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Soy leal a quien se lo merezca, es la frase mafiosa cuando se convierte la traición en “cuestión de negocios”.
Y es que la traición se justifica entre los “padrinos” quienes, sin embargo, descuartizan a sus subalternos o “soldados” que quiebran la Ley del Silencio, una norma gansgteril que constituye más una leyenda mafiosa que una práctica en esta época de intrigas y traiciones globalizadas. Por ello no es extraño que, desde su celda en el penal de máxima seguridad de Campo Grande, en el estado brasileño de Mato Grosso do Sul, Juan Carlos Ramírez Abadía (a) “Chupeta” empiece a trazar las negociaciones para reducir su condena ante su probable extradición a Estados Unidos. En un adelanto de su estrategia legal, Chupeta admitió al diario Folha de Sao Paulo que ganó la friolera de mil ochocientos millones de dólares con el narcotráfico pero que es “inocente” de los 315 homicidios que se le acusa en Estados Unidos. Es decir, confiesa lo que considera un “delito menor” para salvarse de ser procesado por asesinato en primer grado.
La única manera de lograr una negociación con la fiscalía estadounidense sería acogerse al programa de testigos y revelar los entretelones del narcotráfico latinoamericano, incluyendo el cartel Norte del Valle y sus rivales mexicanos, así como las empresas vinculadas al lavado de coca- dólares. Chupeta podría provocar un resquebrajamiento de la transnacional del polvillo blanco pero también una Guerra de la Coca de inimaginables consecuencias. Secretos de la Cosa Nostra La Cosa Nostra funcionaba como una sociedad secreta de la que nadie tenía idea sobre su poder de vida y muerte. La Ley del Silencio se respetaba religiosamente hasta que en 1962, cuando Joe Valachi, se encontraba en la prisión de Atlanta, el jefe de la mafia, Vito Genovese, al despedirse lo besó en la mejilla. Era el “beso de la muerte” y Valachi , quien comprendía que había condenado, le devolvió el ósculo en abierto desafío. Trató de aislarse pero el 22 de junio de 1962, fue devuelto al régimen penitenciario normal. Estaba paranoico y , con un trozo de tubo, destrozó al cráneo de un recluso que solo quiso jugarle una broma.
En ese momento decidió hablar contra los jefes mafiosos a los que consideró traidores. Durante ocho meses reveló quiénes eran los jefes de “familias”, sus territorios y modalidades delictivas, los rituales de la Cosa Nostra y una larga lista de crímenes. Sus confesiones resquebrajaron el crimen organizado, motivaron numerosas investigaciones y detenciones, la Cosa Nostra se revelaba por primera vez en toda su crudeza y los “secretos” se difundieron en diarios, novelas y en películas de todo calibre. Permiso de don Pablo El Boom de la Cocaína tuvo como a uno de sus principales “pioneros” al estadounidense, George Jung (en la fotografría con Johnny Depp,el actor que lo ibnterpretó) quien se alió con los mafiosos colombianos Carlos Lehder y Pablo Escobar para introducir toneladas de cocaína a Estados Unidos.
Tras ser detenido en Massachusetts , en 1987 con una gran cantidad de cocaína, pagó la fianza pero un piloto de su confianza lo traicionó. En ese entonces se señalaba a Lehder como colaborador del gobierno contra el Cartel de Cali. Y, como era una cuestión de negocios, Pablo Escobar “autorizó” a Jung para que declarase contra Lehder, un mafioso demasiado figuretti para el negocio . Su sentencia de 15 años se redujo a “tiempo cumplido” pero su liberación le duró poco tiempo. De esa manera, Lehder terminó extraditado y condenado en Estados Unidos pero la venganza no tardó. Los hombres del Cartel de Cali desataron una guerra abierta contra la mafia de Medellín. Perseguido por la policía colombiana, la DEA y sus rivales, don Pablo terminó sus días ametrallado. No se quedó atrás Carlos Lehder parecía condenado un cuarto de siglo en prisión hasta que decidió por su parte acogerse al programa de testigos en el proceso que se ventilaba contra el ex presidente panameño, general Manuel Antonio Noriega, acusado de proteger el narcotráfico en el Caribe.
Para el mafioso colombiano fue una revancha personal porque, según decía, Noriega le había confiscado su cuenta de 14 millones de dólares. Sus declaraciones contribuyeron a la condena del llamado general de la coca. Lehder fue trasladado a una prisión federal, cuyo nombre se guarda en el más absoluto secreto, desde donde reclama una reducción de su condena mientras qe Noriega se alista para ser liberado el próximo 9 de septiembre. Las enseñanzas de Lucky El maestro de las traiciones fue el tristemente célebre Salvatore Lucana, quien se ganó el apelativo de Lucky (suertudo) al salvarse de una vendetta que lo dejó al borde de la muerte. Para lograr la paz Masseria fue asesinado en un restaurante de Coney Island por Bugsy y por tres de los hombres de Luciano. Se rumorea que Luciano estaba comiendo con Masseria y fue al baño justo cuando sus hombres asaltaron el restaurante. Luciano mató a su jefe Maranzano para mantener su poder en las Cinco Familias de New York bajo su mando. En 1936 fue acusado de noventa casos de extorsión y de manejar la prostitución. Lo condenaron a una pena de treinta a cincuenta años en la cárcel.
Sin embargo Luciano era un maestro de las componendas y logró que el gobierno estadounidense lo deportase a Italia, donde podía vivir en libertad, a cambio de dar sus contactos en Sicilia para facilitar una invasión aliada. En Sicilia se dedicó a la exportación de heroína de Oriente Medio Oriente. A los 65 años pensó que su vida podría ser filmada por Hollywood y llamó al productor Martin Gosch. Cuando fue a recibirlo al aeropuerto de Nápoles, murió de un infarto.
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