
Las extraordinarias virtudes curativas de este arbusto perenne, que puede llegar hasta los cinco metros de altura, son conocidas desde hace siglos por las culturas pre incas pero recién son motivo de investigación para la medicina naturista y laboratorios de Estados Unidos, Europa y Asia.
Tiene un alto contenido de tanino, elemento al que se atribuye en parte sus virtudes cicatrizantes, pero sus otros activos lo convierten en ideal para el tratamiento de las dolencias gastrointestinales (diarrea aguda o crónica), enfermedades del tracto respiratorio (antiinflamatorio, antitusígeno) y en infecciones del aparato genital.
En nuestro país existen cuatro especies diferentes , como el Condorcillo, pero con propiedades similares.
Su tallo es leñoso, nodoso, ramificado y verde o gris pálido; hojas alternas, pecioladas, simples, coriáceas, ásperas, con 5 nervaduras. Inflorescencia axilar o terminal en espigas de hasta 15 cm; flores pequeñas sésiles e imperceptibles a la vista y con un olor característico, por lo que se le utiliza en la jardinería como planta ornamental.
Propiedades

Entre otros constituyentes importantes figuran varios tipos de alcaloides, a los que se les atribuye un efecto relajador de la musculatura lisa, así como la presencia de numerosos glucósidos, especialmente de tipo flavonoides.
Su principal propiedad medicinal es la de ayudar en la cicatrización de todo tipo de heridas, ya sea externas o internas, por lo que es útil en el tratamiento de la úlcera digestiva.
Externamente, su efecto benéfico sobre heridas de lenta cicatrización es muy sorprendente. Se le reconoce bondades hemostáticas y en algunos trastornos de las vías urinarias. Sin embargo, la principal -y que parece útil mantener en primer lugar- es su propiedad vulneraria, vale decir, cicatrizante de heridas.
Los trastornos gástricos o infecciones hepáticas también pueden verse mejoradas gracias a los beneficiosos efectos que produce.
También se emplean para teñir tejidos, a los que aportan un tono amarronado.
Curación de heridas

El tratamiento se realiza mediante infusión y polvos. Se prepara con una hoja picada, a la cual se le agrega una taza de agua hirviendo. Se deja enfriar, y se usa para lavar heridas. Luego, se aplican hojas picadas finamente sobre la lesión.
Cocimiento: Durante 10 ó 15 minutos, se hace hervir un gran puñado de la planta en un litro de agua. Se deja enfriar y se usa para el lavado de heridas.
Compresas y Lavados: Se empapa un paño limpio con infusión o cocimiento y se coloca sobre la herida afirmando con una venda.
Infusión: (Para úlceras y trastornos digestivos). Se prepara con una hoja picada, a la cual se le agrega agua hirviendo. Se bebe después de las comidas.
Pomadas

Para la curación de heridas se utilizan pomadas, cuya preparación se realiza de la siguiente manera: Se remojan 100 gr. de hojas de matico en medio litro de alcohol, por una semana.
Se cuela el macerado y se filtra con un paño limpio o filtro de papel. Se calienta al baño maría medio kilo de vaselina sólida y se le agrega el filtrado. Se revuelve hasta lograr una mezcla homogénea. Se aplica sobre la lesión, después de lavar la herida.
Otra modalidad cosiste consiste en dejar en alcohol las hojas durante aproximadamente seis días. Después se añade vaselina elaborada al baño maría y la pasta resultante es lo que se aplica sobre la herida.
Cocida: la planta se deja hervir durante un cuarto de hora en abundante agua y al enfriarse podemos emplearla para desinfectar las heridas. Lo mismo ocurre con compresas o vendajes, los empapamos con el agua y colocamos en la zona a tratar.
Infusión: a una hoja picada se le agrega agua hirviendo. Debemos beberla tras las comidas y será muy eficaz frente a los trastornos digestivos.