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Mediante la “Lista Clinton” se bloquearon los bienes de mil 521 empresas y personajes allegados a Chupeta.
Paralelamente el departamento del Tesoro de Estados Unidos publicó oficialmente la lista de 23 individuos y 23 empresas colombianas que son investigados, prohibiéndose cualquier transacción financiera o comercial con ellos, con el objetivo de asfixiar el imperio chupetero. Esta vez los expertos financieros quieren evitar que se esfumen los inmensos capitales que moviliza la organización de Chupeta, como sucedió con anteriores reyezuelos de la droga, entre ellos el difunto Pablo Escobar o los encarcelados Carlos Lehder, los Rodríguez Orejuela y otros angelitos del polvillo blanco.
Juan Carlos Ramírez Abadía “confesó” haber ganado la friolera de mil 800 millones de dólares pero la DEA considera que el Cartel del Norte del Valle, exportó cerca de 500 toneladas de cocaína colombiana desde 1999 por un valor superior a los diez mil millones de dólares, aparte de muertos y heridos. Hay que tener en cuenta que la organización de Chupeta tomó el relevo de los carteles de Medellín y Cali tras su desmantelamiento en las décadas de los 80 y 90, aliándose en los últimos años con los padrinos de Tijuana y Juárez.
Esta estrategia sale del ámbito penal para ingresar al terreno civil e incluso tributario, un camino utilizado hace más de medio siglo sirvió para hundir al temible gangster Al Capone, condenado por evasión de impuestos pero “inocente por falta de pruebas” de asesinatos, prostitución y corrupción de funcionarios, entre otras lindezas. Hasta que el imperio se derrumbe "Continuaremos el asalto a los bienes ilícitos de 'Chupeta' hasta que su imperio se derrumbe", señala en un comunicado Adam J. Szubin, director de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC, por sus siglas en inglés), al dar a conocer la lista de individuos y empresas supuestamente vinculados con el detenido. En las investigaciones financieras que se remontas desde hace dos años, participaron también los expertos y fuerzas policiales de varios países latinoamericanos. La OFAC es una dependencia del departamento del Tesoro de EE.UU. dedicada a administrar y ejecutar sanciones económicas y comerciales contra gobiernos extranjeros, terroristas, narcotraficantes y personas vinculadas a la proliferación de armas de destrucción masiva. La Lista Clinton Entre los 23 colombianos a los que la OFAC impone el título de Narcotraficantes Señalados en forma Especial (SDNT, según las siglas en inglés) figuran Álvaro Barrera Marín y su hijo Álvaro Enrique Barrera Ríos.
Según Washington, ambos actuaban como "testaferros" de Ramírez Abadía al frente de compañías y empresas inmobiliarias. También incluye a Hernán Felipe Ramírez García, Jhon Jairo Ramírez Lenis, Sergio Alberto Ramírez Rivera y Germán Rosero Angulo, todos ellos acusados por la DEA de formar parte de la cúpula del cartel del Norte del Valle. Entre las empresas cuestionadas aparecen APVA S.A., una compañía de bienes raíces en Cali; Campo a la Diversión E.U., también conocido como Parque Yakú, un parque de diversiones en de Yumbo, Valle; Criadero Santa Gertrudis, en Jamundí, Valle, y Ensambladora Colombiana Automotriz, en Barranquilla. Mediante esta la orden ejecutiva el gobierno de Estados Unidos ya ha bloqueado los bienes de 1.521 empresas e individuos dentro y fuera de ese país, la mayoría en el continente americano. Efecto dominó Como era de esperarse, el golpe a las estructuras financieras del imperio de Chupeta ha tenido una suerte de “efecto dominó” donde los capos prefieren desembarazarse de los puntos débiles de la organización porque, a estas alturas, la traición es “cuestión de negocios”. La primera cabeza en rodar fue de Jhon Marroquín, un narcotraficante que durante más de 10 años fue enlace entre el cartel de Tijuana y el del Norte del Valle, así como hombre de confianza de Chupeta, según reveló el general Alvaro Caro, director de la policía antidrogas colombiana. A este personaje se le acusa de encargarse durante más de 10 años de los envíos de más de 500 toneladas de cocaína hacia los Estados Unidos a través de México, utilizando como trampolín a Panamá y otros países centroamericanos para los cargamentos que enviaba en lanchas rápidas y avionetas. Caro agregó que Marroquín estaba próximo a ser incluido en una lista de los 11 narcotraficantes que elaboran conjuntamente los Estados Unidos y Colombia, y por quien Washington ofrece recompensas de cinco millones de dólares. "Posee gran información del modus operandi y los contactos y de las personas que trabajan con el cartel de Tijuana. Esa información y la captura es muy importante para desvertebrar la totalidad de esa organización", declaró Caro. Marroquín, de 32 años, fue capturado en las afueras de Cali, a unos 300 kilómetros al suroeste de la capital, cuando se desplazaba en una camioneta blindada junto con cinco escoltas.
"Esta operación para su captura duró seis meses y consistió en seguimiento en Colombia y a varios contactos en México", dijo Caro. Al parecer Marroquín trabajaba con diversas facciones del cartel del Norte del Valle, una organización que ha sufrido una guerra interna entre Diego Montoya, alias "Don Diego", y Wilber Varela, alias "Jabón", un antiguo policía reconvertido en narcotraficante.
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