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Mi Otro Yo
Oenegés I
Mi Otro Yo
Oenegés I | Oenegés I |
| Sábado, 25/08/2007 | ||||||
Al egresar de la universidad, tuvimos contacto con ellas. Antes, conocimos algunas, las dedicadas a las ciencias sociales. Empezaban a ser cotizadas mas en el mundo intelectual, mas por sus integrantes que por ellas mismas. Modestas y ocultas en los barrios medios de la Gran Lima, parecían reductos clandestinos. En realidad, nuestra vida académica mas novedosa y actual provino de los libros que producían. Pronto se cubrieron de un halo de atracción profesional: muchos soñaban con emplearse en ellas, cargaban, bajo el brazo, sus proyectos inconclusos e imposibles. Claro y un inmenso afán de conocer a sus funcionarias, tan atractivas, modernas y siempre sumidas en traumas y neuras existenciales: ganar dinero y servir al pueblo de todo corazón. Soñábamos con consolarlas. Es obvio, no nos interesaba conocer a sus informales directivos.¿Cuándo surgieron?. No tenemos certeza, ignoramos, si fue en los años cuarenta que la ONU o el Banco Mundial bautizó como ONG o NGO (no gobernmental organizations) a un grupo de ciudadanos y asociaciones, de diferentes países, sin representación alguna, pero que intervenían activamente en el seno de esas organizaciones. En los 70 iniciaron su expansión por América Latina. Mucha agua a pasado bajo el puente. Los 80 fueron buenos años para los chicos de las ONG, no tanto la siguiente década, cuando a las dinámicas cambiantes, pero también a sus errores, disminuyó la cooperación internacional, se sumaron los ataques políticos desde el poder y desde la misma sociedad. En el nuevo milenio, están allí, sosteniéndose a pie firme, navegando en un mar de contradicciones y ataques, ya no tienen tiempo para las neuras y los traumas, la sobrevivencia los tiene muy ocupados y deben ser muy creativos. ¿Qué sucede con las ONGs? ¿Por qué recurrentemente son confrontadas? Le suceden muchas cosas y hay razones para criticarlas o loarlas, pero sin duda, son actores importantes en el escenario político, social, cultural, económico. Periodísticamente se ha calculado que al finalizar el milenio anterior, existían mas de 100 mil organizaciones que movilizan 10 mil millones de dólares. La fiebre de fundar una ONG, no cesa, es más, se ha transformado en una esperanza. Todavía hoy se sigue discutiendo, entre los expertos, qué son la ONGs. Unos las definen como entidades no lucrativas, otros, como el tercer sector, hay quienes las denominan organizaciones de la sociedad civil. Otros nombres se suman: organizaciones civiles, organizaciones filantrópicas, sector independiente, sector voluntario, organizaciones de promoción del desarrollo, entre otros, sin embargo, están reconocidos por las instituciones supranacionales. La ONU, la define como entidades sin fines de lucro, integradas por ciudadanos que responden a determinadas necesidades de una comunidad con la que coopera la ONG. En suma, es indiscutible, son los nuevos actores, novedosamente asociados para la acción ciudadana y el diálogo (Touraine y Habermas sintetizados). La crisis de identidad de la ONG no tiene nada que hacer con la importancia práctica y concreta de ellas en el mundo de hoy. Estas organizaciones producen impactos globales con su sola presencia en muchos frentes. ¿Cual es el impacto? Le llamaremos, corporeidad institucional, al hecho de existir como organizaciones relacionadas con otras de su calidad, formando redes, del mismo modo que lo hacen con el mercado y el estado. Forman un complejo con alta incidencia en las decisiones publicas, empresariales y en las mismas ONGs. Han creado su espacio de influencia y participación sobre la políticas públicas. Pero también son objetos de estudio y escrutinio de lo que hacen o dejan de hacer. El impacto de la ONGs en el terreno económico se produce por la cantidad de recursos humanos y materiales que emplean, por la serie de servicios que ofertan, las oportunidades de empleo que fomentan, las múltiples investigaciones en ejecutan y por la creación de espacios de participación, que han dado lugar a la economía solidaria o economía social, el Tercer Sector de la economía. En la línea de lo anterior, las ONGs, a pesar de no ser públicas y tampoco empresariales, generan trabajo remunerado para muchos individuos, por ejemplo, el 7 % de la población norteamericana, realiza diferentes trabajos para ellas, lo señalan investigadores de la Universidad John Hopkins, en una investigación realizada en el año 1995. El porcentaje es mayor en Europa occidental. Latinoamérica no se diferencia de estas tendencias de participación. La masa laboral involucrada con las ONGs, es rentada mayoritariamente; otros, los menos, son voluntarios. Muchos profesionales, sin dejar de lado a técnicos y un reducido personal no calificado. Desde los 80 el Estado y mas la empresa privada, redujo la oferta laboral para el segmento de profesionales, desde entonces, ha sido prácticamente la alternativa laboral que se incrementa año a año. Los campos de acción de las ONGs son muy diversos. Los movimientos sociales, el desarrollo, la educación, la sanidad, los servicios sociales, ocupan a la mayor cantidad de organizaciones filantrópicas. Las hay dedicadas a la cultura, al entretenimiento, al ambiente y la ecología, a la defensa de derechos civiles, a los derechos humanos, al gobierno local y la participación ciudadana. No dejan de tener presencia en el área del sindicalismo, en la micro y pequeña empresa, las nuevas tecnologías, la educación, el voluntariado social, niñez abandonada, el trabajo con mujeres, entre otros y en los que mantiene un solitario protagonismo. No dejemos de resaltar que las ONGs, han incursionado en ámbitos de la vida que el Estado y la empresa privada han olvidado. Sectores sociales o del conocimiento antes abandonados, incluso desconocidos, con la intervención de estas organizaciones, han sido promovidos y desarrollados. Sobre el conocimiento, efectivamente, el sector de la gente (como también se nomina a las ONGs) ha sido prolífico en investigaciones, ideas, programas y proyectos sociales novedosos, que luego se difunden en publicaciones de todo tipo e implican diferentes impactos en la sociedad, en las personas, en las ideas, en los procesos. Continua.... Escribir Comentario
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Al egresar de la universidad, tuvimos contacto con ellas. Antes, conocimos algunas, las dedicadas a las ciencias sociales. Empezaban a ser cotizadas mas en el mundo intelectual, mas por sus integrantes que por ellas mismas. Modestas y ocultas en los barrios medios de la Gran Lima, parecían reductos clandestinos. En realidad, nuestra vida académica mas novedosa y actual provino de los libros que producían. Pronto se cubrieron de un halo de atracción profesional: muchos soñaban con emplearse en ellas, cargaban, bajo el brazo, sus proyectos inconclusos e imposibles. Claro y un inmenso afán de conocer a sus funcionarias, tan atractivas, modernas y siempre sumidas en traumas y neuras existenciales: ganar dinero y servir al pueblo de todo corazón. Soñábamos con consolarlas. Es obvio, no nos interesaba conocer a sus informales directivos.

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