
Juan Carlos Bazalar es el «Jota» mayor convocado del seleccionado Sub 17 que sin estar en Corea del Sur se sitúa espiritualmente al otro lado del globo con su hijo Alonso, el verdugo que aguó la fiesta a los dueños de casa y dejó sin aliento al crecido equipo de Costa Rica.
La novedad es que Alonso y papá podrán cumplir el anhelado sueño de todo futbolista que desea alternar bajo un mismo cielo con su uno de sus vástagos, con la misma camiseta y compartiendo el fuerte olor de la frotación en el camarín.
No hay antecedente de un caso similar en el fútbol peruano. De hecho estamos hablando de figuras destacadas porque en las parroquias de los barrios es frecuente que padres e hijos corran detrás del balón.
Teófilo Cubillas no disfrutó de ese privilegio, tampoco Roberto Chale ni el propio Héctor Chumpitaz. Lo pudo hacer Hugo Sotil pero Johan vino al mundo cuando él «Cholo» estaba jubilado para el fútbol.
«Juanca» tendrá ese gusto inalcanzable. De jugar al lado de su hijo Alonso convertido en una de las excelsas figuras del seleccionado Sub 17 que conduce Juan José Oré.
El imberbe retoño del experimentado mediocampista tiene su nombre escrito en la historia del fútbol peruano como goleador del equipo peruano en la fase de grupos del Mundial Sub 17 con las dos anotaciones.
En el portal oficial de la FIFA se lee que entre las curiosidades y anécdotas del certamen se ubica el gol de Alonso a los anfitriones cuando remata de cabeza y la pelota pega en el poste. La pelota regresa a su posición golpea su cabeza e ingresa al arco.
Una casualidad o fue intuición, ya no importa. Lo valedero es que ese gol alimentó la leyenda del hijo que hace en la cancha los dictados del padre lejano en la distancia pero presente en cada jugada.
Juvenal Silva que sabe sacar provecho de situaciones agradables y lleva agua a su molino, ha ideado la forma de que ambos, padre e hijo, jueguen en Cienciano claro está.
La posibilidad no parece descabellada pero hay un pequeño problema. Alonso es jugador de Alianza Lima. En Matute pueden impedir el deseo de Juvenal pero los dirigentes blanquiazules podrían aflojar ahora que tienen la mente ocupada en sacar del hoyo al equipo.
Es evidente que Silva no pasa por esas vicisitudes del fútbol, ahora ríe y goza porque Cienciano goza de muy buena salud en el torneo Clausura, pisando fuerte en casa y destrozando rivales fuera del corral.
La idea de Juvenal Silva es buena, no habrá quien pueda oponerse a que un padre pueda darse un gusto, tremendo gusto que no todos los padres pueden darse.