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Mi Otro Yo
Política y hacer política en el Perú
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Política y hacer política en el Perú | Política y hacer política en el Perú |
| Viernes, 31/08/2007 | ||||||
Es parte de nuestra política, la practica de la satirización, satanización, frivolización y demolición de la imagen de un gobernante, recurriendo a sus características físicas o personales, menos veces a sus planes y acciones de gobierno. Los casos emblemáticos de ésta estrategia política, fueron los de Nicolás de Piérola, Luis Sánchez Cerro y en los últimos años de Alejandro Toledo. Sin lugar a dudas, al margen de simpatías o actos de gobierno producidos por ellos mismos, los mas vilipendiados de la historia del Perú. Podemos incluir en esta lista infame a Santa Cruz, atacado por un artista. Felipe Pardo y Aliaga, hoy cuesta recordar al ofensor. Cuando todo indicaba que podría haber sido así con el general Juan Velasco Alvarado, presidente de facto del Gobierno Reformista militar del 68, no lo fue, pues se creó la figura legal del ultraje a los símbolos patrios. El presidente era uno de ellos.Casi una lección: los políticos mas atacados, acaso perversos o equivocados, quedan para la historia reivindicados por una oposición que no sabe serlo, que no tiene sentido de la historia y no aprende a hacer política. Nada escapa a la estrategia de demolición, si encuentra insumos para alimentarla. Los rasgos físicos, el color de piel, la contextura, la extracción social, la formación académica, la intimidad, lo privado, la familia y la parentela. El exceso o defecto, la bondad o maldad, la inteligencia o la torpeza, nada importan, pues todo se convierte en uno condenatorio, cuando las pasiones desbordan la racionalidad política o el simple sentido comùn. El Partido Civilista, fundado, en el último tercio del siglo XIX, por Manuel Pardo, debido a su indudable popularidad en los primeros años, fue llamado en diarios y revistas de la época, el partido de los pardos. No por el apellido del fundador, sino por el color de la piel y la extracción social de los seguidores. En el proceso de demolición de la imagen pública del representante de la nación, en honor a la verdad y bien pensada la cosa, no se destruye al atacado, que al final resulta una victima, a veces reivindicada por la historia. Piérola, hoy no es recordado por los adjetivos que le endilgó Ricardo Palma, que termina raquitizado moralmente y víctima de sus propias blasfemias. Los historiadores se distraen y conmueven al recordar el racismo de los enemigos políticos cuando atacaban al presidente golpista Luis Sánchez Cerro. Es decepcionante que los democráticos críticos de los ex mandatarios Alberto Fujimori y Alejandro Toledo, perpetren los mismos actos y cometan errores que antes condenaron. ¿Los recordará la historia por una acertada oposición y defensa del orden democrático?. Aunque usted no lo crea y discrepe, amigo lector, lo que a continuación escribo tiene suficiente razón histórica. Todo lo que aconteció en el pasado reciente y que se ha descrito, es abominablemente mas civilizado, a los procedimientos de la lucha política empleados más atrás, en nuestra historia. En el majestuoso Tahuantinsuyo, las panacas, eran la fuente de poder, pero el imperio debía personalizarse y ser conducido por uno. No siempre era el mejor el que asumía el mando. Como en todo régimen imperial, se recurría a una dinámica política de clientelaje, de intriga, de alianzas, tácticas, simulaciones y de fuerza. El crimen era parte de esta última, más si la habilidad y sagacidad no eran las cualidades del nuevo mando. Sinchi Roca disputó el poder con Tocay Cápac, éste le destrozó los dientes, Sinchi eliminó al atrevido y se hizo Inca., hoy lo recordamos en nuestros libros de historia. Un caso muy especial, en términos de lucha política por el poder, recurriendo a métodos no convencionales que hoy no aceptaríamos de ningún modo, es el protagonizado por el Cápac Yupanqui, que destronó a su primo Tarco Huamán y en seguida mando a matar a los nueve hermanos del difunto. El jefe de los Ayamarcas, para sellar alianza con el nuevo Inca, le ofreció su hija. Este hecho despertó los celos y las iras de la esposa de Cápac Yupanqui, la impulsiva Cusi Chimbo. Según lo explica el historiador Waldemar Espinoza Soriano, se habían creado las condiciones para producirse el primer golpe de estado del cual tenemos memoria: Cusi Chimbo, envenenó a su esposo el Inca Cápac Yupanqui y emergió, de pronto, como el autor tras bambalinas, Inca Roca, quien tomò el poder absoluto del Imperio, incluyendo a la dolorida viuda. Con él, la guerra se convierte en el medio de dominio por excelencia, y la política se militariza desplazando a la religión. La historia tiene muchos mas hechos que comprueban y nos dan pautas de la evolución de los procedimientos para alcanzar el poder y para realizar la política. Los peruanos, hay que decirlo, somos un pueblo viejo en comparación con muchos otros, si recordamos los 20 mil años de desarrollo cultural acuestas, sin embargo, en términos de hacer política, parecemos imberbes. Los políticos no funcionan como tales y la política es autodestructiva, incapaz de consensos, violenta simbólica y físicamente. Por todo esto, el parlamentarismo desprestigiado no es sino un retorno a las cavernas. Algo debemos hacer para que las palabras, el debate, los acuerdos, las discrepancias, los discursos y las propuestas reemplacen, desplacen progrsivamente a los palos, cuchillos, pistolas, tanques y el enfrentamiento físico. Aunque parezca una sueño absurdo. Escribir Comentario
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Es parte de nuestra política, la practica de la satirización, satanización, frivolización y demolición de la imagen de un gobernante, recurriendo a sus características físicas o personales, menos veces a sus planes y acciones de gobierno. Los casos emblemáticos de ésta estrategia política, fueron los de Nicolás de Piérola, Luis Sánchez Cerro y en los últimos años de Alejandro Toledo. Sin lugar a dudas, al margen de simpatías o actos de gobierno producidos por ellos mismos, los mas vilipendiados de la historia del Perú. Podemos incluir en esta lista infame a Santa Cruz, atacado por un artista. Felipe Pardo y Aliaga, hoy cuesta recordar al ofensor. Cuando todo indicaba que podría haber sido así con el general Juan Velasco Alvarado, presidente de facto del Gobierno Reformista militar del 68, no lo fue, pues se creó la figura legal del ultraje a los símbolos patrios. El presidente era uno de ellos.

Ante las evidencias contundentes, la defensa varió su estrategia aparentemente para admitir "solo el en...







