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«Chapas» y apodos, la salsa del fútbol |
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miércoles, 12/09/2007 |
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 El colorido del fútbol no está solamente en las jugadas, los goles y los resultados de los partidos de cada fin de semana, hay muchas cosas más, entre otras, las celebradas «chapas» o apodos de los futbolistas. Desde que la pelota empezó a rodar por los pastos, la chispa popular se encargó de adosar a los peloteros una chapa que refleja de alguna manera alguna característica propia del cuerpo.
El jugador de la Sub 17 César Ruiz corre el riesgo de tener que llevar de por vida el apelativo de «Huevo». Su cara oval y rapada eximen de cualquier comentario inverso ante lo evidente.
Sin embargo, la chapa de César Ruiz no es nada comparada a la de otro Sub 17. Se trata de Bryan Salazar cuyo mote es «La Chola» y aunque el imberbe discípulo de Juan José Oré no debe estar muy contento con el apodo, tendrá que llevarlo mientras duren sus correrías futbolísticas. Y quien sabe, más allá de su vida deportiva.
En el pasado había un jugador del San Agustìn, le decían «La Chancha» Besada pero nada comparado al apodo de un futbolista que tuvo su cuarto de hora en Universitario y al que la afición identificaba como «Piticlín» Palacios. Años después el jugador que vive en Ancón declaró que era una exageración aquella «chapa» porque se le vinculaba con una adicción a las drogas.
Los futbolistas de escasa estatura siempre provocado una chapa alegórica al tamaño. Está «Petete» Gutiérrez entre los abanderados de estos tiempos aunque muy pocos recuerdan a Muy- Muy Franco que jugaba en el Octavio Espinosa en la época que la Copa Perú era un gol de media cancha.
José Luis Carranza nunca se quejó de su apodo. Hasta parece que recibió de mucho agrado aquello de «El Puma». Pero ser «El Puma» es un elogio en comparación al apodo de «Marciano» como fue «bautizado» cuando se iniciaba en las divisiones menores de Universitario.
Lo de «Nene» a Teófilo Cubillas es un cariño. El mote se lo puso Pedro «Perico» León cuando el puentepedrino a la edad de 16 años empezaba a darle a la pelota y ya era parte del primer equipo de Alianza Lima.
En el regreso de una gira internacional en el avión la aeromoza se acerca para ofrecer vino a los aliancistas y «Perico» con toda la gracia del mundo dijo: «Esta bien, tomaremos vino pero a él (por Cubillas) trae leche para el nene.
Luis Cruzado formó parte de un mediocampo excepcional al lado de Roberto Chale en Universitario y ambos formaron parte de la selección México 70. Cruzado siempre tuvo el rostro rojizo y le cayó a pelo la chapa de «Colorado». Chale fue bautizado como el «Niño Terrible» luego de su sensacional actuación en el partido contra Argentina. Fue la vez del 2 a 2 en la Bombonera que eliminó al elenco albiceleste y permitió la clasificación peruana al Mundial de México 70. Los dos goles de Perú fueron anotados por Oswaldo Ramírez, el recordado «Cachito». (Extracto del libro «La salsa del fútbol» en elaboración). Autor: Hugo Laredo.
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