
Esta planta herbácea conocida también como alegría y sésamo tiene unas pequeñas semillas con un alto contenido de aceites , especialmente la lecitina, una grasa fosforada con nitrógeno cuya propiedad benéfica es la de ayudar a la elaboración de las hormonas sexuales, ser un potente rejuvenecedor y un alimento excelente para los nervios y el cerebro.
Desde tiempos remotos el ajonjolí o sésamo es básico en el Oriente en la preparación de numerosos medicamentos destinados a la reconstitución de las células y a la cicatrización de las llagas. En la China y en la India se la considera como el alimento - medicamento más notable mientras que en Occidente se le aprecia más en lo gastronómico.
En África y la India se cultiva el ajonjolí desde hace miles de años, por su semilla oleaginosa se difundió en las ciudades situadas a orillas de los ríos Tigris y Éufrates. Pasó a América para espesar los alimentos y añadir un sabor especial. Los chinos la popularizaron en sus comidas típicas y precisamente su nombre , ajonjolí, fue impuesto en esta parte del continente por los inmigrantes de Cantón.

En el libro “Las mil y una moches”, Sherezada, contaba historias encadenadas y sin fin para no ser ejecutada al día siguiente, entre ellas las de “Ali Baba y los cuarenta ladrones”, donde el protagonista emplea la frase mágica de “ábrete sésamo” para lograr el tesoro escondido. Ese era el concepto de esta pequeña semilla, todo un tesoro, para la belleza y la gastronomía.
Posee abundantes raíces de tallo anguloso y muy ramificado, de hojas opuestas; flores de color blanco rojizo o amarillo y su fruto es una cápsula que contiene un gran número de pequeñísimas semillas color paja con sabor a nuez, de las que se puede extraer una gran cantidad de aceite comestible, cuya primera extracción es limpia y de sabor agradable.
La semilla puede ser molida junto con otras especias para hacer salsas o entera espolvoreada sobre ensaladas, como adorno o ingrediente de galletas y dulces así como en la producción de aceites.
En el régimen macrobiótico se toma diariamente esta semilla, ligeramente tostada y aderezada con sal gris, como única fuente de proteínas y de grasas, con entera satisfacción de quienes lo practican, sin que cause problemas digestivos. Bajo la forma de grano o aceite ejerce una influencia suavizante en el aparato intestinal.
Su aceite es de un hermoso color amarillo claro, prácticamente inodoro y difícilmente se enrancia, por lo que puede conservarse largo tiempo.
La lecitina

El ajonjolí es muy rico en lecitina, más aún que la soya que algunos tratadistas consideran como el vegetal más rico en esta sustancia.
Debemos tener en cuenta que el cerebro normalmente constituido contiene un 28% de lecitina. En los países occidentales la carencia de esta sustancia provoca que las personas sufran de una gran fatiga que no disipan ni siquiera durmiendo más de ocho horas.
Por esta razón se recomienda el consumo diario de ajonjolí en caso de dificultades de memoria o cuando se efectúan grandes esfuerzos mentales así como a las personas que padecen depresión nerviosa, simpaticotonía (excesiva excitabilidad del sistema nervioso simpático) , o vagotonia (se traducen en problemas intestinales).
Composición química

Por su alto contenido en aceite ( 55%), proteínas (19 %) y un gran porcentaje de vitamina B (antineurítica) es un verdadero “ábrete sésamo” para la alimentación y salud, contribuyendo además que tengamos una piel lozana y humectada, reduciendo las arrugas faciales.
Su capacidad revitalizante se basa también en los ácidos poliinsaturados, la vitamina F, la vitamina E (de la fecundación) y minerales como calcio, hierro, magnesio, sílice, cromo, cobre, etc.
En las proteínas de este grano oleaginoso (20% de su peso) se cuentan unos quince aminoácidos.
Propiedades medicinales
Se le recomienda para contrarrestar el insomnio, depresión nerviosa, melancolía, estrés, perdida de la memoria, agotamiento mental, irritabilidad y el estrés, ese mal de la civilización moderna que debilita nuestras defensas orgánicas haciéndonos vulnerables a las infecciones.
En algunos países orientales se le considera como restaurador de la vitalidad y de la capacidad sexual, especialmente en los ancianos que se mantienen lozanos y con una mayor calidad de vida que en el resto del mundo.

Por ser un excelente complemento nutritivo se aconseja su consumo para quienes están sometidos a una gran actividad mental o intelectual y desea mantener un buen rendimiento, además de que el ajonjolí proporciona el calcio que nuestro organismo necesita.
Las semillas son muy pequeñas con sabor a nuez, tienen gran cantidad de aceite comestible, casi un 50 % de su composición, posee dos sustancias: la sesamolina, sesamin especiales para regular el colesterol, en la prevención de la hipertensión y buenas para la humectación de la piel. También es rica en proteínas, calcio y vitamina B. y una gran fuente magnesio, fósforo, hierro, zinc, entre otros.
También está comprobado que el ajonjolí estimula el útero, controla la corteza suprarenal, aumenta los hematócritos, lubrica los intestinos y evita la caída del pelo.
Consumo
Las semillas pueden tomarse crudas en el desayuno, a razón de dos cucharaditas, que se debe masticar bien o triturarlas antes en un mortero, en una plancha de madera, o aplastándolas con un rodillo o botella.
Se las consume también ligeramente tostadas, con sal, azúcar, miel o jugo de limón aunque hay quienes la prefieren al natural.

Es aconsejable para los bebés, a razón de medía cucharadita de semillas que, bien trituradas, pueden mezclársela en la papilla o el biberón.
Los bebés se benefician particularmente de las globulinas de esta semilla, rica en ácido glutámico, que favorece la formación de anticuerpos mientras que sus aminoácidos, portadores de azufre, como la lisina, favorecen el crecimiento del recién nacido.
Para lograr el puré, llamado tahin por los turcos, se las pasa por una batidora con unas gotas de su mismo aceite para facilitar la operación. Se consume como la mantequilla con miel, confitura o ajo finamente picado.
El mismo puré puede prepararse batiendo algunos dientes de ajo junto con el ajonjolí, hasta que quede todo bien incorporado.
Existen muchas otras recetas de platos a base de sésamo o ajonjolí tan apetitosos como saludables.
Salsa Asiática de Soya, ajonjolí y jengibre (kión)
Ingredientes

Salsa para acompañar recetas de comida Asiática
2 cucharadas de agua
2 cucharadas de maicena (harina de fécula de maíz)
3 cucharadas de salsa soya preferiblemente baja en sal o sodio
1 cucharadita de jengibre (kión) rallado
1 cucharadita de aceite ajonjolí tostado , ají picante al gusto
1 1/2 tazas de agua o caldo de vegetales o pollo.
Preparación:
1- Mezclar el agua con la maicena
2- Añadir el resto de los ingredientes de la salsa
3- Si esta salsa va a ser usada para un sofrito o para un salteado de carnes y o vegetales se cocinara con estos ingredientes. Si se usara en otros se puede cocer de la siguiente forma:
4- Poner a cocer a fuego medio hasta que espese, ajustar sazón y usar o guardar.
Tortas de ajonjolí

200 gr. de ajonjolí simple tostado
3 ramas de cilantro
1 cebolla mediana fileteada
2 dientes de ajo finamente picado
2 huevos
1 ración de pollo deshebrado o queso (lo deseado)
4 cucharadas de aceite
Técnica de preparación:
El ajo se limpia, se tuesta y se reserva. Las claras de huevo se baten a punto de turrón, se agregan las yemas, se integran y cuando esta listo se mezclan los demás ingredientes de forma envolvente, hasta que todo se integre bien. Caliente el aceite, con una cuchara se forman porciones, se fríen por ambos lados y estando cocidas se retiran del aceite y se ponen sobre papel absorbente para retirar el sobrante de grasa. Para servir estas tortitas se prepara una salsa de ají de acuerdo al gusto.