
En el Perú existen tres especies de flamencos o parihuanas: dos exclusivas de los Andes y una tercera que visita la costa regularmente.
Las dos especies serranas, el flamenco de James (Phoenicoparrus jamesi) y el andino (Phoenicoparrus andinus) se encuentran hoy en peligro de extinción debido a lo reducido de su número. El flamenco chileno (Phoenicopterus chilensis) es afortunadamente abundante y común, incluso en las orillas costeras.
Un aspecto esencial de su biología radica precisamente en la separación de las laminillas ubicadas dentro del pico de los flamencos. Cada una de las especies posee una separación única y diferente, lo que les permite alimentarse de diferentes tamaños de crustáceos. Esto posibilita a las tres especies convivir juntas sin tener que competir por alimento.
Las tres especies de flamencos peruanos se encuentran en la actualidad rotegidas por la legislación peruana, tanto en la Reserva Nacional de Paracas como en la de Salinas y Aguada Blanca, en Arequipa, y el estuario del Virrilá, en el desierto de Piura. Sin embargo, no siempre son respetadas, convirtiéndose a menudo en blanco de cazadores inescrupulosos y objeto predilecto de molestos y curiosos visitantes.
Es necesario comprender que el demasiado acercamiento de humanos al grupo de flamencos que se alimentan puede provocar consecuencias funestas para la bandada. Al escapar de los humanos y de los animales (perros, por ejemplo) y emprender vuelo hacia zonas alejadas, las aves emplean tiempo valioso que deberían utilizar en su alimentación.

En el caso de ejemplares jóvenes en pleno desarrollo, la carencia del vital alimento, aunque sea mínima, es generalmente fatal.
Es el colorante rojizo de los microscópicos cangrejos de las salinas, lo que tiñe de rojo el plumaje de estas hermosas aves. Las plumas, al ser arrancadas, pierden rápidamente su coloración intensa y se vuelven gradualmente simples plumas blancas.
Es gracias a este perecimiento paulatino del color que las plumas de los flamencos se mantuvieron alejadas de la mente creativa de los diseñadores de modas. Si su encantadora coloración hubiera sido permanente, hace ya mucho tiempo que el hombre habría exterminado a esta bella especie de la Tierra.
Los flamencos son aves monógamas. Antes de la formación de la pareja, machos y hembras se reúnen en grupos de hasta 150 individuos, momento en el que realizan la denominada "marcha nupcial".
Todos, en conjunto, con los cuellos extendidos hacia arriba, mueven enérgicamente la cabeza de un lado a otro y marcha en un solo sentido.
Acompaña a la marcha un graznido ronco y fuerte del todo el grupo, produciendo un sonido en multitud. Posteriormente se produce la formación de parejas previa a una serie de repertorios coportamentales.

Semanas después, comienza la nidificación, los flamencos forman colonias de cría que se caracterizan por congregar a miles de individuos. El nido generalmente es de barro, en forma de cono truncado, con una depresión en el centro.
La puesta de huevos se produce entre noviembre y febrero, según la localidad, las fluctuaciones en el nivel de las aguas y la especie. La hembra pone un solo huevo en la depresión central del nido. El huevo es ovalado y de color blanco. En la incubación participan ambos padres.
Después de unos 30 días de incubación, nace el pichón, cubierto de plumón blanco, con pico recto y de color naranja fuerte a rojizo, del mismo color que laa patas. El pichón es precoz y permanece en el nido durante pocos días siendo alimentado por ambos padres. Después de una semana o más días de vida, los pichones se reúnen en creches o parvadas de hasta miles de individuos que permanecen juntos, vigilados por algunos adultos.
Luego de algunas semanas, los pichones ya han cambiado de aspecto. El color del plumaje se ha vuelto gris y las patas negras, y el pico se va curvando hasta parecerse a los de los padres. Las parvadas se mantienen unidas hasta los tres meses de vida, momento en los juveniles están en condiciones de valerse por sus propios medios.
Pasado el período juvenil, los flamencos tienen escasos depredadores naturales, entre ellos, el zorro andino. Sin embargo, en las primeras etapas de su desarrollo, los huevos y los pichones son el alimento preferido del halcón maría o allkamari y la gaviota andina.