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Las Maravillas del Perú
El Laboratorio Agrícola de Moray y el Acueducto de Tipón: tesoros ocultos
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El Laboratorio Agrícola de Moray y el Acueducto de Tipón: tesoros ocultos | El Laboratorio Agrícola de Moray y el Acueducto de Tipón: tesoros ocultos |
| viernes, 09/11/2007 | ||||||
![]() A solo 38 kilómetros del Cusco, una media hora en automóvil, se halla un lugar misterioso: los cuatro andenes circulares de Moray, que parecen inmensas huellas digitales impresas en un páramo a 3.500 metros sobre el nivel del mar.
Moray, que era usado para la adaptación de plantas a nuevos ambientes climáticos, constituye una prueba más del altísimo nivel de conocimientos agronómicos alcanzado por los incas. Esta era una estación experimental formada por inmensas depresiones cónicas de 45 a 88 metros cortadas en piedra caliza, donde se conseguían diferentes climas de acuerdo con la profundidad de los andenes. Las andenerías de este famoso anfiteatro hundido, a manera de cráter artificial, fueron construidas sobre muros de contención rellenados con tierra fértil y regadas mediante complejos sistemas de irrigación. De esta forma la variación térmica existente entre la superficie y el fondo de estos hoyos naturales fue aprovechada para que en cada terraza se adaptaran distintas variedades de plantas (más de 250 especies vegetales). Se especula que a partir de su experiencia en este invernadero los incas organizaban la producción agrícola de todo el Tawantinsuyu. Acueductos de Tipón Este hermoso conjunto de terrazas agrícolas, largas escalinatas y canales labrados en piedra se sitúa a unos 20 kilómetros al sur de la ciudad del Cusco. Al parecer, el sitio de Tipón fue parte de la hacienda real del inca Yáwar Huaca y al mismo tiempo un lugar dedicado al culto religioso y a la experimentación agrícola. En el lugar destaca sobremanera la armonía funcional y estética, típica de los arquitectos quechuas, alcanzada en la conducción del agua a través de finas estructuras de piedra, ya sea en forma de acueductos, algunos de ellos subterráneos o de canales, caídas y torrenteras. Así como los mencionados, existen otros de igual o mayor belleza arquitectónica y funcional que despiertan más interrogantes sobre cómo estos antiguos pobladores alcanzaron este nivel de desarrollo, qué los incentivó a dedicarse a crear y cómo registraron sus avances, interrogantes que quizás algún día podamos descifrar; mientras, solo nos queda extasiarnos con su belleza inigualable.Escribir Comentario
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Moray, que era usado para la adaptación de plantas a nuevos ambientes climáticos, constituye una prueba más del altísimo nivel de conocimientos agronómicos alcanzado por los incas. Esta era una estación experimental formada por inmensas depresiones cónicas de 45 a 88 metros cortadas en piedra caliza, donde se conseguían diferentes climas de acuerdo con la profundidad de los andenes.
De esta forma la variación térmica existente entre la superficie y el fondo de estos hoyos naturales fue aprovechada para que en cada terraza se adaptaran distintas variedades de plantas (más de 250 especies vegetales). Se especula que a partir de su experiencia en este invernadero los incas organizaban la producción agrícola de todo el Tawantinsuyu.
Al parecer, el sitio de Tipón fue parte de la hacienda real del inca Yáwar Huaca y al mismo tiempo un lugar dedicado al culto religioso y a la experimentación agrícola.
Así como los mencionados, existen otros de igual o mayor belleza arquitectónica y funcional que despiertan más interrogantes sobre cómo estos antiguos pobladores alcanzaron este nivel de desarrollo, qué los incentivó a dedicarse a crear y cómo registraron sus avances, interrogantes que quizás algún día podamos descifrar; mientras, solo nos queda extasiarnos con su belleza inigualable.

Desde la toma como administrador de Panamericana Televisión, Genaro Delgado Parker ha sometido a dicha televisora, y a sus recursos humanos y materiales,...





