
En una evaluación de la educación peruana realizada por Apoyo, Opinión y Mercado, sólo el 16 por ciento de la población califica como buena a los colegios del Estado; en cambio el 60 por ciento califica como buena a la educación de los colegios particulares. Y la diferencia es significativa, situación esta que interesa y preocupa a todos los peruanos, más aún si somos un país relativamente joven (4 personas de cada 10 son menores de 17 años).
Para nadie es novedad, pero es bueno recordar, que el deterioro en la calidad de la educación se debe no sólo a la pésima formación de los docentes, sino a variados factores: precarias remuneraciones del personal docente, politización del magisterio, asignación insuficiente de presupuesto al sector educación por los gobiernos de turno y que no permite cubrir los costos que demanda la capacitación y actualización de los docentes, el equipamiento de laboratorios y talleres, la ampliación o renovación de infraestructura, la impresión de material didáctico y de libros de texto.
A esto debe agregarse la existencia de profesores sin título pedagógico y sin condiciones mínimas necesarias para ofrecer adecuadas experiencias de aprendizaje, aplicación de métodos y currículos obsoletos, la resistencia y oposición al cambio cualitativo de la educación en las cúpulas dirigenciales del sindicato magisterial por razones ideológico-políticas, el incumplimiento de los consensos nacionales para la aplicación de políticas de Estado y no de gobierno en materia educativa, que garanticen acuerdos de mediano y largo plazo y continuidad en las estrategias educacionales; la carencia de una política de incentivos para la profesionalización docente de mecanismos rigurosos e imparciales de supervisión y evaluación del trabajo pedagógico.
Algo más. El deterioro en la calidad de la educación se debe a la existencia y persistencia del docente “cachuelero” que por sus bajas remuneraciones que percibe mensualmente incursiona en el pluriempleo (taxista, agricultor, mecánico, comerciante, etc.) descuidando las obligaciones de su profesión; la masificación estudiantil de los centros educativos con fuerte carga pedagógica del docente; el 10 % de los niños repiten el año escolar debido a la baja nutrición, pues el 50 % de los niños en el Perú sufre de malnutrición, el consumo de calorías promedio sólo llega a 2,251 por persona, es decir menos del promedio requerido para una buena salud que según la OMS es de 2650 calorías para los habitantes de los países de América Latina.
El 50 por ciento de niños sufre retardo en el crecimiento (raquitismo), situación que origina rendimiento escolar deficiente, pues la carencia de hierro suficiente produce anemia y este origina cansancio, desgano, abulia e inacción en el estudiante.
Y en estas condiciones es mucho pedir un producto educativo de calidad a corto plazo si no se supera los problemas señalados.
Mejores maestros para una educación de calidad
Sin embargo debemos pensar con optimismo y espíritu resolutivo de los problemas en bien de la educación peruana. El gobierno tiene los mejores propósitos por mejorar la educación y para lograr una educación de calidad requiere de mejores maestros.
El gobierno publicó en el diario oficial El Peruano (12/01/08) el decreto supremo Nº 004-2008-ED que dispone que a partir del presente año serán contratados los docentes egresados que integren el tercio superior del cuadro de méritos de los Institutos Superiores Tecnológicos y Pedagógicos y de las facultades de Educación de las universidades.
La medida tiene por objeto “Garantizar la calidad en las instituciones educativas públicas, la idoneidad de los docentes y autoridades educativas y su buen desempeño para atender el derecho de cada alumno a un maestro competente”.
La misma norma contempla que en las localidades donde no se logre cubrir las plazas vacantes mediante contrato con docentes del tercio superior, podrán postular aquellos que hayan egresado en la mitad superior del cuadro de méritos, respectivamente.
Y cuando el docente no puede acreditar su posición dentro del cuadro de méritos, debido, por ejemplo, al tiempo transcurrido desde que terminó sus estudios, podrá presentar una declaración jurada, la misma que será fiscalizada posteriormente.
Por eso bienvenido sea este decreto supremo y esperamos que se cumpla a cabalidad, debiendo ser completada con otras medidas que estimulen la capacitación y actualización de conocimientos para un mejor desempeño docente.
Mejorar la calidad de la educación es una meta compleja, requiere de muchos años y de la participación de todos los maestros y peruanos de buena voluntad, incluido los medios de comunicación social, más allá de todo interés subalterno, de grupo o de partido político.