
En la sociedad del conocimiento sólo las compañías, empresas u organizaciones que sean inteligentes podrán sobrevivir y tener éxito.
La información fluye a una velocidad aproximada al de la luz (300 mil kms/segundo), los avances científicos y cambios tecnológicos se producen en forma inusitada que únicamente nuevas formas de organización serán capaces de subsistir, poniendo en práctica la cuádruple armónica: superación física, mental, espiritual y moral.
Peter M. Senge, en su obra Quinta Disciplina, define a las organizaciones inteligentes (OO.II.) como espacios o lugares “donde las personas continuamente expanden su capacidad para crear los resultados que verdaderamente quieren, donde se cultivan nuevas maneras de pensar, donde la aspiración colectiva queda en libertad y donde las personas continuamente aprenden a aprender juntas”.
Las OO.II son organizaciones del conocimiento, microempresas democráticas que se caracterizan por ser abiertas, horizontales, participativas, antiburocráticas, flexibles, ágiles, dinámicas, menos jerárquicas y eficientes, interactivas, descentralizadas, estables, coherentes en identidad, propósito y visión.
Para Senge, cinco son las nuevas disciplinas que convergen para innovar las organizaciones inteligentes y en las que cada una resulta decisiva para el éxito de las demás: dominio personal (1), modelos mentales (2), construcción de una visión compartida (3), aprendizaje en equipo (4) y pensamiento sistémico (5).
Las OO.II. son organizaciones coherentes con la naturaleza humana y tienen por compromiso y consagración el éxito empresarial, el bienestar y el crecimiento de los integrantes. Propenden a la renovación constante de la tecnología del posicionamiento de los mercados, a la desconcentración del poder y de la autoridad. En ellas no hay vacas sagradas o temas vedados.
Atienden las necesidades de alimento, vivienda, pertenencia, autoestima y autorrealización (Maslow). Alientan la libertad de expresión entre sus miembros, estimulan el pensar y el actuar estratégicamente con el desarrollo de la comprensión del foco (saber donde concentrar la atención) y la sincronización (tener presente una dinámica de desarrollo).
En este nuevo tipo de organizaciones del Siglo XXI el personal está conectado con la sociedad global. Hay cooperación y solidaridad de los trabajadores y funcionarios en todos los niveles y modalidades. Se practica la autodisciplina, el estímulo a sus miembros a fin de que aumenten sus capacidades, destrezas y habilidades empresariales.
A las OO.II. les interesa mucho el incremento de la productividad, la rentabilidad, el uso racional del tiempo, la reducción de los costos de producción. Asimismo hacer bien las cosas, generar confianza en los clientes, lograr una buena imagen de sus trabajadores, cumplir los objetivos, fines y metas de la empresa, seleccionar la información relevante y difundir los logros alcanzados.
Estas organizaciones se preocupan por la adquisición y el desarrollo de nuevas aptitudes, actitudes, creencias e ideas y habilidades de aprender más rápido que sus competidores. Propugnan el cambio de mentalidad en todos los niveles, el aprendizaje colectivo continuo, la capacidad de aprendizaje profundo y de renovación permanente como faceta vital de gestión.
Todos sus miembros aprenden a aprender en conjunto. El trabajo se vincula cada vez con el aprendizaje en equipo y el aprendizaje generativo. Hay mayoritario respeto mutuo y confianza en el modo de hablar y de trabajar en conjunto, aunque existen también diferencias de opinión.
Son organizaciones proactivas al cambio y a la creatividad, cuestionan el statu quo, mantienen una actitud de previsión ante problemas dificultosos, tienen una concepción de la educación como inversión productiva, ayudan a la gente a adaptarse y a reaccionar con más agilidad ante los cambios. En ellas sus integrantes reaccionan rápidamente y toman decisiones oportunas antes que estalle una crisis. El cibergrama empresarial es de tipo triangular con su forma tridimensional.
En las OO.II. hay visión y autoridad compartidas y responsabilidad mutua; los funcionarios prometen sólo aquello que podrán cumplir; predomina la construcción de la visión compartida, con apertura participativa (libertad de expresar la opinión, intercambio de opiniones sobre problemas) y apertura reflexiva (induce a la gente a examinarse, a cuestionar el propio pensamiento y ciertos valores básicos: verdad, sinceridad, honestidad, responsabilidad, respeto a la dignidad y los derechos humanos, solidaridad, confiabilidad, credibilidad y cooperación. Hay perdón por los errores que se cometen en la organización, perdón que incluye “olvido” y “reconciliación”.
Los miembros de las OO.II. buscan servir a la organización antes que servirse de ella. En los miembros del equipo impera la intimidad, la lealtad empresarial, la franqueza en sus creencias, sentimientos, pensamientos y aspiraciones, el equilibrio en la indagación con el alegato.
En estas organizaciones se practica una visión globalizada y sistémica del mundo, se fomenta la integración del pensamiento y de la acción de sus miembros, el cambio de mentalidad en todos los niveles de la organización, la disposición a cuestionar los viejos paradigmas y a mantener una actitud permanente de cambio por otros que las modernicen.
El seguro de la supervivencia de las empresas de hoy pasa por convertirlas en organizaciones inteligentes. Ello implica superar tres etapas: 1) Crear un compromiso de aprendizaje dentro de la organización; 2) trabajar en la consecución de ideas que provoquen cambios en la organización; y, 3) apoyar la producción, la difusión, el compartimiento y la generalización de ideas con impacto.