
El juicio al ciudadano Alberto Fujimori Fujimori, está concitando la atención mundial y no tiene precedente en la historia jurídica y política del Perú.
Es el primer caso de juzgamiento a un ex Jefe del Estado que se realiza en el Poder Judicial con apego a las normas del debido proceso y de un juicio justo, de manera transparente e imparcial, sin odio ni venganza, dado a su importancia y trascendencia histórica.
De discutida nacionalidad, Fujimori, llega a Chile en noviembre del 2005 procedente de Japón, país en el que vive cinco años y desde donde renuncia por fax al cargo de presidente de la República en el año 2000 y que el Congreso peruano no le aceptó.

Fujimori llega a Lima extraditado desde Chile el 23 de setiembre de 2007. El abogado César Nakasaki se encarga de la defensa por los supuestos delitos cometidos que llegan a 25 asesinatos y 3 secuestros.
El 10 de diciembre de 2007, a horas 10.07 de la mañana el magistrado César San Martín, presidente de la Sala Penal Especial (SPE), da por iniciado el juicio. Los alegatos fueron expuestos por el Fiscal Supremo, José Peláez Bardales, quien pidió una condena máxima de 30 años.
Un grupo de simpatizantes se encuentra a varios metros de distancia de la sede de la Diroes, portando pancartas y banderolas de color naranja a favor del ex presidente. También lo acompañaron familiares, amigos cercanos y miembros de la bancada parlamentaria fujimorista 2006-2011.
Fujimori, de 69 años de edad, viste terno oscuro con rayas blancas y verticales y corbata amarilla. Canal N transmite en vivo las primeras imágenes de la sala de audiencias.
Fujimori, en destempladas declaraciones, voz en cuello y con el puño en alto dijo ante la SPE: "Si se cometieron algunos hechos execrables, los condeno, pero no fueron órdenes de quien habla". "Rechazo los cargos, totalmente. Soy inocente y no acepto esta acusación fiscal".
Posibles delitos
A Fujimori se le acusa de una serie de delitos: violación contra los derechos humanos mediante la masacre de 15 personas en el distrito de Barrios Altos en Lima (1991) y el homicidio calificado de La Cantuta (1992) de nueve estudiantes y un profesor de la Universidad Enrique Guzmán y Valle (La Cantuta)); torturas en los sótanos del Servicio de Inteligencia del Ejército (SIE); allanamiento ilegal de la casa de Trinidad Becerra (esposa de Vladimiro Montesinos), para buscar los videos desaparecidos; secuestro del periodista Gustavo Gorriti, el empresario Samuel Dyer Ampudia y de Jorge Del Castillo; compra de la política editorial de algunos periódicos y canales de televisión; violación de la Constitución política con el autogolpe del 5 de abril de 1992; creación de los escuadrones de la muerte (“Grupo Colina”); compensación de los 15 millones a Montesinos; y casos de corrupción y peculado, entre otros.
Actitud del procesadoDurante el proceso Fujimori escucha atentamente, con gesto adusto y lapicero en mano, toma nota de los alegatos, se sienta y pone de pie, alza y baja la voz, bebe agua por ratos y en estrategia que muy poco o nada abona a su favor acude al fácil recurso del “no recuerdo”, “desconozco”, “me abstengo de responder”, “no puedo precisar la fecha y la hora”, “no es cierto”, “rechazo los cargos”, “no acepto esta acusación” y cosas por el estilo.
La respuesta de Fujimori
Hasta la fecha, el ex presidente Fujimori negó en todo momento haber tenido conocimiento de la existencia del Grupo Colina y manifestó que nunca ordenó cometer los asesinatos por los que se les juzga; aseguró que jamás fue amigo del ex asesor presidencial Vladimiro Montesinos y que sólo los unía una relación jerárquica; señaló que en los primeros años de su régimen desconocía que su ex asesor Montesinos había sido juzgado por traición a la patria.
Dijo que no sabía que vivía al costado de criminales en el Pentagonito; apeló al olvido ante las preguntas comprometedoras formuladas en su contra; justificó las leyes que favorecieron al grupo paramilitar Colina y reconoció que Montesinos fue su hombre de confianza durante su Gobierno.
Fujimori ofreció disculpas a los familiares de las víctimas asesinadas tanto por las fuerzas del orden como por la subversión durante su Gobierno; rechazó los testimonios de su ex esposa Susana Higuchi y aseguró que no ordenó detener "vivos o muertos" a una serie de opositores a su régimen durante el autogolpe de Estado; negó haber ordenado o conocido los secuestros del periodista Gustavo Gorriti y del empresario Samuel Dyer en los calabozos del Servicio de Inteligencia del Ejército (SIE) y de Jorge Del Castillo.
Justificó haber puesto en marcha en julio de 1994 la ley de amnistía que favoreció a los militares del destacamento Colina que ejecutaron extrajudicialmente a 15 personas en Barrios Altos y a nueve alumnos y un profesor de la Universidad La Cantuta. Al respecto reveló: "Esa ley (de amnistía) era para llevar al Perú a la paz y buscaba una solución política (para los militares)".
Primera condena: 6 años de prisión efectiva y...
El 11 de diciembre de 2007 Alberto Fujimori se convierte en el primer presidente de la historia peruana que es condenado a seis años de prisión efectiva y al pago de 400 mil soles como reparación civil por el ilegal allanamiento de la vivienda de Trinidad Becerra (2000), esposa de Vladimiro Montesinos.
Sentencia ejemplarizadoraSi la Justicia sigue encontrando culpable a Fujimori de la comisión de delitos que se le imputan, sobre él recaerá todo el peso de la Ley y tendrá que cumplir su condena como cualquier ciudadano.
Y ojalá que la sentencia final sea ejemplarizadora, para que los próximos presidentes de la República no se vean envueltos en similar situación, no se aventuren a quebrantar el Estado de Derecho, no pisoteen las Leyes alegremente, no disuelvan el Congreso por cálculos electorales o para desprenderse de la oposición política mayoritaria, no atenten contra los derechos humanos, ni hagan mal uso de los recursos del Estado.
El Perú requiere de una ejemplar política moralizadora en todo sentido y orden. Sólo así los ciudadanos podrán consolidar su fe y credibilidad en la justicia, en la democracia, en sus autoridades y en las inmensas posibilidades de crecimiento y desarrollo que tiene el Perú.