Mi Otro Yo
Universidad europea (I) | Universidad europea (I) |
| lunes, 10/03/2008 | ||||||
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Por el contrario, la universidad latinoamericana, en particular la pública, es todo menos una institución educativa. Autoridades que deben administrar crisis frecuentes y listas para la fuga, docencia frustrada que da todo lo que pueden por muy poco, estudiantes insatisfechos e irascibles, infraestructura en abandono, mobiliario desvencijado. Muchos proyectos de investigación inconclusos como inútiles en las gavetas y estantes del campus. La antiuniversidad, comparada con la otra, ésa, que agita nuestro imaginario. La periodista italiana Anna Castellari, elabora un diagnóstico alucinante de lo que es posible encontrar hoy en la universidad Europea. En Italia, la superpoblación en el campus, es alarmante. El número de alumnos por aula no tiene límites, a la vez que el docente, cual latinoamericano, se ve obligado a trabajar hasta en cuatro universidades o en otros oficios diferentes, consiguientemente, no tiene tiempo para atender las consultas académicas de sus alumnos. Un cierto caos administrativo hace confuso el desarrollo lectivo, con renuncias frecuentes de docentes que no pueden compatibilizar sus diversos horarios, o sus otras obligaciones hacen que falten a clases con frecuencia. Estudiantes, tesistas y docentes investigadores son los que deben afrontar todas las dificultades para hacer sus tareas, mientras el desorden administrativo, la falta de personal, la improvisación e irresponsabilidad en la formulación de planes de estudios llevan al estudiante a un futuro incierto. En Francia, en algunas universidades representativas, la situación no puede ser peor. Las huelgas estudiantiles paralizan la universidad y bloquean las clases, los servicios y la administración. Pueden durar meses y los estudiantes extranjeros no acceden ni siquiera a las bibliotecas, por lo que están condenados a la nada, al ocio absoluto. Y el tiempo de estudio de una carrera se prolonga cada vez más. El retorno a clases no significa mejora alguna, pues los estudiantes encuentran las aulas sucias, descuidadas y pintarrajeadas. A simple vista, los problemas en la universidad alemana son la superpoblación de algunas carreras y permanente incremento del pago de pensiones de enseñanza, por efecto de una forma de privatización, 12 de 16 estados alemanes han decidido que los estudiantes paguen obligatoriamente 500 euros por semestre; mientras que la cantidad de matriculados rebasan el aforo de aulas y anfiteatros. Los profesores dictan clases a alumnos que no entienden nada sentados en escaleras o pasadizos en vez de carpetas. En otros lugares de Europa, como en el báltico, en Lituania, los problemas no agobian a todos, sin embargo, es muy grave lo que existe, los planes de estudios son antiguos, los contenidos curriculares anacrónicos y sin las imprescindibles prácticas para los estudiantes. Todo esto es nada, cuando observamos que aprobar una asignatura puede costar 30 euros para el profesor y presentar un trabajo monográfico 50. Un gran negocio, si tenemos en cuenta que nadie esta seguro de aprobar una materia con solo estudiar. Muy diferente el caso de Estonia, que según otra fuente, el periodista Giovanni Angionni, es el país de una educación ejemplar. Una universidad 2.0. Con una computadora por alumno, un alto nivel de enseñanza, plataformas educativas digitales y multinacionales, muchos convenios interinstitucionales. No es necesario que el estudiante asista a clases porque puede conectarse digitalmente y participar o recuperar si acaso perdió alguna clase, práctica o actividad. Un sistema educativo de maravillas, eso si, los exámenes son muy tradicionales: hoja y papel para responder a preguntas cuyas respuestas no están en el ciberespacio. Hay que estudiar para saberlas, como antaño. Escribir Comentario
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En el imaginario popular latinoamericano anida la imagen de una institución sólida, sabia, cosmopolita, ordenada y ejemplar: la universidad europea. Institución soñada. Los que estudiaron en ellas no hacen sino certificar que las leyendas existen, que así de maravillosas pueden ser las cosas en el primer mundo. Una ilusión es marchar hacia, ellas algún día. Los más grandes sacrificios son pocos para la mesocracia aspirante o snob al elegir una universidad para sus hijos, especialmente, si se fracasa en alcanzar una esquiva beca. Además, son pocas las oportunidades y crecientes los obstáculos migratorios que convierten la posibilidad de saltar el charco, en un delirio obsesivo de muchos estudiantes tercermundistas. En el 2005 los estudiantes latinoamericanos y caribeños en Francia y Gran Bretaña sumaban 9 mil, en Alemania 7400, España 5 mil, Italia 3 mil y en Portugal 2 mil, (Compendio mundial de educación. Unesco, 2006). 

Se cumplirá un año de la payasada mediática , en el juicio por las matanzas de Barrios Altos y ...







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