Tercera Dimensión
El enigma de Maddie | El enigma de Maddie |
| jueves, 13/03/2008 | ||||||
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Cuentan los comensales que Kate y Gerry McCann llegaron al restaurante 'Tapas' alrededor de las 20.40. Cuenta el matrimonio que ambos se turnaban para ir cada 20 o 30 minutos a vigilar a los pequeños. A las 22.00 horas, en uno de esos 'turnos', la madre volvió gritando: «Se la han llevado». Desde entonces, el misterio no ha parado de crecer. Primero se habló de un hombre que se habría llevado a la pequeña envuelta en una manta, y la policía portuguesa hizo un retrato robot que no se llegó a difundir. Enseguida las sospechas se centraron en Robert Murat, un británico-luso que reside con su madre muy cerca de la habitación de la que desapareció Madeleine. Ofrecerse a los McCann como traductor y presentarse ante la prensa como portavoz de la familia levantó recelos y dio un nombre a unos medios de comunicación ávidos de datos y que enseguida se encargaron de airear la vida de este hombre separado, en trámites de divorcio, que apenas ve a su hija, dicen que de apariencia y edad similar a 'Maddie'. Nada en sus interrogatorios ni en los registros de su casa le han implicado en la desaparición, por lo que algunos le ven como «la gran víctima olvidada» ('Times on line', 25 de julio de 2007) del caso. Otra pista llegó desde la localidad belga de Tongeren. Una camarera creyó haber visto a Madeleine en un bar, acompañada de una pareja. El retrato robot de un varón de unos 40 años ha dado la vuelta al mundo, aunque el análisis de los restos de un batido que tomó allí la niña ha sido claro: no es su ADN. Otros testimonios la han situado en Portugal, Marruecos, Malta. Nada concluyente. Miles de llamadas y pistas falsas han avivado todo tipo de especulaciones sobre el destino de Madeleine. Los padres, Kate y Gerry McCann, se han mostrado desde el principio muy críticos con la policía portuguesa, a la que han acusado de ineficiencia y lentitud, especialmente en las primeras —y cruciales— horas de la investigación. Toda Europa ha visto a estos padres desesperados haciendo continuos llamamientos —con jefa de campaña incluida— ante los medios de comunicación, convencidos de que difundir la foto de su hija ayudará a encontrarla. La 'madre' de Harry Potter, J.K. Rowling, y el presidente de la compañía Virgin, Charles Branson, han ofrecido importantes recompensas por cualquier pista fiable. Los futbolistas Wayne Rooney, David Beckham y Cristiano Ronaldo también se han sumado a la causa. Miles de personas anónimas se han solidarizado con la familia donando dinero a través de su web, www.findmadeleine.com. El 'tour mediático' de los McCann ha pasado por Roma —allí les recibió el Papa—, Madrid, Berlín, Ámsterdam, Marruecos. Gerry viajó incluso a EEUU para pedir asesoramiento a expertos. Así las cosas, a primeros de septiembre la investigación da un giro inesperado: Kate y Gerry McCann son interrogados como presuntos sospechosos de la muerte accidental de su hija. De padres hundidos a presuntos culpables. Y las historias que a cuenta gotas publica la prensa hacen crecer su presunta aura criminal: una pareja de médicos que acostumbra a dormir a sus hijos con medicamentos para poder salir; supuestas contradicciones en los testimonios de quienes estuvieron aquella noche en aquella cena; una madre que en su diario califica de «histérica» a su pequeña; su rastro de ADN en un coche que los progenitores alquilaron 25 días después de la desaparición; unos perros policía infalibles —ni un solo fallo en 200 casos— que reconocen el «olor a cadáver» de la niña en su gato de peluche, en un armario, en las ropas de la madre y en el maletero de ese coche en el que se supone que nunca ha estado, al menos viva, Madeleine. Los McCann insisten en su dolor y en su inocencia, y se han puesto en manos del mismo letrado que defendió al dictador chileno Augusto Pinochet. La prensa sigue al acecho de cualquier información. La policía lusa continúa sus pesquisas. Si 'Maddie' no está viva, sólo encontrar su cuerpo podría resolver tantas preguntas sin respuesta. Algo prácticamente imposible si, como apunta una de las muchas hipótesis abiertas, se han deshecho de ella tirando su cuerpo al mar. Por Sonia Aparicio Escribir Comentario
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Madeleine McCann desapareció el 3 de mayo de 2007, durante unas vacaciones con su familia en el Algarve portugués. La niña británica y sus dos hermanos pequeños dormían en el apartamento 5A del complejo turístico Ocean Club de Praia da Luz, mientras sus padres cenaban con unos amigos a unos 60 metros de la habitación. 

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