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El padre de Santa Rosa de Lima, don Gaspar Flores, era oficial de la guardia de honor del virrey. Para estar cerca del Palacio de Pizarro, lugar desde donde se gobernaba, alquiló una casa que pertenecía a don Pedro de Valladolid, en la actual avenida Tacna. Allí nacieron sus 11 hijos…
Desde la muerte de Santa Rosa, en el actual jirón Ayacucho, muchos devotos comenzaron a reunirse en la casa donde nació, para hacer oración encomendarse a ella y comprometerse a pagar el arrendamiento. El 7 de abril de 1669, don Andrés Caballero, de la Orden de Santiago y del Consejo de su Majestad, compró la casa para cederla a los religiosos del convento de predicadores, quienes hicieron de ella una capilla y santuario en honor a la santa patrona. El recinto en el que vivió la santa conservó su estilo primitivo, muy de la época. Los padres convirtieron en capilla las habitaciones, pero respetaron el jardín y la ermita de la Santa. Uno de los detalles más representativos de esta casa-jardín es el Pozo de Santa Rosa, lugar que durante todo el año y en especial cada 30 de agosto es visitado por miles de personas, quienes escriben peticiones que luego arrojan al pozo para que la santa les conceda algún milagro. 
En ese pozo, la Santa arrojó las llaves del cilicio faja de cuerdas o cadenillas de hierro con puntas ceñida al cuerpo junto a la carne, que se usa para mortificarse. En el patio del Santuario se encuentran recuerdos, donde en cada uno de ellos se detalla paso a paso la vida de la Santa de América. Destaca también el cuarto de oración y penitencias de Rosa, de apenas escasos tres metros cuadrados, donde la santa pasaba gran parte del día orando y cumpliendo sacrificadas penitencias. El santuario sigue convocando a miles de devotos, quienes buscan a Santa Rosa con fe y esperanza. Una notable colección de piedras talladas de Huamanga se ofrece a los ojos de los visitantes en el templo, los mismos que representan partes importantes de su vida. En 1670 se levantó la iglesia, donde miles de devotos van a ofrecer sus plegarias con el fin de que la santa les conceda alguna gracia. Ahora totalmente remodelada, presenta testimonios y recuerdos vivos de la primera Santa de América. Se encuentra allí la habitación donde pasó los años de su juventud, está presenta un altar y dos pinturas del siglo XVII, una de ellas presenta el rostro de Santa Rosa que fue pintada pos mortem por el artista italiano Angelino Medoro. En la parte central se encuentra la primera imagen de Santa Rosa hecha aproximadamente en 1670, tallada en madera de cerezo. Cuenta la historia que cuando los piratas ingleses amenazaron con invadir Lima, ésta fue la imagen que defendió a la ciudad encabezando una procesión.
También encontramos una habitación que estaba destinada a la enfermería donde la Santa curaba a los enfermos, en el centro de la sala se encuentra un niño Dios conocido como El Doctorcito, a quién recurría en consulta cuando tenía que atender casos graves. Entre relicarios, Biblia y vestidos de sacerdotes de la colonia se encuentra la imagen de Santa Rosa, pintada en madera que Miguel Grau llevó en el Huáscar. Se aprecia también parte del viejo leño del naranjo en el que según sus historiadores enredó de niña sus cabellos, cuando el diablo quiso tentarla diciéndole que eran preciosos. 
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