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Se encuentra localizada en el distrito de Palcamayo, provincia de Tarma, departamento de Junín. A 3572 metros sobre el nivel del mar. Su nombre proviene de dos voces quechuas: huaga y apo, la primera, significa "lágrimas"; la segunda," poderoso" formando así: "lágrimas del poderoso…
Las ruinas del cerro Racasmarca dan cuenta del avance logrado por los antiguos Tarumas, etnia que ocupo el lugar y que luego se sometió al Imperio Wari, desintegrado éste y luego de una época de florecimiento lucharon hasta el final para no sucumbir al imperio Incaico pero no lo lograron debido a la superioridad en número y experiencia en guerras del invasor. Esta batalla final se realizó en Shoguemarca, al este de Palcamayo donde aún se ven los vestigios de este curacazgo.
Se le conoce también como La Gruta que Llora debido a las continuas infiltraciones de agua que gota a gota atraviesan el cerro... En el trayecto de la cueva (2 kilómetros aproximadamente), se aprecian estalactitas y estalagmitas de diversos tamaños y formas, además de pinturas rupestres de una llama, taruka, guanaco, serpiente, gusano y algunas escenas de caza. Su abertura es de 20 metros. Se recomienda acceder a la gruta con guía y equipo especial. Origen Los primeros pobladores de Palcamayo que se habían asentado en Racasmarca eran personas muy laboriosas, unidas, cumplidoras de sus deberes, obedientes y respetuosas de su Dios, el Sol. Este les prodigaba todos los beneficios. En gratitud ellos le erigieron un templo en las faldas del cerro Racasmarca, que estaba al cuidado de sacerdotes y sacerdotisas.
Todas las mañanas ofrecían sacrificios de gratitud. Pero un día llegó un espíritu del mal y se apoderó de los corazones de los sacerdotes y sacerdotisas, cundió el mal, el vicio y la maldad. De allí pasó al pueblo. Los hombres se tornaron viciosos. Pese a que su Dios les amonestaba, estos no obedecían y seguían por el camino del mal. Enfurecida la deidad ordenó su destrucción. Bajaron los servidores de Dios y destruyeron el templo. Los sacerdotes fueron convertidos en piedras y las sacerdotisas introducidas en profundos calabozos y mazmorras, en donde lloran eternamente por sus pecados. Las aguas que salen de la gruta son las lágrimas de las pecadoras y las estalagmitas de los sacerdotes.
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