Mi Otro Yo
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| jueves, 03/04/2008 | ||||||
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Las ideas aronianas sobre política internacional, surgieron en el mundo de la Guerra Fría, Allí fueron muy influyentes. Hoy no tendrían el mismo efecto. En el campo diplomático Aron contribuyó, sin duda, a definir las tendencias de su tiempo. Es imposible no discrepar con él, como difícil es rebatirlo. Expongamos algunas de sus ideas. Para este profesor de La Sorbona, periodista de Le Fígaro y autor de La Paz y la Guerra entre las Naciones, entre otros, Estados Unidos es un imperio benevolente que lucha por la libertad y que su clase dirigente tiene en el mundo la hegemonía que no buscó, pero le ha sido dada por la transformación de su potencia industrial en fuerza militar. Del mismo modo, no está poseída de una voluntad de dominio, sino que tiene una voluntad de contención de la expansión de otros y trata de ampliar las zonas de libre comercio. En los 50 el secretario permanente del Congreso por la Libertad de la Cultura y una personalidad muy influyente, ministro de Información de de Gaulle y de gobiernos posteriores, sostenía que la política exterior, es también poder y que los Estados no reconocen árbitro o ley superior a su voluntad, por lo tanto, deben su existencia a ellos mismos y a sus aliados. Vista así las cosas, desarrolla la teoría del equilibrio, según ésta, un Estado no debe poseer fuerza tal, que convenza a otros Estados incapaces de defenderse frente a él. El equilibrio, entonces, se sustenta en el sentido común y en la prudencia de aquellos Estados que desean ser libres y que no quieren vivir a merced de otro (o una coalición) que tenga medios irresistibles. La política del equilibrio es impedir a un Estado acumular fuerzas superiores a sus rivales o aliados. Si un Estado quiere preservar el equilibrio, tomará posición en contra del estado o la coalición que consiga una superioridad semejante. El equilibrio adopta dos modelos: bipolar o multipolar. El primero, cuando dos Estados dominan la escena, encabezando cada uno las coaliciones o bloques; en el segundo, los estados no tienen disparidades significativas y son relativamente numerosos. En ambos casos, hay que aplicar reglas para que el modelo funcione. Las reglas nacen de premisas esenciales: primera, en política exterior, oponerse a aceptar una monarquía universal. Por definición el enemigo es un Estado que puede dominar a los demás. Incluso, todo estado que ha obtenido ventaja de una guerra, automáticamente se transforma en sospechoso para sus aliados; segundo, las amistades y enemistados son temporales. En función a estas proposiciones, vienen las reglas: el Estado cuya fuerza aumenta sufrirá la disidencia de algún aliado; cualquier estado procura incrementar sus capacidades, pero debe preferir la negociación al combate; un Estado debe combatir antes que dejar pasar una ocasión de acrecentar sus capacidades; se debe dejar de combatir antes que eliminar un actor principal nacional; se debe actuar de tal manera que se oponga a toda coalición o actor individual que asuma una posición de predominio frente a los otros; actuar de modo que se constriña a los actores a suscribir un principio supranacional de organización; finalmente, se debe permitir a los actores nacionales vencidos a que vuelvan a entrar en el sistema como miembros aceptables o hacer entrar a un actor anteriormente no esencial. Según Raymond Aron, estas normas son criticables. Por ejemplo, se justifica hacer la guerra siempre que los beneficios sean mayores a los costos y no solamente por aumentar las capacidades. En general, estas reglas tienen como fin supremo: mantener el equilibrio de un sistema multipolar. Así deberían obrar los Estados, verbigracia, Inglaterra, el único Estado que actuó así durante largo tiempo, sentenciaba. ¿Acaso no deberíamos agradecer a Gorbachov, haber acabado con esta teoría contradictoria pero que fue la delicia de Mister K? Escribir Comentario
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Cuando nos pidieron redactar artículos de política internacional para este diario, lo primero que pensamos fue en Raymond Aron, aquel brillante intelectual francés nacido en 1905 y que al morir en 1983, dejó una escuela de pensamiento liberal, anticomunista y atlantista. Fue considerado en vida, el más importante intermediario de la diplomacia estadounidense en Francia. Gran admirador de Kissinger y George Kenan, el mentor de la teoría del “containment”, de la contención.

Desde la toma como administrador de Panamericana Televisión, Genaro Delgado Parker ha sometido a dicha televisora, y a sus recursos humanos y materiales,...







