Ser o no Ser
Barrios Altos, metáfora surrealista (Parte Final) | Barrios Altos, metáfora surrealista (Parte Final) |
| jueves, 03/04/2008 | ||||||
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En relación con las bellas ventanas y a los balcones, los hay coloniales y republicanos. Están los balcones de “doble pechuga” y las ventanas que dan la impresión de incubar otras ventanas. El jirón Ancash se privilegia con estas joyas arquitectónicas. Y si en verdad se quiere conocer callejones de “cogote erguido” (de ambiente solariego), nada mejor que visitar el Callejón del Sable. ( y por cierto el Callejón de las Siete Puñaladas), lugares rebosantes de tradiciones y amores imposibles /”aquí se mata y se muere de puro amor”, dice una copia). Pero nada más especial y expectante que el Callejón del Buque. Este tiene el talle y las curvas de un buque de carga, queriendo anclar en Calcuta. Es de tres pisos, con sinnúmero de ventanitas; estar abordo (subir a sus pisos superiores) es toda una experiencia de refinada antropología. La iglesias lucen como multitud uncida; allí están, espalda con espalda, Santa Virgen Trinidad, Santa Clara y el Carmen. Todas con polifónica acústica, para las múltiples oraciones y pecados. Otro lugar de ajuste de cuentas con dios lo constituyen los conventos Santa Catalina, Capuchinas, etc. De cuyos interiores salen maravillosas manualidades. ¿Y sus plazuelas? Para muestra algunas perlas: Santa Clara, Mercedarias y Ramón Espinoza, espacios arquitectónicos que extraordinariamente concilian lo público con lo privado; lo festivo con lo religioso. En cuanto a Cinco Esquinas, no requiere de adjetivo alguno. ¿Algún otro lugar de Lima tiene acaso el privilegio de recepcionar en simultaneo a cinco jirones? ¡Y las casonas!. La hay de diversos estilos arquitectónicos, desde el barroco churrigueresco (con reminiscencia morisca) pasando por el rococó (de mayor sobriedad en líneas exteriores y de acentuada ornamentación interior), hasta el estilo neoclásico (para algunos representan una clara involución) y del estilo moderno. En muchas de las casonas se percibe estilos superpuestos, como un trenzado surrealista (No siempre resulta fácil comprender esta suma de contrarios). Ahí está la Casona de la Escuela de Bellas Artes (antes aquí funcionó la Casa de Estudios de San Idelfonso). Baste señalar algunas de sus reliquias: El patio principal, la puerta de los Leones, La Pileta, Adriana sobre la pantera, el Lanzón de Chavín. A su vez, la Casona Trece Monedas, de línea neoclásica, derrocha hermoso mobiliario. Otro tanto, el Hospicio Ruiz Dávila, donde hay una inmensa ventana de fierro que sugiere a un lente hecho astillas por los rayos del sol; además están sus nobles columnas, arcos, y balcones interiores de línea neoclásica. No menos cautivantes son las casonas de la Facultad de Medicina de San Fernando, La Casa de la Moneda, el Museo de la Inquisición y la primorosa Quinta Heeren, que suma a su belleza, el potencial ecológico de sus pulmones verdes. La Cultura Arquitectónica y todo el legado espiritual, mas las proezas que se cuecen en sus talleres, tiendas y bares, constituyen ingredientes y fermentos de la vertiente de identidad cultural mestiza-criolla, que en idónea convivencia con las otras identidades culturales deben hacer de Lima un obligado paraje turístico, superando así la situación de mera ciudad de tránsito al Cusco, Iquitos, a Huaraz, Cajamarca, etc. Perentorio resulta concertar políticas para lograr respuestas integrales: De preservación del medio ambiente (empezando por racionalizar el tránsito). De carácter educativo (incorporando esta temática a la currícula y programando visitas de estudiantes). De elaboración de estudios técnicos para la recuperación integral de la zona, y no solo restauraciones individuales. De asignación de recursos (del gobierno central y de la empresa privada). Así, sin duda, se continuará la obra de ilustres estudiosos como Alberto Tauro, Dúmbar Temple, Héctor Velarde y Ugarte Elespuru; y, sobre todo, activando la participación de quienes tienen la suerte de vivir ( y disfrutar) en los Barrios Altos, donde aún persiste el sentido de barrio, que se traduce en el uso fraterno del espacio público. Escribir Comentario
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También existe un taller que confecciona condecoraciones en todos los grados y niveles. Otro taller que construye báculos y bastones con los más excéntricos puños. Desde luego que en la mayoría de sus calles tropezamos con funerarias, “a la de los bolsillos del difunto”; a la par abundan los bares y chinganas, y siempre hay en ellos algún peculiar personaje dispuesto a contar la épica de la medianoche anterior. Los propios chifas de la calle Capón llevan la impronta de los menjunjes de la cocina criolla. Sí se trata de chifas acriollados.
Desde la toma como administrador de Panamericana Televisión, Genaro Delgado Parker ha sometido a dicha televisora, y a sus recursos humanos y materiales,...








