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Ser o no Ser
El rostro del alba
Ser o no Ser
El rostro del alba | El rostro del alba |
| domingo, 06/04/2008 | ||||||
Con la misma intensidad lírica y musical que prosara “Platero y yo” (“ la noche cae, brumosa ya y morada. Vagas claridades malvas y verdades perduran tras la torre de la iglesia. El camino sube, lleno de fragancia, de anhelo...”), Juan Ramo Jiménez, premio Nobel de Literatura 1956, evoca a la Punta en el poema “Carta a Georgina Hubner” cabal homenaje reciproco entre el poeta, el apacible rostro del distrito y la amiga armada.Efectivamente, la Punta luce serena y bella y siempre acompañada de la límpida brisa que la acaricia, pese a saberse acosada, tras sus espaldas, por la polución y el ruido ensordecedor de sus vecinos inmediatos. Tan singular presencia arranca de una antigua razón, de una vieja historia que tiene que ver con su emplazamiento y con su estructura de caimán varado. Justamente, la ubicación geográfica del distrito de La Punta nunca le propicia al transito obligado, pues desde siempre, la atracción mercantil, económica y militar las acaparó el Puerto del Callao; ello determino que la masificación y demás flujos corriesen desde el Puerto hacia el este, rumbo a la ciudad de Lima, y que retornen saturados de polución. Situación que le ha permitido a la Punta conservar su rostro albo; sin embargo, también estos hechos explican el lento proceso seguido para superar básicas carencias. La primera referencia sobre La Punta la encontramos en 1836, cuando integra la provincia del Callao junto con el actual distrito de Bellavista. Según el plano de 1870, además de contar ya con la presencia de tranvías, tenía dos “excepcionales” hoteles donde el oleaje se encargaba de arrullar y dormir al más insomne de los visitantes”. Todavía se perciben las huellas del “Gran Hotel” y del “Hotel Internacional”, que siempre estaban repletos de turistas extranjeros; pues es leyenda – tal como lo precisa Pedro Paulet en su obra Directorio Anual del Perú, 1910 – que La Punta cuenta con las playas más límpidas del litoral, con variedad de temperatura en el agua, con una sensual brisa marina y con bellos ranchos que abrazan su plaza principal. Argumentos de sobra para que a finales del siglo XIX le otorgasen la categoría de Balneario; y el 6 de Octubre, mediante Ley 2141, la de Distrito. Su jurisdicción actual comprende; desde Chucuito , a la altura del Club Regatas Unión, hasta la Playa Mar Brava, en el extremo sur (Rompe Olas de Arenillas); sigue el eje de la calle General Valle, que sirve de límite este, hasta el Parque Gálvez, y por el norte y oeste, con las azulinas y mansas aguas del océano Pacifico. Como toda ancestral colectividad, la Punta – “a veces popular, las más aristocrática, pero siempre bella, dice Ángela Ramos - creció con tradiciones propias, y aunque muchas de ellas sólo hayan quedado en las retinas de los bisabuelos, o para la sobremesa, algunas se mantienen vigorosas. Ahí están, entre otras, el entierro de “ño carnavalon” , pero sobre todo las festividades de la “Cruz de La Punta” , Cruz que en adelante “frenará la rabia de los maremotos“, suelen decir los viejos pescadores. Tales fiestas se vienen celebrando desde el siglo pasado, cada tercer domingo de mayo, ¡ y vaya cómo conservan sus mismos menjunjes psicológicos!. Aquí, “ prevalecen más que el misterio religioso, el majestuoso misterio del mar y las ganas de vivir” ( diferentes, entonces, a las festividades religiosas andinas y distantes de las criollas que celebran en el Rímac o en Barrios Altos, por ejemplo). Escribir Comentario
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Con la misma intensidad lírica y musical que prosara “Platero y yo” (“ la noche cae, brumosa ya y morada. Vagas claridades malvas y verdades perduran tras la torre de la iglesia. El camino sube, lleno de fragancia, de anhelo...”), Juan Ramo Jiménez, premio Nobel de Literatura 1956, evoca a la Punta en el poema “Carta a Georgina Hubner” cabal homenaje reciproco entre el poeta, el apacible rostro del distrito y la amiga armada.
Desde la toma como administrador de Panamericana Televisión, Genaro Delgado Parker ha sometido a dicha televisora, y a sus recursos humanos y materiales,...








