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En el moderado y sano sentimiento le llaman "curiosidad" o "admiración". Y es que no hay caballero que no quede absorto y maravillado (no decir no), ante esa estructura corporal femenina muy bien esculpida, gracias a la naturaleza y, no se diga, al bisturí. Muchas son modelos de pasarela, actrices y cantantes, quienes en coreografías y en desfiles de moda, han hecho gala de la belleza de su anatomía.
Diminutas prendas interiores cubren hermosos cuerpos, que junto a rostros bellos resplandecen ante de las luces de la fama. Un hecho que no sólo es patrimonio femenino, sino que abraza al mundo masculino. Así tenemos al atractivo astro del fútbol inglés, David Beckham, quien exhibe al "natural" marcas mundiales de ropa interior, en sana intención comercial. A Brad Pitt, no podemos dejar de mencionarlo, quien por descuido, quedó no sólo al acecho de los paparazzi, sino al descubierto su floreciente intimidad. En el Perú, el protagonista del “Zorro”, Christian Meier, galán peruano y, uno de los más codiciados de la cadena Telemundo ya mostró todo, o casi todo en sus filmes. Ahora expondrá a la luz pública -y ante el calor público-, en vivo y directo, su marcada anatomía. Estará en las pasarelas, muy pronto, luciendo ropa interior del famoso diseñador colombiano Hernando Trujillo, en el desfile benéfico titulado "Voceros de la actividad”, a realizarse en Panamá. Ellos se destapan. Entonces, me pregunto: ¿debe ser diferente, mostrar esa sana y moderada curiosidad, para nosotras las mujeres?. Pues, ¡no!. “A quien Dios se lo dio, San Pedro se lo bendiga”. Se dice que el cuerpo es arte y como tal debemos, algunas veces, observar, tras el escaparate, la belleza de lo que Dios moldeó, pero eso sí, nunca tocar, si no está permitido. Lo de expresar nuestra curiosidad y admiración, lo digo intentando sacudir las taras de esos sentimientos y deseos reprimidos, que muchos gritan no tener. Debemos decir, también, que la belleza femenina y masculina debe ser un tributo de dignidad y no debería desnaturalizarse ante situaciones comerciales o de manipulación, pues ello desacredita su esencia. Quien podría negar que “la belleza es indicio de la hermosura del alma”. Claro está que la belleza es relativa. Y es que "lo que para mí es hermoso, quizás para el otro no lo sea”.
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