|
La joven que nació entre el “polvo” y la necesidad, que vivió en su “cerrito” y, que más tarde, entre “plumas y lentejuelas” despertara al mundo de la fama, hoy ha dicho ante cámaras: “voy a ser mamá”. Y es que esta historia, nadie la husmearía, si no fuera porque acaba de confirmarse lo tantas veces negado y, sólo una vez por ella insinuado, cuando dijo: “acaso no soy hembra para estar con un gerente”.
Tula Rodríguez, ex vedette, actriz y actual conductora del programa de televisión “Escuadrón”, vía Frecuencia Latina Canal 2, había estado en el polvorín de la especulación. Ya se rumoraba que ella y, el aún, esposo de la famosa Gisela Valcárcel, gerente de ventas de Frecuencia Latina, Javier Carmona, sostenían una relación amorosa. Incluso se dijo que fue la tentación para la consiguiente separación. El fuego de la suspicacia se avivó, cuando se escuchó decir a una despejada y tranquila Gisela: “ese plato de comida ya lo conozco”, presumiéndose que hablaba de Carmona. Tula al borde de la lágrima, casi de inmediato respondió ante tamaña ¿alucinación?: "Yo sería incapaz de meterme en una relación por dos motivos. En primer lugar, porque soy mujer y me quiero lo suficiente como para poder encontrar un hombre solo, que ya se encuentre separado y que de pronto elija como pareja. En segundo lugar, porque también sería incapaz de ocasionar dolor alguno a una mujer, dolor que yo ya tuve, porque yo sí sé qué significa que te engañen". Sin embargo, a la ex vedette , le resultó imposible atravesar por aquella muchedumbre con la llama de su verdad, sin quemarle la barba, al propio Carmona. Sus insinuantes atributos físicos y ese relativo talento, motivaron en ella, una vez más, saltar del complejo de la nada, hacia ese aparente todo. Hoy ha confesado la existencia de la relación y, además, de la feliz existencia de un ser que late en su vientre, producto del amor, ha dicho, de quien fuera negado tantas veces. ¿Estarán enamorados?¿ilusionados?, o simplemente apasionados, quizás. No podemos precisarlo, no sabemos el interior de cada uno. Gisela dice “que los dejen en paz”. Pues, sí, deben vivir su historia. Aunque para Carmona puede que signifique, lo que para la “señito” significó su matrimonio, “sólo un acompañante de buenos ratos”. O puede que nos mordamos la lengua y digamos con fe para felicidad de un inocente “se casaron y vivieron muy felices, para siempre”.
Visitas: 991
|