"Justine Henin será recordada como una de las grandes campeonas de todos los tiempos en la historia del tenis femenino. Y una mujer que compensó sus limitaciones físicas con una sobresaliente voluntad, ansia de superación y espíritu de lucha", indicó Larry Scott, responsable del circuito de tenis femenino.
Scott reconoció sentir extrañeza porque "no es habitual que un atleta que está en

la cima y en una edad aún adecuada para competir decida marcharse. Pero Justine ha tenido siempre las ideas claras. Ha tenido su propias normas, en el mejor sentido", reconoció.
La historia recordará a la tenista belga no sólo por sus siete títulos del Grand Slam y sus tres temporadas como número uno del mundo. Sino, además, como una deportista con una enorme capacidad de superar cualquier contratiempo tanto fuera como dentro de las pistas.
La WTA reconoce que se trata de un "día triste para este deporte y para los millones de seguidores que concentra esta modalidad aunque acepta los

deseos de la jugadora, de la que se espera una futura vinculación con el tenis".
Henin, de 25 años, ha

logrado en su carrera siete títulos de Gran Slam (cuatro Roland Garros, dos abiertos de EEUU y un abierto de Australia), así como la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Atenas. La tenista lleva más de 100 semanas consecutivas a la cabeza de la clasificación mundial de la WTA.