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Carlos Álvarez, cómico e imitador del programa el “Especial del humor”, que se transmite vía Frecuencia Latina Canal 2, televisora que aún cobija a los protagonistas del “click del amor”, Tula y Javier Carmona, ha venido realizando un “sketch” denominado “Tulicienta”, donde se parodiaba a esta especie de trilogía romántica, compuesta por dos señoras ex vedettes y un señor serio pero con el crepúsculo vespertino cantante del típico “hombre” ¿romántico?.
Si embargo, el “sketch”, fue cancelado. Y es que la parodia de la llamada “Tulicienta”, era para algunos “un poco zafio”, por decirlo de forma sutil. Aunque en este mundo nuestro, de risas, gustos y colores, no mandan poetas, ni pintores, ni mucho menos actores. De allí su alta sintonía, según dicen. Lo cierto es que pareciera que Carlos Álvarez, no quiere o no cuenta con actrices cómicas, de allí que no entendemos, el porqué siempre vestir a hombres en el papel de mujeres, como en el caso de Tula y Gisela. Para respiro de “algunos y algunas”, “Tulicienta” no va más. Y para que no provocar malas interpretaciones sobre algunas altas presiones, repetiremos lo que el señor cómico don Carlos Álvarez dijo: “no interpretaré más a ‘Javier Marcona’ -su papel en “Tulicienta”-, pues, no sólo el imitar al gerente de Frecuencia Latina generó polémica, sino que ‘mucha gente’ de la audiencia, habría calificado la imitación de contenido racista”. ¿Será verdad? O ¿Sólo medias verdades?. Carlos Álvarez, aseguró en su momento, que no había recibido ningún tipo de reproche por parte de los directivos del canal por “Tulicienta" y que, únicamente, Ivcher le pidió una imitación "no vulgar". ¡Vaya que cumplió!. Ante lo expresado, no nos queda que creerle al señor Álvarez de que no existe presión y su decisión obedece a un pedido del soberano público con eso de que se revistió a la pobre “Tulicienta”, con andrajos sucios y se mal utilizó rasgos y vestimenta andina. Ya Alvarez ha repetido en calles y plazas mediáticas que “respeta a Tula por ser una mujer luchadora”. Entendemos su profundo respeto, eso suele suceder, cuando no hay que morder la mano de quien nos da de comer. Paradojas del destino, si hay bocas que alimentar.
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