
Es una pena decirlo pero en momentos en que nuestras autoridades se vanaglorian de que los peruanos tienen más trabajo, los que transitamos por la corriente sanguínea del área laboral constatamos cada vez más el maltrato que se viene dando a los trabajadores que, generalmente, termina con el despido intempestivo, o renuncias en mancha.
Los Call Center que se están instalando en Lima, como “services” de las empresas de telefonía, bancos y otros, son empresas de peruanos, administradas por peruanos y donde se contrata jóvenes peruanos. Llueven los ofrecimientos, las promesas de incentivos, de sueldos y horarios y, finalmente, sólo el maltrato psicológico y verbal y la consabida irregularidad en los pagos. ¿Quién fiscaliza todo esto?.
Pues bien, una testigo muy cercana a mí, pasó por varios Call Center obligada por las circunstancias de buscar trabajo. Primero ingresó en Atento Perú, de Telefónica, en el área de Móviles España. Tuvo que pasar por una capacitación de 20 días, tiempo insuficiente por toda la información que debía asimilar para atender a los clientes desde España.
Tuvieron que aprender todo esto: facturaciones, cambios de domicilio, de celulares, configuración de celulares, promociones, novedades, quejas y reclamos de los clientes, ventas de tarjetas para lap tops y hasta conocer ¡¡¡¡el léxico y los giros idiomáticos de los españoles…!!!! La empresa les ofreció facilidades para estudiar una carrera en universidades, todos los beneficios laborales, incentivos y pagos por capacitación…
Una vez ingresados -los mejores-, comenzó la dilatación en la paga, los incentivos se hicieron humo, -sólo la recibían unos cuantos-, las responsabilidades aumentaron, el ambiente de trabajo alfombrado, uno podría decir, qué bueno, … si ni hubiera tantas pulgas… insoportable. Y, para colmo, el maltrato de algunos clientes españoles… con gritos, frases procaces e hirientes.
Más tarde, en Empresa Impulse.Telecom, que sirve para la Transnacional mexicana, dedicada al servicio de tarjetas de crédito a México… Lo mismo. Pasar por la capacitación y, durante la misma, les exigían a los muchachos demostrar su capacidad como vendedores. Pero, les dieron una base de datos obsoleta. De los potenciales clientes, algunos ya habían muerto, otros ya no vivían allí, teléfonos que no existían etc. ¡Tenían que vender 48 tarjetas al mes y con una base de datos inservible!.
La exigencia era ésta “tienen que entrar en las páginas amarillas de México, en Internet y buscar allí su propia base de datos...” Se supone que la empresa les tiene que proporcionar esta información pues a ellos los preparaban sólo para atender y vender. ¡Insólito!
Finalmente, ingresó a Serproin Incorp, empresa peruana que prestaba servicios a Claro (empresa de telefonía móvil). Buena recomendación. Luego la capacitación de un mes, (buena). Pero, a la hora de ingresar, empezó el “martirio chino”… Los prometidos horarios de día no se aplicaron. El 98 por ciento de los postulantes fue destinado a horarios de noche. Una buena cantidad de postulantes tuvo que renunciar -antes de empezar a trabajar- porque estudiaban de noche.
La primera paga fue tan irregular que nadie sabía cuánto habían recibido, si era parte de la capacitación, si era parte del sueldo… todos recibieron cantidades diferentes... cundió la sorpresa y el… descontento.
Al poco tiempo de haber iniciado sus labores, se acabó el agua, no reemplazaron el bidón, y tampoco les permitían salir a comprarla. Los servicios higiénicos colapsaron.
¡Nadie atendía estos reclamos!.
El gerente de operaciones de Serproin Incorp, Luis Chávez, además de maltratar a los muchachos verbalmente, tuvo la brillante idea de prohibirles salir a refrigerio y tomar su día de descanso a la semana. Ante los sucesivos reclamos que recibió, de parte principalmente de todas las mujeres… inmediatamente ¡las despidieron!. Así, sin más ni más. En los días sucesivos hubo ¡renuncia masiva…!
Eso pasa en los llamados Call Center, gente improvisada, peruanos que no saben gerenciar empresas y la estafa laboral y económica…
Mi testigo en cuestión, escribió al correo de Claro contándolo todo. Recibió respuesta del señor Gianlucca Maniacco de Atención Telefónica, Prepago. Le agradeció la comunicación, le pidió disculpas, y prometió que arreglarían la situación…
Luego nos enteramos que la tristemente empresa Serproin Incorp estaba siendo evaluada y era muy probable que fuera retirada de los servicios a Claro… Y, la pregunta es ¿y, a estos muchachos que se capacitaron durante un mes y trabajaron otro tanto… quién les paga? ¿Quién se hace responsable?.
En el Perú, dicen los peruanos, las empresas de nuestros connacionales son peores que las empresas de los extranjeros… Será que tantos siglos de explotación y maltrato, ahora, que se convierten en dueños y gerentes, ¿aplican la misma fórmula? Pienso que sí.
La testigo, ingresó siempre con las mejores calificaciones, no tuvo faltas, ni tardanzas y su desempeño fue elogiado… Entonces, ¿cómo le hacemos los peruanos decentes que no tenemos dinero y queremos trabajar?. ¿Qué dice usted señor gobierno?.