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Entre las "puestas en escena" y las historias con sabor real, a las que nos tiene acostumbrados la farándula, recientemente el público quedó perplejo al escuchar a Gisela Valcárcel, elogiar el trabajo de la popular y controvertida conductora de televisión Magaly Medina, quien se suponía, -en antaño para Gisela- hacía “televisión basura”. Cómo no recordar la cruzada iniciada por la ex "reina del mediodía" en contra del programa “Magaly Teve”, contando con el apoyo de famosos de la farándula limeña, a consecuencia, según dijo, del acoso que sufriera ella y su familia. Esto tras el incidente con un reportero de la “Urraca”, cuando aún era ¿feliz? junto a Javier Carmona, en medio de una maratón pro beneficio.
El inusitado elogio, de la conductora del programa “Bailando por un sueño”, "por estrenar", vía Panamericana Televisión, se dio, precisamente, durante la presentación de este nuevo “reality show” versión peruana, creado por Televisa. Magaly, en su intento de reciprocidad ante ese incomprendido y repentino “afecto” de quien considera su “enemiga”, fiel a su estilo irónico, saludó dicho elogio bailando, con brindis incluido, anhelando la posibilidad de invitarla a su programa. Captada la señal de "voluntad para el encuentro" el administrador de Panamericana Televisión, Óscar Becerra, tomó partida en este juego de ronda publicitaria, que parece ser este intercambio de buenos deseos, e invitó a Magaly y a su ex pareja, Ney Guerrero, para que juntos participen en "Bailando por un sueño", en beneficio de los niños con escasos recursos de Lurín. ¿Treta publicitaria? o ¿cambio de principios?. No vale afirmar o negar algo. Quizás nos equivoquemos. A veces, es mejor ser ¿ingenuos? y descartar aquello de “todo se compra y todo se vende”. ¿Podemos apostar porque la gente sigue siendo humana, sincera y noble?. ¿Será que recordaron, de una mañana para otra, aquello que sabiamente prescribe la Biblia: “perdonar 77 veces 7” o “poner la otra mejilla” cuando alguien golpea?. Difícil disyuntiva. Y es que en la farándula, y especialmente en televisión, el péndulo se mueve entre una y otra cifra del rating. Y Magaly y Gisela saben que despertar la curiosidad de la gente consigue altos réditos. Ya lo decía Beto Ortiz, en "Enemigos Intimos", el día que la "Señito" y la "Urraca" se sienten a conversar en un mismo set, los demás programas pueden apagar la luz e irse. Y es que ese encuentro, sin exageración mayor podría traducirse en 30 puntos de rating. Pero ojo, el rating puede ser sol de un día. El que dure y se mantenga dependerá de que sus ídolos sean reales, de carne y hueso. Haciendo el ridículo o asombrando a su auditorio con su magnifico talento, pero sin dejar de ser nunca singulares, originales. Pues, las mentiras, los maquillajes, las medias tintas no sirve para el público. Y eso, lo sabe muy bien Magaly Medina. Y no lo debería olvidar la señora Valcárcel.
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