
La tolerancia es uno de los más grandes valores que debe estar siempre presente en nuestro consciente, subconsciente, en nuestra agenda diaria, hasta en nuestro directorio del teléfono… Con eso quiero decir que no debemos olvidarla y mas aún, debemos ejercitarnos continuamente para fortalecerla, robustecerla, delinearla y ojalá, ¡hacerla perfecta!.
La tolerancia es el respeto hacia el otro, es aceptar que hay otras personas que son diferentes a nosotros. Que hablan otro idioma, que tiene otras razas, que viven en otros países, que piensan diferente. La tolerancia se aplica cuando hay que aceptar que otras personas tienen otras religiones, otros pensamientos políticos, otras costumbres, otras formas de ver la vida y… ¡otras formas de vivir!.
La tolerancia no implica discusiones para tratar de convencer al otro. No implica, rigores para tratar de cambiarlo, ni tampoco el uso de la fuerza para obligarlo a ser como uno quiere que sea.
La tolerancia es difícil de ejercerla diariamente. Pero, es un imperativo de los seres humanos porque el hombre es un animal político y se organiza para vivir en comunidad y deben tolerarse unos a otros. Es menester, pues, hacerse un autoanálisis de lo que hemos hecho mal o bien durante el día… Un recogimiento para autocriticarnos, evaluarnos, porque sólo así transitaremos por el camino del mejoramiento diario.
Las personas intolerantes son aquellas que quieren imponer su voluntad o sus pensamientos a toda costa. Se las conoce como prepotentes, dominantes, imperativas, autoritarias. No escuchan a nadie y no dejan a los demás ser diferentes. Ese es el otro lado de la moneda.
Pero, hay un ladito que no se puede escapar, y nos preguntamos ¿hasta cuándo se debe ser tolerantes? ¿Vamos a permitirlo todo…? No, no se puede permitir todo. La tolerancia llega hasta donde debe comenzar el respeto al otro ser humano. La tolerancia no implica la invasión a la privacidad, la falta de respeto en el trabajo, el incumplimiento de los deberes y obligaciones. La tolerancia no es permisiva, o sea, te lo permito todo, te lo aguanto todo, te lo perdono todo…
Tanto la tolerancia, como el freno a la misma, tienen su referente en el otro ser humano… resulta paradójico pero es muy fácil de asimilar… Te respeto tal como eres y me respetas tal como soy, o, como se dice en el argot popular, “respetos guardan respetos”.
Y así, nos vamos dando cuenta que el respeto es otro de los valores fundamentales que debemos cultivar… ¡Todo se va concatenando!.
Cuando las personas tenemos un buen conocimiento de estos conceptos, o sea los hemos aprehendido, es más fácil discernir, determinar, opinar y sobre todo precisar nuestro criterio… Cuando tenemos firmes nuestros conceptos sobre los valores morales, es más fácil caminar por la vida. Se hace con mas seguridad, ¡¡sin el riesgo de extraviarse…!!.
Me gustaría saber tu opinión… ¿eres tolerante?