
Construir el futuro de los peruanos corresponde a los peruanos de buena voluntad. A los peruanos que ayer nomás se enfrentaron a los terratenientes, a los plutócratas, a la prensa conservadora, a los propietarios de las empresas transnacionales, a la oligarquía económica y financiera, al imperialismo variopinto y a las dictaduras de arriba y de abajo.
Los peruanos demócratas que piensan y actúan según los intereses de las mayorías nacionales; que profesan ideologías políticas creadas por peruanos y para la realidad peruana; que saben lo que significó en sus consecuencias desastrosas la guerra desatada por los terroristas de Sendero Luminoso y del Movimiento Revolucionario Túpac Amaru durante los últimos años del siglo XX; que arriesgan sus vidas en defensa del Estado de Derecho y del respeto a los derechos humanos, son conscientes que ha llegado la hora de las grandes definiciones por un Perú mejor.
El Perú con Libertad plena y responsabilidad, con trabajo bien remunerado, con vivienda propia, con seguridad social universal, con educación de calidad, con un medio ambiente saludable, con mejores oportunidades para una vida digna sólo será posible en la medida que todos pensemos y actuemos con inteligencia, creatividad, responsabilidad y transparencia.
Todos los peruanos son conscientes que los viejos y nuevos problemas del Perú como el desempleo, el subempleo, el analfabetismo, la inseguridad ciudadana, el terrorismo, el narcotráfico, las remuneraciones precarias y congeladas, la inflación y la deflación, la educación de baja calidad, la contaminación del medio ambiente, entre otros, no se soluciona con huelgas, paros, movilizaciones armadas, quema de llantas, interrupción del tránsito y destrucción de la propiedad privada, menos aún con gritos destemplados y acciones extremistas.
Los problemas antiguos y nuevos del Perú tendrán solución en la medida que todos los peruanos contribuyamos con mayor trabajo, más producción e incremento de la productividad. Tendrán solución si logramos el aprovechamiento del tiempo laboral, si promovemos la participación ciudadana de manera crítica e imaginativa, responsable y transparente. Tendrán solución si logramos crear las condiciones favorables para el ingreso al país de capitales extranjeros; si se cumplen primero los deberes y después se exigen los derechos correspondientes de cada peruano.
Si queremos que triunfe la causa del pueblo en su lucha contra los viejos males como la explotación, el centralismo administrativo y político, la demagogia, la pobreza crítica y la injusticia social, es necesario que todos los peruanos pongamos el hombro, cada cual manteniendo su posición política o religiosa, y contribuyamos aunque sea con un granito de arena a consolidar la democracia funcional y a desarrollar las grandes transformaciones en el Perú. Solamente así, al término de la jornada política, la causa del pueblo vencerá.