Juego limpio
De las olimpiadas y otros demonios (II parte) | De las olimpiadas y otros demonios (II parte) |
| viernes, 30/05/2008 | ||||||
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Aquí viene el ingrediente geopolítico que les prometí ayer. Desde hace mucho tiempo se le viene reclamando al Comité Olímpico Internacional (COI) la realización de unas olimpiadas en Sudamérica pues junto a África, nunca se ha realizado los juegos en esta región (solo México, Canadá y EE.UU han sido sedes en Latinoamérica). Esta corriente al parecer va ganando adeptos en el seno del COI que daría muchas posibilidades a Sudamérica de ser sede en el 2020. En el partidor para el 2020 estarán Río de Janeiro (Brasil), quien seguro volverá a postular pues tiene muy pocas posibilidades para el 2016 y acabo de descubrir que sigilosamente Santiago (Chile) está armando ya su proyecto para ser sede de las olimpiadas, lo tiene ya avanzado y hasta ya tiene su propio logotipo. Si Perú se une a esta carrera para el 2020 lo más probable es que pierda y quede fuera de poste, como se dice en el argot hípico. Sí en el 2020 escogen una sede sudamericana, sencillamente tendrían que pasar unas tres o cuatro olimpiadas más para volver a tenerla en Sudamérica y por ello Brasil, Chile y ahora Perú entrarían en una loca carrera por hacerse de la sede. Por ello, creo que Perú no tendría nada que hacer en esta carrera en la que se embarcarán las dos primeras economías de la región, así estemos pisándole los talones dentro de unos años. Repasaremos las posibles estrategias de ambos países. Brasil es quien de alguna manera lleva la delantera pues sería su cuarta candidatura (postuló al 2004 y 2012). Realizó con éxito absoluto los Juegos Panamericanos del 2007 y lo único que tiene que hacer es proyectar las ampliaciones respectivas a la infraestructura deportiva construida. Los brasileños apuntalarán su candidatura en que ven casi como un hecho que organizarán el mundial de fútbol del 2014 y dentro de sus proyectos está demoler el antiguo circuito Jacarepagua de Fórmula 1 para convertirlo en la Villa Olímpica. Los brasileños tienen el 56% de la infraestructura que se necesita para las olimpiadas y el resto le costaría cerca de 800 millones de dólares. Para los Juegos Panamericanos del 2007, Brasil invirtió mil 500 millones de dólares, así que Perú tendría que gastar similar cantidad o más en unos hipotéticos Juegos Panamericanos del 2015. Por su parte, Chile ha optado por un perfil sumamente bajo para no despertar las sospechas del gigante amazónico. Presentó su candidatura para el 2016 (o sea ya tiene estudios técnicos) sin mucho aspaviento pero luego la retiró estratégicamente para redireccionar sus esfuerzos para el 2020 pues su rival Río de Janeiro se desgastará algo en su candidatura para el 2016. Chile utilizaría como espolón de proa su candidatura a los Juegos Olímpicos de Invierno del 2018 y su robusta economía como estandarte. ¿Y Perú?, pues ahora no somos más que un cúmulo de intenciones sin opción alguna en esta desigual carrera. Sin embargo, si son serias las aspiraciones peruanas (creo que no) pues la única opción que tenemos es trazar una hoja de ruta más inteligente. Primero debemos organizar los Juegos Panamericanos del 2015 donde se inviertan dos mil millones de dólares en infraestructura deportiva (no me odie Ministro Carranza). Con unos Juegos Panamericanos bien organizados, debemos prender velitas para que en el 2020 Brasil y Chile se bajen la llanta y elijan por ejemplo a India. Y presentarnos con un proyecto bien hilvanado para el 2024 donde ambos países llegarán desgastados ante un Perú más fuerte económicamente y posicionado en la región. ¿Soñar no cuesta, no?, y decirlo tampoco. Escribir Comentario
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Ayer habíamos visto lo difícil que es organizar una olimpiada y que no es cuestión solamente de pensar en grande. Supongamos que ya tenemos armado el proyecto para ser de las olimpiadas del 2020 con todos los expedientes técnicos y los aproximadamente 20 mil millones de dólares de presupuesto (siendo austeros) debidamente sustentados y que nuestros dirigentes deportivos rompieron el record mundial de 110 mts. vallas de tipo SNIP (Sistema Nacional de Inversión Pública). Con esto ya somos sede de la olimpiadas, pues definitivamente no.

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