Mi Otro Yo
Niños criminales | Niños criminales |
| Viernes, 06/06/2008 | ||||||
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En algunos casos están organizados, se distribuyen funciones y roles, cada vez mas sofistican sus métodos, técnicas y escondites para el delito. La ciudadanía y la policía poco pueden hacer contra ellos, menos ahora que muy pocos hacen algo por ellos, que se expanden como una mancha de aceite en las ciudades. El líder es siempre un adolescente, pero no es extraño que lo sea un adulto, frecuentemente, sus propios padres, que los lanzan a la mendicidad y de allí al delito. Son los criminiños, como los llaman en Colombia, que aunque hacen esfuerzos por avejentarse, fuman, beben, se drogan, se prostituyen, se auto inflingen heridas, pero son solo eso, niños criminales, lo que es mas que suficiente. Este asunto es un riesgo global. En Francia, un estudio del Instituto Nacional de Salud e Investigación Médica (INSERM), sirvió para promover una ley de prevención de la delincuencia infantil, hace dos años, por el entonces ministro del interior, Nicolás Sarkozy. Se recomendó el seguimiento a los “niños terribles” entre los tres y los seis años, en que son “más propensos a convertirse en delincuentes”, bajo la premisa que cuando sean adolescentes, podría ser muy tarde para corregirlos. En Inglaterra, hace unos días (El País 16.3.08) el director forense de Scotland Yard, Gary Pugh, ha propuesto crear bases de datos que procesen el ADN de niños potencialmente peligrosos. Registrar a los menores de cinco años con una conducta que manifieste un futuro asesino. En Holanda, cada año se detienen a 5 mil niños menores de 12 años por delitos de “gamberrismo” (hurtos y violencia en tiendas comerciales), fenómeno que ha sido investigado por miles de científicos holandeses y norteamericanos que han presentado el informe “Tomorrow’s Criminals”, en el que se proponen respuestas rápidas, dado que las medidas enérgicas no tienen ningún efecto, en el propósito de evitar que los niños se conviertan en criminales mañana. En la mencionada investigación se refiere que los factores de riesgo son varios, pero se deben tener en cuenta los problemas en el hogar y en el colegio, violencia, amistades peligrosas, niños con trastorno de atención por hiperactividad o de bajo cociente intelectual. Estos factores, sin embargo, no son suficientes para determinar la delictividad de los niños, si tenemos en cuenta que muchos criminales nunca han causado problemas cuando niños. En Hollywood, esa fabrica de sueños que no podía olvidar del todo la realidad, también se filmaron películas al respecto (lo dice James Sanders, en sus ensayos “Sobre el barrio” y “La calle como escenario”) que mostraron cómo la calle convertía a los niños en criminales violentos y después, exhibían esa violencia para regocijo de la audiencia. Uno de esos filmes es “Dead End” (1937), con una trama directa y brutalmente causal: la calle es la cuna del crimen. Allí se dramatiza la relación entre pandillas juveniles y criminales de mayor monta. En sus escenas emerge un conocido "enemigo público" llamado “Baby Face Martin” (Humprhey Bogart) quien, al volver a su viejo barrio, ofrece lecciones de violencia a los “Dead End Kids”. Los niños del film, se convirtieron, posteriormente, en legendarios delincuentes bajo la influencia corruptora de la calle. Fueron conocidos como “La Pandilla de la Calle 54 Este”. Ficción o realidad, mas uno que lo otro, lo urgente es que el mundo vuelva sus ojos para atender mas a los niños del mundo, o tendremos que matarlos cuando crezcan. Escribir Comentario
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No es extraño al paisaje urbano Latinoamericano, que en determinados barrios y espacios públicos habitan o frecuentan niños o pandillas de niños ladrones, que acosan y asaltan a adultos, jóvenes y a otros niños; asedian a los automóviles, camiones y buses; incursionan en las casas, tiendas y edificios, todo el día. 
La analista estadounidense, Kate Doyle, expondrá ante el tribunal los documentos desclasificados que involucran a ...








