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En una democracia se escucha de todo, se respeta los puntos de vista discrepantes, aun cuando no se comparta necesariamente con todos ellos. Ser demócrata a carta cabal es saber vivir y comportarse en democracia y respetar la Constitución y las leyes de la República.
Sólo cabe en el pensamiento de dictadores y de tiranos atentar contra el estado de derecho, contra el régimen democrático. El entonces presidente Alberto Fujimori dijo “He tomado la decisión de disolver el Congreso”. Y ya el pueblo peruano sabe como terminó su mandato y en qué situación se encuentra ahora don Alberto y parte de su equipo de gobierno.
El legislador aprista Aurelio Pastor propuso la necesidad de cerrar el congreso de la República ante la frustración de las reformas del estado promovidos al final de la presente legislatura por los partidos políticos de oposición, entre ellos el Partido Nacionalista y el de Unón por el Perú.
En conferencia de prensa Aurelio Pastor detalló que el artículo 134 de la Constitución de 1993 señala claramente “que el Presidente está facultado para disolver el Parlamento si éste ha censurado o negado su confianza a dos consejos de ministros”.
Explicó asimismo que su propuesta estaba condicionada a dos retiros de confianza: “Si hay dos retiros de confianza todo termina con la convocatoria a elecciones para un nuevo congreso, y así lo señala la Constitución. Además, luego se convoca a una nueva elección en un plazo de cuatro meses y, mientras tanto, la Comisión Permanente entra en funciones”.
Pero, lamentablemente, tal propuesta de cerrar el congreso, aparte de constituir una locura en el momento actual, no tiene justificación jurídica y cae por su propio peso, toda vez que los dos retiros de confianza al gabinete ministerial no se han producido.
Otrosidigo: No se justifica que un congresista del Partido Aprista Peruano, partido histórico y democrático tenga que insinuar o proponer el cierre del congreso, posiblemente motivado por el mal comportamiento de algunos malos legisladores de la oposición al haber convertido el hemiciclo en un circo, en un rincón de boxeo y en una tribuna de debate insubstanciosio, improductivo, mediocre y de oposición irracional a las grandes reformas del Estado que el país necesita.
Pensar en un cierre del Congreso es una locura, por ahora. El país está en pleno crecimiento y despegue económico, los inversionistas extranjeros han puesto sus miradas en el Perú y están haciendo empresa, generando puestos de trabajo poco a poco y la buena imagen de Perú se consolida a nivel mundial. La política económica y social del actual gobierno está empezando a dar sus frutos.
Y no olvidemos que para el crecimiento, el desarrollo y el progreso de la Nación se requiere de conciencia democrática de todos los ciudadanos, de responsabilidad y respeto de los gobernantes al Estado de Derecho, de estabilidad política y seguridad jurídica.
Si somos conscientes de todo lo manifestado, el congresista Pastor y cualquier otro con similar propuesta, debe ser llamado al orden, a la ecuanimidad y recibir el rechazo de su partido, en defensa y respeto por la democracia y el Estado de Derecho.
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