|
Una vez más, aquella ¿mala fama? de las suegras, pareciera emerger, ante alguna casi evidente verdad. Y es que a veces, estas mujeres, madres, al fin y al cabo, no necesitan decir mil palabras. Un gesto, una frase, basta para herir a la más susceptible de las novias o quien sabe, ya ex ¿queridas? nueras.
La Miss Perú Viviana Rivasplata, también modelo y actriz, en los tres años de relación sentimental con el empresario de casinos Omar Macchi, quizás haya conocido muy bien a la señora Estrella Aguad, madre del susodicho. O quién sabe, ahora, que ella ha declarado que se ha desprendido del brazo del retoño de aquella distinguida dama, es cuando, recién empieza a conocerla. Pues fíjénse nomás, cómo la señora, en reciente entrevista, donde no sólo, mostró su belleza algo exótica y un poco “estirada”, claro, lo digo por el porte que asume con clase, también, dejó una interrogate, para intepretarla acorde con nuestra imaginación: ¿cómo se habrá llevado aquella señora suegra, con esa rubia, que intentó arrebatale el fruto de sus entrañas?. Macchi, ex novio de la menuda modelo, apareció ante la prensa junto a su progenitora, la noche del martes, en el casino Atlantic City, en una cena a beneficio de la Asociación Milagro del Divino Niño Jesús. Allí, se limitó a sonreír y posar para las cámaras. Esto, como parte del show mediático ya que es parte de la socialité. La que sí habló, fue su mamá. Y no fue lo que dijo, sino cómo lo dijo. La señora al ser consultada por algunos medios, sobre si Viviana la apoyaba en actividades parecidas a las que había organizado, dijo, alzando una de sus bien depiladas cejas: “¿perdón? Ella no tiene nada que ver con la clínica. Ella es "una linda chica", pero no he podido hacer un desfile como para poder invitarla". Upps. Expresión y gestos, por demás elocuentes, para transmitir un profundo sentimiento incitado o dormido hacia aquel "angelito" que alguna vez dijo ser Omarcito. Vaya que las suegras algunas veces parecen “lechuzas” pero, con justicia o no, es por temor, quizás de entregar a ”cualquiera”, esa delicada vida -léase la de su hijo-. Y es que a decir verdad, existen “las” suegras”, pero, también, están aquellas “benditas” nueras, donde casi siempre, los sentimientos se sobrecogen y el desprendimiento duele. Y ¿cuál será la verdadera historia de Vivi y Omar?. Una historia que ya anda cubriéndose de neblina y que ataviada va de sutil rabia, rumbo ¿quién sabe? al olvido. La Rivasplata ya dio su veredicto ante los medios, dice que “se acabó”. El no se quedó atrás y lo confirmó con un “exacto”. Sólo un deseo para ambos: que lo vivido y sentido, se quede en la intimidad de los dos. Porque, no es más "hombre" quien alardea "con gallardía" lo vivido con una fémina. La hombría, señores, se mide por la capacidad de "reserva" de lo vivido en hechos y palabras. Es así cómo se juega limpio, aunque no nos hayan querido.
Visitas: 588
|