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Película peruana lidera ciclo de cine alternativo
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Película peruana lidera ciclo de cine alternativo | Película peruana lidera ciclo de cine alternativo |
| jueves, 19/06/2008 | ||||||
Chullachaqui, un mediometraje donde un mítico espíritu aterroriza a unos adolescentes en plena Amazonía de Perú a ritmo de música rock, venció a millonarias producciones estadounidenses en la taquilla de Iquitos, la ciudad natal de su director."Fue la película más vista en Iquitos, por sobre El Código Da Vinci, dijo Dorian Fernández, de 26 años, luego de mostrar su obra en Arequipa, Perú, sede del Primer Encuentro de Cine Andino del país vecino. Si por un lado, una parte de la producción de cine peruano busca atraer miradas en festivales como Cannes y Sundance, hay otro grupo de directores que retratan con ímpetu y pequeñas cámaras digitales la vida y los mitos de sus remotos pueblos. "La intención es conseguir respeto por nuestro trabajo. No queremos paternalismo, queremos competir", agregó Fernández. Pese a las limitaciones técnicas, los cineastas de provincia sorprenden con una producción constante y una filmografía extensa, con más títulos que renombrados autores de Lima, la capital del país, que concentra los recursos y la tecnología audiovisual. "Lo que buscamos es rescatar nuestra identidad a través de la pantalla", dijo Héctor Marreros, director de la ciudad norteña de Cajamarca, con 10 películas realizadas. Con un presupuesto promedio de 15 mil dólares por película, reunidos con préstamos y hasta con la venta de sus pertenencias, el cineasta provinciano suele ser director, profesor de actuación de sus actores y, en ocasiones, protagonista de sus filmes. "Las películas limeñas no tienen mucho éxito en provincia. Cuando un provinciano interpreta a otro provinciano, se ve un poco más natural y esto se nota en la aceptación del público", dijo Percy Pacco, de 23 años, director, guionista, camarógrafo, editor y protagonista del drama Amor en las Alturas. Sin salas de cine A sus propias carencias, se suman otras como la ausencia de escuelas de actuación y la máxima paradoja para un movimiento fílmico prolífico: la falta de salas de cine. Frente a las 224 pantallas comerciales de Lima, que no incluyen las salas de centros culturales, ciudades andinas como Cusco, Puno o Ayacucho no cuentan con auditorios de cine. "Nos vemos obligados a tomar un local, ya sea un colegio o un coliseo para presentar nuestras películas", agregó Pacco. La identificación del público con historias muy propias, que exploran géneros tan diversos como el costumbrismo o el thriller psicológico, le ha valido a estos filmes audiencias comparables con las que reúnen en una provincia películas de Hollywood. "No se hacía cine en selva, eso ya era una novedad para empezar. Luego analizamos qué tipo de historias no se están haciendo y la mitología amazónica no se hacía para nada", refirió Fernández, quien es publicista de profesión. Chullachaqui, al igual que El Misterio del Kharisiri, del originario de Puno Henry Vallejos, coinciden en su afán por rescatar viejos y tenebrosos mitos de su tierra, pero también en su ambición por lograr la máxima calidad técnica posible. "Mi hermano es físico y con él ideamos la forma de construir rieles, una grua, dolly, steadycam, para no limitar el lenguaje visual", señaló Vallejos. Pero esta ambición no es compartida por todos los cineastas provincianos, cuyos productos exhiben deficiencias técnicas abismales respecto al trabajo de sus pares capitalinos. Automarginados Para el secretario general del estatal Consejo Nacional de Cinematografía (Conacine), Emilio Moscoso, el entusiasmo y la temática propia generan un cine muy auténtico que, sin embargo, choca con la automarginación de algunos directores. "El de provincia prefiere hacerlo con lo que tiene en lugar de estar concursando, esperando, compitiendo", explicó Moscoso, quien aboga por estimular al cine provinciano hasta reducir la brecha que existe con respecto a Lima. Conacine promueve cada año concursos nacionales de largometraje y cortometraje, entre otros rubros, con premios económicos a los ganadores para realizar sus proyectos. "Los proyectos de Lima son mucho más sofisticados, más elaborados, con proyección a participar en festivales", dijo. La misma ruptura entre las provincias y Lima se replica en el contexto amplio del cine peruano frente al mundo. Con apenas cuatro largometrajes por año en promedio y presupuestos exiguos, está lejos de ser una industria. En el 2008 y por primera vez desde su fundación hace 12 años, el Estado concedió a Conacine un 40 por ciento del presupuesto que por ley debería asignarle cada año. En períodos previos, sólo le brindaba un 15 por ciento del total. Pese a ello, el cine peruano debe ganarse un espacio frente a la producción mundial, un proceso donde juegan factores como el autoestima colectiva y la valoración de los filmes locales. "En Francia elogian una película peruana y acá la ven 50 mil espectadores, mientras Indiana Jones ya está en los 200 mil espectadores. ¿Será un problema global? Yo creo que sí, hasta en China tienen que proteger su cine", afirmó Moscoso. Reuters. Escribir Comentario
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Chullachaqui, un mediometraje donde un mítico espíritu aterroriza a unos adolescentes en plena Amazonía de Perú a ritmo de música rock, venció a millonarias producciones estadounidenses en la taquilla de Iquitos, la ciudad natal de su director.
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