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Esta semana tuve la ocasión de ver el partido entre el Deportivo Wanka y el Latino Amisa por la Liga Nacional Superior de Vóley Femenino (LSNVF) que ganó el primero por 3-2 en un emocionante partido y me sorprendió ver en el equipo ganador a una morena muy alta llamada Cindy Ramírez, cuyos mates eran sencillamente demoledores.
Me dije a mi mismo, qué bien esta chica es bolo fijo para la selección nacional, pero me di con la sorpresa de que era colombiana. Cindy Ramírez mide 1.95 c.m. y es un diamante en bruto. Tiene una fuerza impresionante y buena muñeca para el ataque, pero le falta mejorar un poco su coordinación de salto, tener una mayor agilidad y movilidad para defender y aprender a bloquear. En un mediano plazo, Colombia podría tener a su Gaby Pérez Del Solar de ébano y lo peor es que aquí puede mejorar sus habilidades. La matadora cafetera del Wanka no se esfuerza mucho para ir al bloque y cubrir el centro y no quiero imaginarla saltando con toda su potencia e invadiendo con mayor técnica de la que tiene ahora jugando ante Perú. En el vóley de hoy, la estatura es un arma fundamental y viendo los partidos de la LSNVF realmente es preocupante el tamaño promedio de las voleibolistas. La colombiana Ramírez mataba en zona sin ninguna oposición de parte de las jugadoras del Latino que solo atinaban a su buena defensa. Si Perú no empieza a buscar chicas de buena estatura (mínimo 1.85) dentro de dos años no nos bastará la técnica para eludir o jugar con el bloque, pues las rivales tendrán bloques con alcance de tres metros como mínimo que será difícil superar. En el voleibol de primer nivel, las jugadoras enfrentan bloques de 3.05 mts. como mínimo y se enfrentan a atacantes que golpean la pelota desde una altura de 3. 15 mts. Para obtener semejante alcance aparte de tener una buena preparación atlética se necesita tener una estatura mínima de 1.85 cm. Actualmente, Patricia Soto es la jugadora con mayor alcance en el ataque con 3.00 mts, mientras que la voleibolista con mayor alcance en el bloque es Leyla Chihuan con 3.05 mts. Ambas jugadoras ya están en sus últimos años y cuando se retiren tendremos problemas para enfrentar ataques y bloques altos. Contextualizándonos regionalmente en el vóley sudamericano, la mayoría de equipos vienen exhibiendo una curva ascendente de evolución en su juego, mientras que Perú tras un notable mejoría en el 2006 volvió a caer y con la partida del brasileño ‘Chico’ Dos Santos se acentuará la curva descendente que podría producir que Colombia, Uruguay y Chile nos roben un set en un torneo. Eso sería el comienzo del fin. Si Perú no tiene un plan de desarrollo para la formación de nuevas jugadoras con un biotipo adecuado, pues nuestro país podría volver nuevamente a ese deshonroso cuarto lugar que se tuvo en el 2004 o quizá caer más bajo por la forma organizada en que están trabajando Uruguay, Chile y Colombia. En Colombia, el técnico nacional Carlos Aparicio viene trabajando con sus seleccionadas y si consigue un par de chicas de similar estatura que la chica Cindy Ramírez del Wanka, nos dará muchos problemas. La experiencia de Aparicio en la formación de Gaby Pérez Del Solar podría hacer que nos llevemos un café amargo.
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