
“Tripita” se nos fue… y, con él, su ingenio, su chispa, su gran buen humor, su sensibilidad tan especial. Nos deja un enorme vacío en el corazón. No habrá reemplazo.
Era todo un artista, artista de vocación, artista de talento y artista para capear las vicisitudes de la vida. Víctima del cáncer, esa terrible enfermedad que nos come por dentro, que nos destruye sin conmiseración, “Tripita” nunca perdió el buen talante y lucho hasta el final, como un verdadero héroe.
Los ídolos del pueblo, son ídolos, pero contrariamente de lo que ocurre en otros lares, aquí, muchas veces, los ídolos no son “divos”. No tienen enormes mansiones, no tienen autos último modelo, no poseen grandes cuentas bancarias, ni salen en las revistas y muy por el contrario, sobreviven a duras penas paliando sus dificultades.

José Santos Castellanos Rojas "Tripita"
Fue cómico ambulante como muchos de sus amigos. En una etapa de sus vidas, ingresaron a la programación de los canales de señal abierta. Fue un éxito. Todos los canales copiaron la idea y las contrataciones llegaron por doquier. Durante mucho tiempo capturaron los 40 puntos de rating. Es decir, una explosión de teleaudiencia… pero se dio un fenómeno paradójico: no había anunciantes…
¿Porqué a pesar de los 40 puntos de rating, no había anunciantes? Porque según afirmaban “no tenían qué venderles”. Es la fría dureza del sistema. Su público objetivo era “mucho muy” (como dicen los mexicanos), pueblo, y este no es consumidor de artefactos, ni de viajes, o de autos, o de joyas, o de vestimenta, no podía ofrecérseles casi nada. Uno de los pocos auspiciadores, fue un fabricante de condones. No había pues, ingresos por publicidad. La fría calculadora del sistema.
Luego comenzó a llamársele televisión “basura”, por el tipo de comicidad que hacían, y que seguramente, no era entendida en otros estratos sociales. Se trataba de cómicos de la calle, con el vocabulario directo, con los giros idiomáticos crudos, con jerga, con procacidad. Muchas veces se disfrazaban de mujeres para sus secuencias y el chiste sexual era el más utilizado. En fin. No los quisieron.
Quizá pudieron darles la oportunidad, aprovechar su ingenio y encauzarlo hacia formas y expresiones menos audaces. Quizá pudieron utilizar los servicios de un buen libretista y orientar sus chistes y quizá hacerlos menos procaces. Quizá…
No, no los quisieron. Como si la televisión de ahora tuviera mucho contenido, con educación en valores, identidad, nacionalismo, educación para los niños. La televisión basura sigue en pie pero “solapadita”, porque una de las formas de dominar es manteniendo al pueblo en la ignorancia.
Quizá fue la única vez en sus vidas que tuvieron la oportunidad de tener un trabajo y sueldo seguro a fin de mes. Pero, finalmente, no los quisieron… y volvieron a las calles, a los circos, y a la inestabilidad. A sufrir por cada centavo que ingresaba a sus bolsillos.
Pero son ejemplo de coraje y lucha. Y junto con ellos “Tripita”. Así es el peruano de pueblo. Sufrido. No importa el talento que tenga. ¿Qué decir de aquellos que siempre pierden y pierden, que reciben estímulos, antes de cada “actuación”, en billetes verdes, pero que al final vuelven a perder ? Silencio.
Tripita nos dejó. El si supo jugar sus partidos hasta el último momento. Nos consolamos con frases como éstas “Así es la vida” “En todas partes es igual” “AsÍ son las cosas” “Unos nacieron para gozar y otros para llorar” etc. etc. Me pregunto, ¿habrá alguna forma de cambiar las cosas ?
Juan de los Santos Castellanos Rojas, “Tripita” deja una viuda con siete meses de embarazo y seis hijos. Recibirán los 8 mil nuevos soles recaudados en una función realizada por sus amigos. ¿Y después?
Porqué tiene que sobrevenir esta terrible situación de desesperanza para con nuestros artistas cómicos de la calle. Ellos son artistas, vinieron con un talento. Si a alguien no le gusta, eso no lo quita. ¿Porqué pues, tan desamparados?
Tu que opinas ?