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Reveló los planes de Fujimori para que se hicieran de la vista gorda con su pasado vinculado al narcotráfico
En 1990 los contactos de Vladimiro Montesinos con la CIA estaban rotos debido a su pasado tempestuoso con narcotraficantes internacionales como Evaristo Porras Ardila (a ) Papa Doc, a quien defendió y ayudó a fugar a Colombia para integrar el temido Cartel de Medellín de Pablo Escobar.  Gorriti narra el encuentro La oficina antidrogas estadounidense, DEA, lo tenía entre cejas, por lo que el Doc estaba impedido de acudir ante el jefe de estación de la CIA en Lima, Joseph Marques de quien el periodista Gustavo Gorriti describe como “alguien a quien hubiera resultado difícil imaginar compartiendo un Martini con James Bond” porque era calvo, regordete, de breve estatura y mantenía un perfil por lo general discreto".Tras la sorpresiva victoria de Alberto Fujimori, un out sider que en pocas semanas había desplazado al laureado escritor, Mario Vargas Llosa, el Doc vio abierto el camino para intentar restablecer sus relaciones con la CIA pero prudentemente no acudió a Marques.  Un oficial naval ayudó al Doc Gorriti relata que, de acuerdo con un diplomático que sirvió entonces en la Embajada de Estados Unidos en Lima, Montesinos efectuó una aproximación a la embajada a través de “un funcionario peruano de inteligencia naval, que buscó a un diplomático de nivel alto en la embajada".El Doc estaba dispuesto a vender su alma al diablo por regresar a los brazos protectores de sus antiguos contactos en la CIA. Los planes de FujimoriEl funcionario peruano presentó a Montesinos al diplomático estadounidense de quien creía erróneamente que se trataba de un oficial del servicio secreto norteamericano, por lo que decidió jugarse todas las cartas para llegar a la CIA.  Desde el 90 Fujimori jugaba con el Doc Es entonces que Montesinos, en ese momento hombre de confianza de Fujimori, proporciona información muy específica sobre los planes del nuevo presidente de la República que probablemente estaba enterado de los enjuagues de su asesor.Solo después de una llamada telefónica posterior del oficial naval por encargo de Montesinos, para insistir en tomar contacto, se estableció la relación de este con Joseph Marques.  La obsesión del Doc era regresar a la CIA El Doc había logrado restablecer una relación de inteligencia que se había dado por primera vez en la década del setenta, cuando fue ayudante del entonces primer ministro y ministro de Guerra, Edgardo Mercado Jarrín.Gorriti revela que el contacto habitual de Montesinos en esos años fue un diplomático, James Creagan, quien trabajó entonces en la sección política de la Embajada y que luego, después de pasar por Brasil, fue embajador de Estados Unidos en Honduras. “Un diplomático jubilado estadounidense con extensa experiencia en la región me dijo cuando lo entrevisté en Washington que Creagan se enteró posteriormente, con gran desagrado, de que Montesinos había mantenido una relación paralela con un funcionario de la CIA en la Embajada”, agregó.  James Creagan Creagan se negó a comentar sobre asuntos de inteligencia pero al referirse a Montesinos dijo que lo había frecuentado “[…] más o menos una vez por mes, siempre en restaurantes, abiertamente. Era un joven brillante, que tenía voracidad por la lectura".En Langley, sede central de la CIA, recuerdan a Montesinos como informante en la década del 70 como un capitán EP aspirante a espía que terminó procesado y expulsado de las fuerzas armadas. La carta Fujimori La primera acción de Montesinos fue establecer que iba a ser el único contacto del gobierno del flamante presidente, Alberto Fujimori, en los asuntos de inteligencia, lo que provocó fricciones entre la CIA, que lo apoyaba, y funcionarios de la embajada estadounidense que lo objetaban.  Dominaba la cúpula castrense La polémica que se originó es relatado por Gorriti, un periodista que investigó este tema desde los años nefastos de la dictadura, en un informe que reproducimos textualmente:“El debate empezó poco después de que Fujimori asumiera el poder", dice un ex funcionario de la sección política de la Embajada, “cuando Montesinos apareció en todo lo ancho de la pantalla del radar. Fue el debate clásico: hasta los narcos tienen derecho a tener abogado […]¿cómo sabes que [Montesinos]fue un abogado SUCIO? Y si lo fue, ¿qué importa? Especial-mente si sabe qué es lo que está pasando y tiene ganas de decírnoslo […] ¿acaso vas a encontrar sacristanes en un burdel?". La DEA se oponeLas relaciones del Doc con los narcotraficantes eran el principal argumentos de la DEA para advertir del riesgo de contar con un colaborador comprometido con los carteles de la droga.  Reynaldo Ridríguez López En esa línea se ubicaba Paul Provencio, agente especial que investigó la organización de Reynaldo Rodríguez López (a ) “El Padrino” y sus vinculaciones con generales de la policía. Otros funcionarios del Departamento de Estado se sumaron a las críticas.Marques defendió a Montesinos con todos los argumentos que encontraba a la mano al extremo de considerar al Doc un “seguro para la democracia” y el contacto ideal con Fujimori. La doble diplomaciaEl juego del Doc no era ajeno a Fujimori quien convenientemente se negó recibir a los embajadores estadounidenses para colocar a su maquiavélico como el único canal bajo el pretexto de adecuarse a planes de inteligencia.  Los siameses de la dictadura “ La CIA apoyó a Montesinos y logró acallar las protestas. Así, mientras Fujimori se negaba a recibir a los embajadores de Estados Unidos durante casi toda la década –les tuvo especial ojeriza a Alvin Adams ya Dennis Jet–, Montesinos recibía de lo más contento al jefe de estación de la CIA”, comenta Gorriti. “¿Qué deberíamos haber hecho?", pregunta un diplomático con larga experiencia en asuntos de seguridad. “¿Canalizar nuestros contactos a través de una desinformada e impotente cancillería que había sido eviscerada en una campaña antihomo-sexual de reminiscencias hitlerianas? La lección que hay es que gobiernos defectuosos producen relaciones defectuosas ,y que el camino purista no es automáticamente el más correcto", concluye. Ese era el “genio de la inteligencia” que endiosó Fujimori durante diez largos años de corrupción y crímenes de lesa humanidad, Ahora se verán frente a frente en el tribunal pero, como antiguos socios siameses, guardarán silencio para que no salpique el lodo de su pasado tenebroso.
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