Si bien es cierto que estas emanaciones son generalmente por mal aseo en muchos casos se producen por la presencia de hongos y bacterias que se encuentran incubados en nuestro organismo y se activen con el sudor con una persistencia a prueba de agua y jabón.
Considerado como un “problema normal”, la gran mayoría no le presta importancia o se limite a lavar sus extremidades a diario, medida acertada pero que en el caso de fermentación bacteriológica no resuelve el problema.
Debemos tener en cuenta acción de los microorganismos que se aprovechan de las condiciones ambientales de los pies, de las axilas y de los genitales para desarrollarse , debido a que son las que poseen muchas mas glándulas sudoríparas.
El metabolismo de las bacterias desprende una serie de gases que son los responsables del mal olor.
Lavado
Se recomienda añadir bicarbonato sódico al agua, antes de lavarse los pies, así mismo se recomienda la utilización de ácido bórico y talco después de la higiene diaria de los pies.
Fitoterapia
El tratamiento consiste plantas con propiedades fungicidas y bacterianas que elimine los microorganismos, las que disminuyan la sudoración en los pies en las axilas así como las desodorantes que eliminen el mal olor
Salvia (uso interno)
Por sus propiedades antidiaforéticas reduce la sudoración excesiva. Infusión de una cucharadita de planta seca por vaso de agua. Tomar un par de vasos al día.
Uso Externo
Tomate
Para evitar el mal olor de pies se recomienda un baño de unos 20 minutos de duración con un par de litros de agua tibia en la que se haya disuelto medio litro de jugo de tomate.
Abedul
Disminuye el sudor de los pies. Realizar un lavado de pies con el líquido de la decocción de un puñado de hojas secas en un par de litros de agua.
Cola de caballo
Combate el mal olor de los pies. Infusión con un puñado de planta seca en medio litro de agua. Verter el líquido en un lavatorio y añadir agua hasta que esté tibia. Practicar un baño de unos 20 minutos hasta un par de veces al día en caso necesario. Enjuagar con agua fría. Secar bien y espolvorear polvos de talco.
Manzana
El vinagre de sidra elimina los hongos. Colocar los pies en una vasija con agua tibia en el que se haya diluido medio litro de este vinagre. Enjuagar con agua fría y secar bien.
Laurel o tomillo
Tiene propiedades antisudoríficas y antibacterianas. Decocción durante 1/4 de hora de 100 gr. de planta seca por litro de agua. Realizar un baño de pies con el agua tibia. Enjuagar con agua fría. Secar bien y espolvorear polvos de talco.
Rábanos
Es uno de los mejores desodorantes naturales. Extraer el jugo de 1 kg. de rábanos y guardar en la refrigeradora. Después de bañarse, mojar los pies con un poco de jugo. Utilizar el mismo método con la lechuga.
Culantro
Es un bactericida excelente. Machacar la planta fresca y con una gasa aplicar el jugo sobre las axilas, después del baño o de la ducha.
Dieta
Una alimentación adecuada rica en alimentos que contienen vitamina B y zinc ayudan a que el cuerpo no produzca mal olor.
Remedios caseros
1. Toma dos partes de vinagre casero "ácido ascético" y una parte de alcohol, mezcla estos elementos, y con una mota de algodón aplícalo sobre las partes que sudan y te producen mal olor. Hacer esta operación unas dos veces por semana.
2. En medio litro de agua mezcla una cucharadita de Formol (aldehído fórmico) y con una esponjita o brocha aplicar entre los dedos y planta de los pies, lo mismo en las axilas.
Si tiene heridas o excoriaciones puede picar un poco, pero luego se calma. Tener cuidado con los ojos, pues el formol quema.
3. dos cucharaditas de miel de abejas , un limón grande, 12 dientes de ajo machacados, se sofríe todo y caliente se unta con una motita de algodón en estos lugares donde pululan los hongos. Cada vez con una mota diferente.
4. Coger un limón y soasarlo, luego así caliente aplicárselo en las partes afectadas.
5. Cocinar hojas de tomate con verdolaga, y estando lo más caliente posible, aplicarse en las partes afectadas.
¿Sabías que…?
La sudoración se muestra con mayor énfasis en ciertos periodos de la vida del hombre desde la pubertad hasta los 30 años.
Intervienen en este proceso las glándulas apocrinas que aparecen fundamentalmente en las axilas y en las ingles con la emisión de feronomas con un objetivo natural de atracción sexual. En la sociedad actual el olor corporal esta mal considerado de ahí la proliferación de desodorantes.
Cada día, la piel se descama y libera una serie de bacterias que causan el mal olor de los pies.
La excesiva sudoración de las extremidades o hiperhidrosis, producida por una sobre actividad del sistema nervioso simpático y que afecta a una de cada cuatro personas es, en la mayoría de los casos, la causa principal de este problema.
El mal olor de pies, conocido como podobromhidrosis, puede considerarse una enfermedad de la piel, ya que, “en un porcentaje altísimo, es originado por una colonización y crecimiento de gérmenes y debe ser considerado como una lesión infecciosa que requiere de tratamiento”.
La infección polimicrobiana, en caso de no tratarse, se puede acentuar y llegar a padecer alguna erosión en la piel que podría afectar a planos más profundos y originar ulceraciones de complicado tratamiento, sobre todo, en personas con diabetes.
Antes de intentar poner un remedio a cualquier enfermedad es fundamental conocer la causa, puesto que aunque es cierto que determinadas pautas de conducta pueden ser buenas para prevenir esta patología.
No es conveniente mantener los pies “a remojo” durante un tiempo superior a cinco minutos para evitar la maceración de la piel y resulta muy importante utilizar un jabón con un pH ligeramente ácido para no alterar la producción de ácidos grasos protectores de la piel.
Tras el lavado es fundamental secar los pies minuciosamente, sobre todo entre los dedos, puesto que un exceso de humedad mantenida puede dañar la estructura de la piel y provocar maceración de la misma con el consiguiente riesgo de infección de la zona.
Respecto al calzado, deben utilizarse materiales naturales que permitan la transpiración, fundamentalmente cuero y sobre todo en verano, y no se debe usar cada día el mismo par de zapatos.
Además, es conveniente utilizar plantillas de carbono (a cambiar cada dos meses), que permiten que el pie respire, y deshacerse de zapatos que tengan algún tipo de mal olor.
Los calcetines y medias deben estar hechos con tejidos o materiales naturales y utilizar, especialmente en invierno, la lana y el algodón. En verano funciona mejor el uso del lino, el hilo o la seda.