A pesar de que afecta a miles de hombres y existen múltiples tratamientos que van desde el Viagra y las plantas medicinales hasta psicológicos, la disfunción eréctil, mal llamada impotencia, sigue siendo un tema tabú del que nadie quiere afrontar públicamente incluso ante el médico.
Se trata de la incapacidad repetida de lograr o mantener una erección lo suficientemente firme como para tener una relación sexual o una tendencia a tener solamente erecciones breves, generalmente por el daño a los nervios, arterias, músculos lisos y tejidos fibrosos.
Debemos tener en cuenta que el pene contiene dos cuerpos cavernosos con cámaras que son ocupadas por un tejido esponjoso y están rodeados por una membrana, llamada túnica albugínea.
Por su parte el tejido esponjoso contiene músculos lisos, tejidos fibrosos, espacios, venas y arterias. La uretra, que es el canal para orinar y eyacular, ocupa el largo por debajo de los cuerpos cavernosos.
Proceso de la erección
La erección ocurre cuando los músculos relajados permiten que los cuerpos cavernosos se llenen con sangre en exceso alimentada por las arterias, mientras que se bloquea el drenaje de sangre a través de las venas.
Este proceso comienza con la estimulación mental y de los sentidos, por lo que el deseo es vital para el tratamiento de cualquier disfunción, es decir, todo empieza en la mente.
Los impulsos del cerebro y los nervios locales relajan los músculos de los cuerpos cavernosos permitiendo que fluya la sangre y llene los espacios, provocando presión en los cuerpos cavernosos y que el pene se expanda.
Mientras tanto la túnica albugínea ayuda a atrapar la sangre en los cuerpos cavernosos, con ello sosteniendo la erección. Cuando los músculos del pene se contraen para parar el flujo de entrada de la sangre y abrir el flujo de salida de los canales, la erección se revierte.
Tipos de disfunción
La primaria se registra en los varones que la padecen a lo largo de toda su vida y que constituye una minoría.
La secundaria aparece después de una actividad sexual normal o por el temor subconsciente a un fracaso en la copulación, causa común pero de la que la mayoría de afectados no acepta o se niega a hablar.
La disfunción eréctil puede ser intermitente o selectiva.
La disfunción total no presenta ningún tipo de erección
Causas
La disfunción eréctil tiene numerosas causas por lo que requiere tratamiento especializado , desde las plantas medicinales y fármacos estimulantes hasta terapia psicológica, cirugía e implante de prótesis.
Un alto porcentaje se debe a las enfermedades que afectan a los vasos sanguíneos y restringen el flujo sanguíneo hacia el pene, como la diabetes no controlada, la hipertensión (tensión arterial alta), el exceso de colesterol o las enfermedades cardíacas.
Asimismo situaciones que interrumpen la conexión entre el sistema nervioso y el pene, como la cirugía de próstata o lesiones traumáticas en la zona. Muchos medicamentos (algunos de ellos empleados para tratar la hipertensión y las depresiones) producen efectos secundarios no deseados.
En la larga lista figuran lesiones en el pene, la columna vertebral, la próstata, la vejiga y la pelvis debido a que pueden afectar los nervios, músculos lisos, arterias y tejidos fibrosos de los cuerpos cavernosos.
Además, muchos medicamentos comunes—medicamentos para la presión arterial, antihistamínicos, antidepresivos, tranquilizantes, supresores del apetito, y cimetidina (un medicamento para la úlcera)—pueden causar disfunción eréctil como efecto secundario.
Los expertos piensan que factores psicológicos como estrés, ansiedad, culpa, depresión, baja autoestima y miedo de falla en el sexo causan 10 a 20 por ciento de los casos.
Otras causas posibles son fumar, que afecta el flujo sanguíneo en las venas y arterias, y anormalidades en las hormonas, como cantidad insuficiente de testosterona.
Envejecimiento
Existen muchos malentendidos en este tema porque la disfunción eréctil se registra muchas veces a los 30 años de edad mientras que un gran número de hombres sexagenarios mantienen una vida sexual satisfactoria.
Como resultado del proceso de envejecimiento, suele haber un periodo refractario mayor para una nueva erección después de un orgasmo. La edad también parece afectar el tiempo necesario para excitarse y la eyaculación, lo que se consideran cambios normales.
Por esta razón se considera que la sexualidad no tiene fecha de caducidad y si la disfunción eréctil se registra en personas mayores, es sólo porque es más probable que sufran enfermedades asociadas.
¿Cómo se diagnostica ?
Una historia clínicas es importante porque puede establecer las enfermedades que lleven a la disfunción eréctil , mientras que un relato simple distinguir entre problemas con deseo sexual, erección, eyaculación u orgasmo.
Es necesario establecer el uso de ciertas drogas ilegales o medicamentos recetados para descartar una causa química, ya que los efectos por medicamentos son responsables del 25 por ciento de los casos de disfunción. .
Un examen físico puede dar pistas sobre problemas sistémicos. Si el pene no es sensible al tacto, la causa puede ser un problema en el sistema nervioso.
Detectar características de sexo secundario anormales, tales como la distribución del pelo, pueden señalar problemas hormonales, lo que significaría que el sistema endocrino está implicado.
No se descarta un problema circulatorio si se observan pulsos disminuidos en la muñeca o los tobillos.
Las características inusuales del pene mismo podrían sugerir el origen del problema—por ejemplo, un pene que se dobla o curva cuando está erecto podría ser el resultado de la enfermedad de Peyronie.
Examen de laboratorio
Las pruebas para enfermedades sistémicas incluyen recuentos de sangre, análisis de orina, perfil de lípidos y mediciones de creatinina y enzimas del hígado.
La medición de la cantidad de testosterona en la sangre puede dar información acerca de problemas con el sistema endocrino y está especialmente indicada en pacientes con deseo sexual disminuido.
Otras pruebas
El monitoreo de las erecciones que ocurren durante el sueño (tumescencia peniana nocturna) puede ayudar a descartar ciertas causas psicológicas de la disfunción.
Si no hubiera erecciones nocturnas es posible que tenga una causa física y no psicológica. Sin embargo estas pruebas no son completamente confiables.
Examen psicosocial
Una entrevista y un cuestionario, revela factores psicosociales. También puede entrevistarse la pareja sexual de un hombre para determinar las expectativas y percepciones durante la relación sexual.
A menudo los expertos tratan la disfunción con base psicológica usando técnicas que disminuyen la ansiedad asociada con la relación sexual.
La pareja del paciente puede ayudar con las técnicas, que incluyen el desarrollo gradual de la intimidad y la estimulación. Tales técnicas también pueden ayudar a aliviar la ansiedad cuando se trata causas físicas.
¿Sabías que…?
Aceptar que la disfunción eréctil es tratable a cualquier edad ha determinado que más hombres hayan buscado ayuda y regresado a la actividad sexual normal debido a tratamientos mejorados y exitosos.
Los urólogos, quienes se especializan en problemas de las vías urinarias, han tratado la disfunción basándose en las enfermedades recurrentes y solo han mencionado al Viagra en un 25 % de acuerdo a recientes estadísticas.
El término impotencia posee una raíz latina (impotens: no poder) que resume la incapacidad del varón para obtener o mantener una erección suficiente y realizar un coito satisfactorio.
Es una situación muy frecuente; se ha calculado que afecta en mayor o menor grado a la mitad de los hombres entre los 40 y los 70 años, pero no es un tema que se trate abiertamente, pues forma parte de la vida íntima de los individuos y de las parejas.
Mitos y expectativas culturales de la sexualidad masculina han impedido a muchos varones buscar ayuda para un trastorno que puede, en la mayoría de los casos, beneficiarse de un tratamiento relativamente sencillo.
Aunque puede decirse con seguridad que todo hombre experimenta de vez en cuando dificultades para mantener la erección, la disfunción eréctil se define como la incapacidad para mantener una erección suficiente para el coito en al menos 25 % de los intentos.
La mayoría de los médicos sugiere que los tratamientos se realicen de menos a más invasivo. Se considera primero reducir cualquier medicamento que tenga efectos secundarios perjudiciales.
Se consideran a continuación las modificaciones de la conducta y la psicoterapia en pacientes selectos, seguidas por medicamentos por vía oral o inyectados localmente, dispositivos de vacío, y dispositivos implantados quirúrgicamente. En casos raros, podría considerarse la cirugía en venas o arterias.
Tomada una hora antes de la actividad sexual, el Viagra funciona aumentando los efectos del óxido nítrico, un agente químico que relaja los músculos lisos del pene durante la estimulación sexual y permite un aumento del flujo sanguíneo.
A pesar de que el Viagra mejora la respuesta a la estimulación sexual, no desencadena una erección automática como lo hacen las inyecciones. Es necesaria la consulta médica y no debe usarse más de una vez al día.
Los hombres que tomen medicamentos a base de nitratos tales como la nitroglicerina para problemas del corazón no deben usar Viagra ya que la combinación puede causar una caída súbita de la presión arterial.
La testosterona oral puede reducir la disfunción en algunos hombres con niveles bajos de testosterona natural, pero a menudo no es eficaz y puede causar daño en el hígado.
Los medicamentos orales—que incluyen el clorhidrato de yohimbina, los agonistas de la dopamina y la serotonina, y trazodona—son eficaces, pero los resultados de estudios científicos que substancien estos reclamos han sido inconsistentes.
Las mejorías observadas después del uso de estos medicamentos pueden ser ejemplos del efecto placebo, esto es, un cambio que resulta simplemente porque el paciente crea que va a ocurrir una mejoría.
Muchos hombres logran tener erecciones más fuertes inyectándose medicamentos en el pene, haciendo que se hinche con sangre. Sin embargo, estos fármacos pueden crear efectos secundarios no deseados, que incluyen una erección persistente (conocida como priapismo) y cicatrices.
La nitroglicerina, un relajante muscular, a veces puede aumentar una erección cuando se la frota sobre el pene.
Los dispositivos de vacío mecánicos causan erección creando un vacío parcial, que lleva sangre hacia el pene, hinchándolo y expandiéndolo. Los dispositivos tienen tres componentes: un cilindro plástico, en el que se coloca el pene; una bomba, que extrae aire fuera del cilindro y una banda elástica, que se coloca alrededor de la base del pene para mantener la erección después de retirarse el cilindro y durante la relación sexual evitando que la sangre fluya de vuelta al cuerpo.
Un instrumento constrictor de vacío causa una erección creando un vacío parcial alrededor del pene, lo que envía sangre a los cuerpos cavernosos. Una variación del dispositivo involucra una vaina de goma semirígida que se coloca en el pene y permanece allí después que se logra la erección y durante la relación sexual.