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Era el “arreglador” que organizaba fugas o sencillamente ”desaparecía” los expedientes para volver el caso a fojas 0.
Después de apoderarse del estudio de su primo hermano, Sergio Cardenal Montesinos, a quien arrebató su esposa, Grace Riggs, el Doc empezó una sinuosa carrera con clientes del alto mundo de la droga, como preludio del gran corruptor que se enquistaría en el régimen fujimorista durante diez largos años.  Pasado de un abogangster Precisamente, en la década del 70 se acuñó el nombre de “abogangster”, para designar a los corruptos profesionales que dejaban de lado el código penal para dedicarse de lleno a sobornar a magistrados y secretarios judiciales corruptos, organizar fugas o “desaparecer” expedientes para frustrar los procesos.Y en estas lides, el Doc se reveló como una verdadera estrella en el crimen organizado. Relaciones peligrosasDurante su detención en el cuartel Simón Bolívar, en Pueblo Libre, el Doc entró en contacto con militares que habían operado con la organización dejada por Alfonso Rivera Llorente (a ) “El Padrino”, quien fugó a Colombia en un vuelo de Braniff tras asesinar al agente PIP que le seguía sus pasos. La mafia fue heredada en Lima por José Antonio Díaz Gomes (a) “El Cubano” quien organizó el narcotráfico internacional a gran escala con una funeraria de pantalla y en complicidad con los jefes del departamento de Narcóticos. Fue capturado y escapó en silla de ruedas. Montesinos se valía de terceros para no mostrarse públicamente, una costumbre que se repetiría años después en el fujimorismo al ser la eminencia gris del Servicio de Inteligencia Nacional, SIN, donde los “jefes” eran generales que aceptaban su triste papel de títeres del Doc que hacía lo que le venía en gana. Contacto a lo grandeEl narcotraficante Evaristo Porras Ardila (a) “Papá Doc”, fue detenido el 8 de junio de 1978 con un cargamento de drogas para el Cartel de Medellín que dirigía el temible Pablo Escobar Gaviria. Era, pues, un pez gordo al que la DEA buscaba en todo el continente.La mafia no podía permitir que siguiera encarcelado. En pleno proceso es trasladado al hospital Daniel A. Carrión del Callao para ser atendido de una “dolencia”, el mismo argumento utilizado en la fuga de “El Cubano”. Previo arreglo con los guardias republicanos que lo custodiaban, Papa Doc escapó del nosocomio disfrazado de enfermero y, después de una rocambolesca persecución, aborda una avioneta en el aeropuerto de Collique, en Comas, para enrumbar a Colombia, previa escala en el Alto Huallaga. Sin embargo Porras Ardilas no se sentía a salvo porque el proceso seguía su curso y la fiscalía había demandado su extradición a Colombia. Pablo Escobar ordenó “solucionar” el problema como sea, es decir sobornando con los verdes coca-dólares.  La telaraña de Pablo Escobar Mientras tanto en Lima el abogado de Papa Doc, doctor Magno Romero, es blanco de un atentado y deja el caso a Vladimiro Montesinos, quien era conocido por su fama de “arreglador” tras las bambalinas.El proceso sigue su curso hasta que el 15 Juzgado de Lima solicita el expediente al 22 Juzgado de Instrucción Penal por una demanda de divorcio contra Carlos Olivera Valle, sindicado como presunto cómplice de Porras Ardila. El expediente terminó en el despacho del secretario Vílchez, en el jirón Azángaro, donde “desapareció” volviendo el caso de Porras Ardila a fojas 0 y, por lo tanto, dejando en el aire el pedido de extradición. Tal como denunció la revista Caretas, lo curioso del extraño robo era que solo había desaparecido el expediente de Porras Ardila y que “..por pura coincidencia” el hijo de Vílchez era amigo y compañero de estudios de Edgard Solís…en ese entonces secretario del estudio de los abogados de Montesinos. Durante el fujimorismo desempeñó un alto cargo en el Ministerio de Justicia. Poco después, Papá Doc sería incriminado en el asesinato del ministro colombiano de Justicia, Rodrigo Lara Bonilla. El “inocente “MontesinosEn abril de 1979, el Doc no tiene reparos en avalar el alquiler de dos residencias del narcotraficante colombiano Jaime Tamayo Tamayo, cliente suyo para mayores referencias.  En el mundo de la droga En una de las casas, ubicada en la cuarta cuadra de Los Eucaliptos, en la urbanización Camacho, la policía incautó dos kilos y medio de pasta básica de cocaína, balanzas de precisión y armario refrigeradora, entre otros enseres para acondicionar la droga.En el expediente 213 de Narcóticos y 744-85 del Noveno Tribunal Correccional, Montesinos admitió que avaló el alquiler porque su cliente era un extranjero sin vinculaciones. Al angelical Doc se le olvidó preguntarle las actividades clandestinas de Tamayo pero el juez y fiscal admitieron su versión y el caso fue cerrado. Villa CocaComo era de esperarse, el Doc vuelve a entrar en escena en uno de los casos más escandalosos de corrupción policial registrados en 1985 tras la explosión del laboratorio de cocaína que tenía Reynaldo Rodríguez López (a) “El Padrino” en una urbanización residencial.  Reynaldo Rodríguez Se estableció que el general PNP Pepe Jorge era compadre de Rodríguez López quien había reclutado a jefes y oficiales de Narcóticos, un ex jefe del SIN y hasta a un ex asesor del premier y ex ministro del Interior.Los peces gordos contrataron de inmediato a Montesinos quien, con el desparpajo que lo caracterizaba, acusó de “insulto al superior” a los policías que investigaban el caso por atreverse a cuestionar a sus oficiales superiores. Y, aunque parezca increíble, le dieron la razón. Cuando llegó al poder, Montesinos ordenó purgar de la Policía Nacional a los oficiales encabezados por el general PT, Raúl Chávez González que investigaron el caso Villa Coca. El “Arreglador”El 3 de noviembre de 1980, la acusada por narcotráfico, Carmen Teresa Valdez Fonseca, denunció ante el juez Wils Muñoz que su abogado, el inefable Montesinos, le aconsejó que se escondiera porque él “iba a arreglar todo”, lo cual obra en expedientes.  Carmen Valdez lo denunció Al ser citado por el magistrado para que aclarase su ofrecimiento de “arreglar todo”, el Doc se amparó en el artículo 141 del Código de Procedimientos Penales para no declarar porque incurriría en “violación del secreto profesional” (Informe de Caretas).Paradójicamente desecharon la denuncia de Valdez Fonseca, quien alquilaba su casa a una banda de narcotraficantes colombianos, sin saber de las actividades clandestinas de los extranjeros. Nuevamente la mafia colombiana en la agenda del Doc. Años después Roberto “Osito” Escobar declararía que su hermano, Pablo, entregó un millón de dólares a Montesinos para financiar la campaña electoral de Fujimori, denuncia que cayó en el olvido. Este es el abogangster al que el ex dictador, Alberto Fujimori, entregó el poder total de los servicios de inteligencia y dio luz verde para que perpetrase crímenes a través del siniestro Grupo Colina. Dos buenos muchachos de la mega corrupción y la guerra sucia.
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