Sporting Cristal se quebró en pedazos en el tramo final para dejar en bandeja el título del torneo Apertura a Universitario y dar paso a un acelerado colofón que se veía llegar para felicidad del pueblo crema. Una campaña se trabaja y se planifica, no llega como regalo del cielo. Eso hizo el equipo de Ate para destrabar los obstáculos y rozar la perfección, en un intento de abrir el cofre que reviviera la antaña costumbre que evoque su casta de campeón. El campeonato todavía no está resuelto, falta un pequeño tramo para colocar la cereza al pastel y todo depende de un triunfo ante Cienciano, este miércoles, en casa, en el Monumental, ideal circunstancia para una celebración completa. Universitario elaboró a comienzo de año un plan maestro con Ricardo Gareca al frente de su comando técnico y el apoyo de una dirigencia impertérrita en la labor que le correspondía , para no interferir con la labor del entrenador. La sencilla fórmula fue aplicada en medio de un entendimiento que se respetó , y los resultados se ven y se palpan. Para envidia del resto de los competidores que vendieron humo y acabaron asfixiados. Gareca no hizo otra cosa que buscar un grupo de jugadores que encajara en el propósito que deseaba. Ahí estuvo la clave de todo, incluso desprendiéndose de unos y trayendo a muy pocos. Los necesarios simplemente. Ahora puede entenderse la osadía del argentino de negarse a darle sitio a Johan Fano , cuando todos pensaron que tal decisión podría provocar un festín en los adversarios, que aliviados, veían que Universitario se deshacía del huanuqueño. Supuestamente era un dolor de cabeza menos. El riesgo lo asumió Gareca y tuvo toda la razón, para que el colombiano Héctor Hurtado se sintiera placentero y dueño del puesto, sin la sombra de Juan Diego González Vigil, otro delantero que según el manual de Gareca no reunía el perfil que tenía en mente. Otro acierto de Gareca fue sacar al descubierto el talento desperdiciado de Donny Neyra y , de ese modo, rescatar un jugador tan valioso que se apunta para ser candidato a ser distinguido como el mejor del año. Gareca no puso sin embargo, trabas, cuando trajeron a Oscar Ibáñez para que con su experiencia se hiciera cargo del arco. El entrenador tenía el puesto de arquero definido. Era el juvenil Raúl Fernández quien por encargo del técnico, debería convertirse en el cerrojo del arco. Así, Universitario anduvo en su travesía al título sin dejar de nombrarse al «Negro» Galván, Jorge Araujo, Mayer Candelo, Rainer Torres, Jesús Rabanal, Antonio González, Miguel Ángel Torres y Roberto «Malingas» Jiménez. Esa es la «U» revitalizada , y a un paso pequeño de lograr el título del Apertura, por merecimiento y reverencia a «Lolo» Fernández.
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