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Lo que no dijo Montesinos era que, el espionaje telefónico se usaba para el chantaje y no en “defensa del Estado”.
Patético en su delirante papel de James Bond tercermundista, Vladimiro Montesinos no solo quiso compararse con el director de la CIA, George Tenent, sinó que rodeado de un supuesto “misterio” afirmó que “por razones de Estado” sí se pueden cometer delitos, para defender el chuponeo telefónico impuesto durante el fujimorismo. Escena que fue televisada y que seguramente provocó más de una carcajada en la comunidad de inteligencia a la que el Doc soñaba con integrar oficialmente aunque solo le asignaron, por un tiempo, el papel de agente encubierto de último nivel, lo que se conoce en términos policiales como vulgar “soplete” (soplón).
Ante el tribunal, Montesinos admitió que participó en actividades de interceptación telefónica desde 1974 dizque en su condición de "analista de inteligencia", tratando de desempolvar su papel desastroso como pretendido infiltrado de la CIA y terminó peor que el Súper agente 86, expulsado del Ejército, procesado y cachueleando como taxista.  Quiso justificar el chuponeo Montesinos no quiso responder si las prácticas conocidas como "chuponeo telefónico" durante la década del 1990 al 2000 fueron ordenadas por el entonces presidente, Alberto Fujimori, pero su silencio hablaba más que mil palabras. Las “razones de Estado”
Los modernos equipos asignados al SIN permitían interceptar las conversaciones telefónicas ahorrándose el trabajo de “pinchar” las líneas de los presuntos terroristas, espías extranjeros, mafiosos del crimen organizado o saboteadores internacionales.  Pérez de Cuellar espiado Ese era el supuesto objetivo del que alardeaba el Doc para presentarse como un experto de inteligencia. Sin embargo, se descubrió que entre los espiados figuraban políticos que se oponían a la dictadura como Javier Pérez de Cuellar, Mario Vargas Llosa, Javier Diez Canseco, el ex presidente, Fernando Belaúnde y una larga lista de periodistas.No eran, pues, razones de Estado o Seguridad Nacional. Esta actividad delictiva se llevó a cabo sistemáticamente desde el 28 de Julio de 1990 al 17 de Noviembre de 2000, en el marco de aplicación del “Plan Emilio” para lo que se utilizó indebidamente los recursos del Estado. Para la comisión de este ilícito penal, Fujimori conformó una organización criminal con su asesor Vladimiro Montesinos Torres y altos mandos y oficiales de las Fuerzas Armadas (Ejército, Marina, Fuerza Aérea), a quienes encargó la elaboración del referido Plan . La ejecución estuvo a cargo de Vladimiro Montesinos Torres. Los Súper Agentes 86Al parecer, los equipos sofisticados quedaron muy grandes para los nuevos agentes del SIN que metieron la pata hasta el ridículo y solo pudieron salvarse gracias a la sombra protectora desde Palacio de Gobierno.  Escritor chuponeado En 1990 en una entrevista radial que se le iba a realizar, el entonces diputado por IU, Manuel Piqueras, vio interrumpida su línea telefónica e ingresó al aire un falso diputado dando declaraciones por él, con voz muy parecida al del legisladorPiqueras sorprendido llamó a la radio y se anunció una “investigación hasta las últimas consecuencias” que, por supuesto quedó en nada. Lo que había sucedido es que los James Bond del SIN pensaban que estaba en provincias y decidieron suplantarlo. Una llamada telefónica les habría aclarado tan garrafal error. . Una semana después de ese incidente, se dio a conocer la conversación telefónica entre el entonces Comandante General de la FAP Germán Vucetich y el funcionario de la firma Abila & Calpe, diálogo en el que el oficial no quedaba muy bien. No se sabe cómo se “filtró” la grabación pero, como era una rutina de la época, la investigación terminó SIN resultados.  Huamán Azcurra, el experto En septiembre de 1990, el diputado Fernando Olivera denuncia la existencia de espionaje telefónico y muestra varias grabaciones, entre ellas la de una conversación de Mario Vargas Llosa con Fernando Belaúnde Ferry, otros dos personajes que, de acuerdo al Doc, eran una amenaza para el Estado.El escándalo estalló y se nombró una comisión investigadora presidida por Javier Diez Canseco , quien logró ubicar una central ubicada en la esquina del Jr. Carabaya y Nicolás de Piérola, donde se intervino al empleado del SIN, Nilo Ocampo Flores, quien pagó pato por el descuido de los “súper agentes”, Ante las múltiples quejas de los vecinos, el 18 de diciembre de 1990 la Compañía de Teléfonos hizo un chequeo de sus líneas y encontró una avería en la troncal l0l. Al revisarla se descubre que manos extrañas habían perforado un hoyo y que un cable había sido conectado a la troncal interceptándose unas 100 líneas, la mayoría de ellas correspondientes a militares de alta graduación de la Villa Militar.
Es decir espionaje a militares de alta graduación era otra de las “razones de Estado” del Doc. En otras ocasiones uno terminaba escuchando conversaciones por el entrevero de las interceptaciones. Genialidades del servicio de “inteligencia” Luisa Zanatta denunciaLa ex agente del Servicio de Inteligencia del Ejército, María Luisa Zanatta , tuvo que escapar a Estados Unidos para no ser asesinada como Mariela Barreto, y fue quien reveló el sistema “ultrasecreto” del que se ufanaba el Doc. En una de las fotos enviadas a la revista Caretas, posa en medio de una central de espionaje telefónico, en la que se encontraron varios equipos de interceptación. A su costado aparece Marco Flores Albán, jefe del Puesto de Escucha del Servicio de Inteligencia del Ejército y, quien, además, era parte del personal administrativo del destacamento Colina.En 1994 se utilizaban equipos llamados “roperos” o “frigideres” para interceptar llamadas. Estos pertenecían al equipamiento de la CPT y, según el testimonio de Luisa Zanatta , había una partida presupuestal especial para pagar al personal encubierto en esta empresa por su “colaboración”. En el “ropero” estaban los cables de las líneas telefónicas y allí se manipulaban los “chupones”. A veces Luisa era una de las agentes que estaba literalmente al otro lado de la línea, en vivo y en directo. El informe de Caretas señala: A fines de 1994, se compraron equipos de origen israelí más modernos y de mayor capacidad. Llegaron con instructor y todo. Quince días de clases con el agente visitante (Luisa hizo las veces de traductora con sus 2 años de inglés) bastaron para aprender el manejo de estos aparatos.  María Luisa Zanatta En adelante, el trabajo fue más fácil. La computadora para intervenir las comunicaciones apodada “Octopussi” funcionaba como una audiograbadora múltiple y además registraba cómodamente todos los números telefónicos de las llamadas que recibía el interceptado, imprimiendo las copias necesarias con la identidad de los usuarios.Fue con los nuevos equipos israelíes que se trabajó en la campaña de 1995. El mayor EP Ricardo Anderson Kohatsu del SIE -a quien en 1997 se le acusara de participar en las torturas a la agente Leonor La Rosa- era jefe de Luisa Zanatta. En 1995 se enteró a través de este oficial que el coronel EP Enrique Oliveros del SIE había dado la orden que se incluyera a una persona más en la lista de los interceptados. Esa persona era el candidato presidencial Javier Pérez de Cuéllar.  Enseña sus documentos Diez años antes, Zanatta decía lo siguiente:Se que ha existido el grupo Colina desde cuando yo estaba en la Escuela. Recuerdo que un instructor nos comentó lo de Barrios Altos. Inclusive dijo que cuando habían operativos en Ayacucho o el Alto Huallaga y encontraban subversivos, los mataban, los quemaban, los fondeaban, los tiraban al río ¿Tuvo oportunidad de conocer a algún miembro de ese grupo? Cuando regresé tuve la oportunidad de trabajar con el señor “Bazán” ¿A quién te refieres cuando hablas de Bazán?  Sosa Saavedra Me refiero a Antonio Sosa Saavedra. Los Suboficiales del Colina, ¿gozaban de algún privilegio? Si, se les pagaba una remuneración extra, se les daba movilidad también. ¿Una bonificación o auto? Un auto. También celulares, biper. Mientras que a nosotras nos daban rines. (…) ¿Había mucha diferencia con el resto? Claro, se notaba en el trato  Martin Rivas ¿Por qué en el trato?De repente la mala suerte mía fue que entonces yo era una “pinche” porque cuando podíamos preguntar por qué nos trataban mal, la respuesta consoladora era: “Cuando estés en Colina…”. Así nos decían. El jefe del Colina aparentemente era Martin Rivas, ¿lo llegó a conocer? A Martin Rivas lo conocía de nombre a través de Mariela. En persona, me crucé con él cuando me tocó cubrir el servicio de penal en el Cuartel Bolivar. Hubo una audiencia y allí estuvo. Tenía que darme su documento para entregarle su tarjeta de visita. Me miró y lo dejé pasar. ¿Como veían usted y sus compañeros al mayor Martin Rivas?  Mariella Barreto con su hija Era muy hermético, pero todo el mundo hablaba de que era muy sanguinario. El dice que era un analista nada más Analista, ¿de qué? De muertos. Ante la Comisión de Derechos Humanos ha dicho que se dedicaba a analizar y elaborar documentos. No, no. La prueba es Mariela. Mariela antes de morir fue maltratada por él. La lastimaba. Si él era una persona honesta, con nombre, por qué nunca quiso ayudarle con su hija. Es más, a nosotras nos decía. Ya, una semana con Martin Rivas, para que aprenda ¿Qué nos iba a enseñar? ¿A analizar?
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