Mi Otro Yo
Bici Revolución | Bici Revolución |
| Miércoles, 02/07/2008 | ||||||
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Muy lenta avanza la bicicleta, puede ser solo una impresión. En Europa es un fantasma que la recorre. Pero no sentimos que se torna en una alternativa viable, en un mundo en que todos debemos desplazarnos, todos los días, por muchos lugares de un entorno cada vez más extenso. Los humanos no buscamos comunicarnos, queremos fuerza y velocidad al hacerlo. Sin embargo, hay movimiento: la bici revolución. Una alternativa impulsada por ciudadanos y ecologistas de los países industriales, que va tomando forma, aunque es extraña en los países pobres. No es exactamente como lo contamos, pero la “bici revolución” es una propuesta de humanización de la ciudad y de oposición al caos generado por el tráfico de vehículos automotores, que destruyen inexorablemente el ambiente y ponen en riesgo la existencia humana. Es una emergencia contra el stablishment automovilístico que –felizmente- tiene en sus entrañas el germen de su destrucción (el petróleo). Hoy, está generándose en el mundo una masa crítica que poco a poco llevará a los ciclistas a la formación de movimiento y una organización que bajo el lema de ¡Ciclistas del mundo, uníos! proclame el inicio de la lucha por el nuevo bici mundo, con el método de las “confluencias espontáneas”. Un recurso extraído de una película de Ted White, “Return of the scorcher” (1992), en la que los ciclistas aislados y débiles, poco a poco ocupan una ciudad hasta hacerse una mayoría suficiente capaz de oponerse a los conductores de autos y camiones, sin violencia, se infiltran en el tráfico hasta dirigirlo, hasta imponer su hegemonía. Acabamos de sintetizar un argumento cinematográfico que, sin embargo, es una forma de movimiento social mundial en ciernes, en varios países. Nació en San Francisco (EE.UU.) y se propaga por otras ciudades del mundo. En Europa, lo que denominamos en este artículo la “confluencia espontánea” se ha hecho popular en las grandes ciudades. Se realizan sin necesidad de liderazgo o auspiciador alguno, responde a las convocatorias que por Internet se propalan, a los volantes, avisos impresos y a la comunicación boca a boca (radio bemba). Un ejemplo de esto son los berlineses, algo mas radicales. Para ellos, el movimiento de los ciclistas no aspira a ser una manifestación pública, porque, afirman, que ¡Son la circulación! Se reúnen por que quieren, sin más objetivo que eso. Defienden la “ciclo causa” sin anunciar sus manifestaciones, respetando las reglas de tránsito puntualmente y cada uno es responsable de si mismo. La masa crítica dirige el movimiento. No es lo mismo en otros países, incluso en la propia Alemania o en España. Los “bici revolucionarios” son mas “orgánicos” y “revisionistas”, actúan apoyándose en instituciones publicas o privadas deportivas, el evento es una manifestación publica y coincide con otras efemérides o festividades locales o mundiales, pero en todos los casos es masivo. Agitan causas como la protección ambiental, reivindican la bicicleta como medio seguro y bueno para la salud. En Francia, los “bici revolucionarios” son confrontacionales (ultras y franceses al fin), piden la prohibición de autos, critican que la ciudad esté hecha a medida de los vehículos, que son fuente de ruido, contaminación, stress y accidentes. Cuestionan que siendo construídos para 5 personas, el auto apenas sirve a 1.2 personas en promedio. Piden a voz en cuello áreas verdes y pistas para patinadores, ciclistas, peatones y otros medios no motorizados. Se oponen activamente a todo proyecto de construcción. En el fondo del movimiento, está la idea de un nuevo urbanismo ecológico, con la bicicleta como eje, con reapropiación colectiva de la calle poblada de ciclistas en desfile ruidoso y colorido. Todo sea para resolver la crisis energética. Cosas veredes Sancho.
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La crisis energética en el mundo avanza rápido, deja sentir sus efectos y el futuro se torna sombrío al imaginar sus probables estragos. Lo que avanza muy lento es la conciencia de esta crisis, como que la observamos negligentemente y con el espíritu de no verla inminente. Nos resistimos a mover un automóvil con otro combustible que no sea el petróleo o sus clásicos derivados. Aunque existen planes para propiciar el cambio del paradigma energético en el mundo y se reorientan algunas actividades agro productivas para generar alternativas energéticas, nos cuesta tomar otras medidas. No nos estamos preparando para cuando sea necesario afrontar situaciones críticas. 
La analista estadounidense, Kate Doyle, expondrá ante el tribunal los documentos desclasificados que involucran a ...








