 Manuel Burga tiene un numeroso ejército de incondicionales, agazapados unos y otros sin sangre en la cara, que salen decididos a poner el pecho las veces que atacan al principal inquilino de la Videna El más ferviente incondicional de Manuel Burga es José Mallqui. No le tiembla el pulso para defenderlo, no oculta su devoción de escudero para protegerlo de todos los ataques. En momentos de reflexión asegura que no es pro-Burga, pero nadie le cree.
Ha dicho que de la Comisión nadie lo mueve, tampoco va renunciar y , solamente lo hará si Burga se lo pide. Sabe bien que Burga no lo va remover del cargo, es su ahijado preferido y no permitirá que nadie lo toque.
El también congresista tiene un buen padrino en la Videna, por lo tanto se va quedar en la Comisión, salvo que los clubes de la Asociación Nacional de Fútbol Profesional decidan que no continúe.
Mallqui, tiene una particular definición de lo que es responsabilidad, entrega y sacrificio a un cargo que le quedó grande, una camiseta extralarga para tan poco dirigente , a juzgar por los resultados de la selección en su veleidosa travesía a un objetivo que se hace lejano.
No hay Comisión, quedó disuelta, sus miembros salieron en estampida con el vergonzoso 6 a 0 ante los uruguayos. Mallqui se ha quedado solo pero quiere ser el llanero solitario, un héroe de ficción que interpreta sin el indio «Toro» al lado.
Si Burga mueve sus hilos y logra colocarlo como presidente de la próxima Comisión, dice que recibirá el encargo con mucho gusto y orgullo. Ahora se sabe que ,su apetito personal ,apuntaba al cargo que ocupaba Juvenal Silva.
El presidente del Cienciano dejó el camino libre a su colega congresista, ahora Mallqui tiene que esperar que le llegue del cielo el encargo de presidir la comisión. Sin embargo aclara, que no se hagan ilusiones los peruanos, porque la clasificación está más difícil que pellizcar un vidrio.
Se las sabe todas, entonces para que formar una Comisión, gastar dinero en traer de Europa los futbolistas, si el atuendo de la clasificación no calza en nuestra selección.
Sale al frente y asegura que de todas formas tiene que haber Comisión , porque así figura en los estatutos de la Federación de Fútbol.
Acaso no sería esta una excelente hora de cambiar los benditos estatutos, sacar a Manuel Burga de la Federación de Fútbol y de paso se lleve a su ahijado, José Mallqui, tan lejos como sea posible.
Es un decir, pero seguramente muchos alucinan con la idea de que, al fin ,podamos quedar libres de dirigentes que han fracasado ruidosamente pero se empernan en los cargos. Para mala suerte del fútbol.
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