Mi Otro Yo
Desencantismo | Desencantismo |
| sábado, 05/07/2008 | ||||||
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La introducción a esta nota será absurda si, al final, no logramos explicar un fenómeno contradictorio, paradójico, por el cual cuando los expertos, los analistas internacionales, los líderes políticos y empresariales, explican que América Latina y el Caribe, reboza de recursos y posibilidades de desarrollo. Que se multiplica la inversión extranjera, los precios de los productos de exportación se disparan, aumenta el turismo, se firman tratados de integración comercial, la economía estable y mayor la confianza empresarial interna y externa; por otro lado, abrupta, espontánea y furiosamente, al borde de la desesperación, grupos de ciudadanos, sectores sociales subalternos, organizaciones laborales, movimientos sociales, pobladores, comunidades, mujeres, jóvenes salen a la calles, cual numantinos, con exigencias singulares y economicistas, las más de las veces. Remecen y amenazan la gobernabilidad y la estabilidad del régimen democrático. Estos son los movimientos desencantistas. El desencantismo es una respuesta popular coyuntural, de propósito definido, que no se plasma necesariamente en un programa, por lo general, es una iracunda acción grupal o de masas, que se origina cuando los actores sociales constatan la ineficacia de un gobierno o de los órganos del régimen, incapaz o impotente para atender y resolver demandas concretas y también las históricas. Los desencantistas persiguen sus propósitos, no enfrentan al régimen, al sistema, por el contrario se adhieren a él, en cambio, sí se enfrentan y furiosamente, al gobierno. Los desencantistas pueden ser nuevos o tradicionales actores sociales. Así como se expresan con furia los vendedores de flores, los mototaxistas, microbuseros, indígenas, las mujeres del vaso de leche, los productores de agro-exportación, los pobladores barriales, jóvenes, colectivos y otros movimientos sociales, también ocupan calles, plazas y edificios públicos, los sindicatos de entidades publicas y privadas, los mineros, los campesinos, las centrales de trabajadores. El desencantismo puede atrapar a cualquier actor social. La condición y posición social varían, incluso los valores, principios, hábitos y prácticas pueden ser distintos a los fundamentos del sistema democrático. Sin embargo, los protagonistas del desencanto, hacen una lucha dentro del sistema democrático, sin poner en riesgo el régimen político, pero desestabilizando a los factores-clave del mismo. Las presidencias y los congresos de los países latinoamericanos están en la mira: Podemos incluir en esta línea de mira a cualquier elegido democráticamente. Son las víctimas preferidas de los ciudadanos desencantados con la democracia y sus preciados dones, tan lejanos, dificiles de asir y que solo pueden ver en los titulares de la televisión o de la prensa. Escribir Comentario
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No. No queremos volver al último tercio del siglo XX, cuando varios sectores sociales y élites reprochaban a los estudiosos de la sociedad, de inventar y utilizar una jerga ininteligible, abstrusa y arbitraria que, en vez de ayudar a comprender la realidad debido a la dificultad de comunicación, agudizaban las crisis en proceso. Especialmente, los sectores conservadores acentuaron esta crítica y contribuyeron al prestigio profesional de los científicos sociales; otros factores definieron el colapso.

Rivera confesó que la matanza de 69 campesinos se planeó al milímetro y, después de 23 ...







