Somos a nivel mundial, seis mil 600 millones de personas. La población del mundo ha crecido aceleradamente y se sufre hoy, la escasez de alimentos, el cambio climático, la falta de empleo etc. Debemos pues, tratar con responsabilidad el tema de la planificación familiar.
En el Perú, el Ministerio de Salud, informó que hoy en día, las mujeres de las ciudades desean concebir solo un hijo, a diferencia de la década de 1990 en que la fecundidad deseada era de tres hijos por mujer.

Esta decisión se remite a lo siguiente: La mujer lleva el embarazo, muchas veces en difíciles condiciones. Asume la lactancia. También, debe aprender a dar de lactar a su hijo porque, sino es muy doloroso, y, durante los dos o tres primeros meses, no sabe lo que es dormir, porque el bebé debe alimentarse cada tres o cuatro horas. Asume la crianza minuciosa de los primeros añitos. Cuando no, tener que trabajar estando embarazada.
La mujer tiene que trabajar a la par del marido para sustentar los gastos del hogar. La mujer tiene que venir del trabajo, también cansada, a realizar una segunda jornada laboral, que, es la doméstica. La mujer también, tiene que ocuparse de los niños, las tareas, las historias del colegio, reunión de padres de familia, sus ensayos, actividades estudiantiles etc. Mientras que, muchas veces el marido, el esposo o la pareja, se pone a ver la televisión y poco o casi nada ayuda. Aunque, muchos ya están tomando conciencia, cambiando sus hábitos de vida en el hogar. Muy bien.
Frente a esta situación de inmerecido desequilibrio, la mujer ha decidido entonces, manejar la planificación familiar. ES LA MUJER, la que decide la planificación familiar. Por todo lo arriba mencionado, que se queda muy cortito, con justa razón, la mujer dice: ya no quiero tener más hijos. Hay que ayudarla. Entonces, las estrategias, argumentos, las políticas, nacionales, internacionales y mundiales tienen que ir dirigidas a la mujer.

En las zonas urbanas, en los estratos medios y altos, creo que hay conciencia sobre esto. Pero qué pasa con las comunidades de la periferia de Lima. Qué pasa con las comunidades alto andinas, donde no se tiene acceso a métodos anticonceptivos. Lo mismo en la zona de selva, donde existen muchos problemas de acceso geográfico y si no llegan a locales de salud, tampoco a los métodos anticonceptivos.
Diversos argumentos se usan en estos tiempos para convencer a los que diseñan las políticas públicas, como a las mujeres y hombres, que la planificación familiar es importante: es un derecho, mejora la salud de las damas, fortalece su autonomía y combate la pobreza. Y yo diría, es un acto de justicia para con la mujer, de todas las latitudes, de todas las edades, de todas las condiciones sociales, de todas las razas.
Absolutamente válido. Es lo que explicaría, por ejemplo, que en las mujeres de nuestras zonas rurales el número de hijos promedio sea hoy en día de tres a cuatro niños, en relación con los seis que esperaban tener hace una década. Sin embargo, su deseo de fecundidad es sólo de dos.

Las mujeres de estas épocas, no importa de qué lugares provengan, o a pesar de barreras culturales que aún existen, quieren mejorar sus vidas y las de sus familias.
Los métodos anticonceptivos y la información sobre planificación familiar están fuera del alcance de millones de personas. Para analizar nuestra situación, se organizaron diversas actividades sobre este tema en diversas entidades gubernamentales del país, a fin de informar y orientar a la ciudadanía de la importancia de la planificación familiar.
El representante auxiliar del Fondo de Población de Naciones Unidas (UNFPA), Edgar Ramírez, recuerda que el Perú ha sido modelo en la región en el uso de la planificación familiar; pero reconoce que hay que capacitar al personal de salud en materia de planificación familiar, uso de métodos anticonceptivos y educación sexual; además de fortalecer el abastecimiento de insumos.
“Se requiere de voluntad política en el tema de salud reproductiva, de apoyo presupuestal para desarrollarlo a nivel del país y con visión integral, porque no sólo hay que pensar en promover métodos anticonceptivos para no tener hijos, sino para vivir una sexualidad plena”, explica el funcionario.
Sin embargo, quienes son materia de preocupación, son los adolescentes, que no acceden a los métodos de planificación familiar. Ese es otro problema y tema para otra columna.
¿ Tú que opinas ?