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Mi Otro Yo
Mentiras
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Mentiras | Mentiras |
| miércoles, 16/07/2008 | ||||||
Cuando a las reinas de belleza, de los miles de concursos en el mundo, les preguntan por lo mas desagradable en una persona, sin duda, muchas de ellas responden, la mentira, el engaño. Discrepamos con ellas, porque entonces, cómo se explica, según análisis de Edgar Morin, que en un rincón de una sala de cine, mirando una película, el espectador que sabe que todo lo que ve es mentira, una arbitraria invención, se entrega a ella, la padece o disfruta con fruición hasta el paroxismo. Si es un film de terror, hasta llegar a sudar y a sufrir intensamente. Vargas Llosa, nos trata de convencer que existen mentiras perfectas y también mentiras verdaderas. Evidentemente, la mentira es muy importante en la vida de los hombres, en ella, no todo debe ser verdad.Sin embargo, otras mentiras pueden causarnos las más grandes furias, producir profundos desasosiegos, perturbaciones de ánimo desconocidas. Descubrir mentiras nos escandaliza, en algunos casos, produce indiferencia. Creo que la reacción ante la mentira, no depende del tamaño o de la profundidad, como si, de las circunstancias. En Perú, Alberto Fujimori, presidente del Perú en 1990, ganó las elecciones con un programa político que cambió radicalmente a los días de ocupar el cargo. Engañó y gobernó muchos años, a los que sumó más mentiras. Más de tres lustros después, mantiene indiscutible aceptación del electorado. Durante años, el miedo y la incertidumbre ocultaron las mentiras. Hace unos días leímos un artículo de Boaventura de Sousa Santos, doctor en Sociología del derecho; catedrático de las universidades de Coimbra (Portugal) y de Wisconsin (EE.UU.), en el que comenta la publicación del libro: “Lo que pasó: dentro de la Casa Blanca de Bush y la cultura del engaño en Washington”, escrito por Scott McClellan, un ex secretario de prensa del presidente George Bush, que cuenta todo, lo que todos sabían, pero que aún produce escándalo político y mediático entre los estadounidenses, lo que sorprende al profesor lusitano y le hace tomar conciencia de que estos hechos tienen implicaciones trascendentales. Esta demás repetir las mentiras para justificar la guerra contra Irak, pero hay un lado que visibiliza mejor a los que acompañaron las mentiras, los medios, a los que McClellan señala, como los cómplices activos, que no cuestionaron las fuentes de información estatales, que censuraron las posiciones en contra o las escépticas frente a la guerra y que encendieron (hasta el clímax) el patriotismo estadounidense. Con estas acciones, los medios contribuyeron a estigmatizar todas las voces independientes o discrepantes, hasta el punto de la persecución y del odio de una población herida y con miedo. Entre las revelaciones del ex hombre de confianza del poder y del presidente Bush, sorprende una que tiene relación con el futuro del periodismo. La propaganda del gobierno se impuso con tres tácticas: la de imponer la presencia de generales en todos los noticieros de televisión, con el objetivo de demostrar la existencia de armas de destrucción masiva; tener a todos los medios bajo observación y llamar a sus directores o propietarios ante la mínima señal de escepticismo u oposición a la guerra; invitar a periodistas amigos de todo el mundo y convencerlos de la existencia de armas en Irak y luego retornarlos a sus países poseídos de pasión belicista. Frente al gigantesco blitzkrieg propagandístico, en verdad, en todo el país, circulaban en los medios, informaciones opuestas que contradecían el mega masivo “lavado cerebral”. Estas informaciones, según el texto de Scott McClellan, provenían de generales y funcionarios de la Casa Blanca. A los “periodistas de confianza” no se les ocurrió considerarlas siquiera, excepto, a Jessica Yellin, entonces de la ABC, que confesó abiertamente que directores y dueños de medios la presionaron para escribir a favor de la guerra y censurar todas las otras informaciones. Tuvo que resistir la presión y sufrieron las consecuencias. Pero no fue la única, las presiones y los chantajes se realizaron en muchos países, especialmente en América Latina. Los que intimidaron, los que presionaron, los que exacerbaron los ánimos y dejaron de informar para mentir, ahora que ha pasado el tiempo, ¿Alguna vez se retractarán, pedirán disculpas, presentarán su renuncia? . Para Boaventura de Souza, deberían hacerlo ya, simplemente, porque contribuyeron a un crimen: el de un millón de irakíes. Escribir Comentario
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Cuando a las reinas de belleza, de los miles de concursos en el mundo, les preguntan por lo mas desagradable en una persona, sin duda, muchas de ellas responden, la mentira, el engaño. Discrepamos con ellas, porque entonces, cómo se explica, según análisis de Edgar Morin, que en un rincón de una sala de cine, mirando una película, el espectador que sabe que todo lo que ve es mentira, una arbitraria invención, se entrega a ella, la padece o disfruta con fruición hasta el paroxismo. Si es un film de terror, hasta llegar a sudar y a sufrir intensamente. Vargas Llosa, nos trata de convencer que existen mentiras perfectas y también mentiras verdaderas. Evidentemente, la mentira es muy importante en la vida de los hombres, en ella, no todo debe ser verdad.

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