 Como salido de un guión de novela o de algún libro fantástico, para atrapar al lector, parece haberse convertido la historia ¿sentimental?, protagonizada entre el cantante mexicano, Luís Miguel y la guapa actriz de telenovelas, Aracely Arámbula, también mexicana, más conocida como ‘La Chule’.
Tras el vidrio de la noticia rosa, en el 2005, se percibía un maravilloso “cuento de romanticismo”. ‘La Chule’, parecía haber atrapado el corazón de Luismi. Sin embargo, la especulación asoma inconciente y aquella belleza angelical de curvas esculpidas al natural, eso dicen, se presume hoy, que no es más que un medio de procreación, un vientre que se alquila para la descendencia ¿Pasión?, debe haber, ¿amor?, la duda es triste. El “Sol de Mexico”, junto a la ‘Chule’, posando junto a su primer retoño en una famosa revista, acaban de anunciar que esperan a su segundo hijo, razón más que suficiente, para algunos medios y, en especial, la prensa mexicana, expandan el rumor de la existencia de un “contrato millonario” entre estos dos famosos. En el mismo, se dice, que se obliga a la actriz a tener un tercer hijo con el cantante y, que por cada hijo procreado con él, recibirá a cambio una compensación económica de 50 mil dólares al mes. ¿Cantidad tentadora?. Se dice también, que ‘La Chule’ conservará una casa cerca de la mansión deLuis Miguel, para así de vez en cuando, visitar a sus niños y de paso al papá. Es que aún, falta un tercer hijo. Arámbula no deberá involucrar a sus pequeños con su carrera ni posar con ellos en fotografías sin autorización previa. Tampoco podrá procrear hijos con otro hombre, ni tendrá exposición pública en caso de tener un nuevo romance. Y, no podrá hablar sobre este arreglo, ni sobre el pasado, presente y futuro de su relación con Luis Miguel. Y no dirá absolutamente nada, si es que el cantante decide relacionarse con damas de turno. No, les decía, un verdadero guión de novela. Aunque a veces, realidades superen a la ficción, en estos tiempos. Una historia mal contada o ¿quién sabe?. Aunque, abrigo, la esperanza que no sea tal, por la todavía fe y respeto, que tengo, hacia mi “heroico” género. Pues, aún, suelo dejarme atrapar por algún tipo de ingenuidad y pensar, que no es posible, qué una mujer pueda venderse como vil mercancía para asegurar su vida de comodidad. Como tampoco mi mente puede aceptar, que una madre le ponga precio a su maternidad y renunciar a la dicha de criar y estar junto a sus hijos. Tiempo al tiempo. Visitas: 422
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