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Tras asesinar al ecuatoriano Duchicela y al peruano Barrantes, acusados de espionaje, incineraron los cadáveres en los hornos del SIE.
La ejecución extrajudicial fue dispuesta por los jefes del Servicio de Inteligencia del Ejército, SIE, de acuerdo a las revelaciones del ex agente del grupo Colina, Jesús Sosa Saavedra (a) “Kerosene” y el libro “Muerte en el Pentagonito” del periodista Ricardo Uceda.  Kerosene destapó el caso Son detalles macabros que salen a la luz después de 20 años de silencio, revelando la impunidad con que actuaban los escuadrones de la muerte, en ese caso “Escorpio” que también dirigía el mayor EP Santiago Martín Rivas, artífice del Grupo Colina.Esta es parte de esa historia de crueldad e infamia que, durante el fujimontesinismo, se convirtió en una rutina exasperante, con los derechos humanos pisoteados por quienes mataban en “defensa de la sociedad” y la pacificación nacional. Los hornos del SIE Sosa, Hancke y Romero El 31 de mayo de 1988, el jefe del SIE Oswaldo Hanke comunicó a Sosa Saavedra que debía deshacerse del militar ecuatoriano, Enrique Duchicela y el oficial EP Marco Barrantes, lo que se traducía como eliminarlos y desaparecer los cadáveres.De acuerdo a esa versión, al transmitirse la orden, se encontraba presente el comandante del SIE2 Harry Rivera, quien propuso hundirlos en el mar con una piedra amarrada al abdomen o llevarlos a la playa La Chira, meterlos en un cilindro y hacerlos volar con cargas de dinamita. Sin embargo, Sosa propuso un método más efectivo: utilizar el incinerador existente en el SIE, que se usaba para quemar papeles. El libro de UcedaEste pasaje se relata en el libro “Muerte en el Pentagonito” de Uceda con los detalles que le proporcionó Sosa Saavedra, en ese entonces en la clandestinidad. A continuación reproducimos parte de lo publicado.  Ricardo Uceda "Harry Rivera objetó la propuesta. Demoraría un día calcinar los cuerpos, dijo. Además, ¿con qué material se haría la combustión?–Mi coronel –contestó Sosa–, por la experiencia que hemos tenido en Ayacucho, creo que con los materiales convenientes se necesitará unas tres o cuatro horas, a lo mucho. –¿Qué necesitarías? –dijo Hanke. –Cuatro cargas de leña, mejor de eucalipto; kerosene y petróleo. Rivera no insistió en proponer otro método. Pero aportó una idea: ¿y por qué mejor no usar gasolina? –Eso ni pensarlo –dijo Sosa–. La gasolina, mi comandante, arde y se consume, en tanto que el petróleo se adhiere a los cuerpos y combustiona más. El kerosene le da fuerza a la combustión y no permite que se apague la llama. Es una buena combinación. Y conviene el eucalipto porque su olor característico disimula el de la carne quemada, que es muy intenso. La ejecución"Aquí, media hora antes, Jesús Sosa hizo una base de cuatro hileras de leña de eucalipto, y armó una parrilla cóncava con las hojas de muelle de camión bañadas en kerosene y petróleo. Solo faltaban los cadáveres.  Enrique Duchicela En el trayecto de Duchicela hacia su muerte, los agentes le hacían conversación, para darle confianza. Le hablaban de la buena suerte que él tenía, en comparación con los peruanos: se iría tranquilo a Ecuador, mientras sus cómplices del Perú la iban a ver horrible. Volvieron a pedirle que dijera que fue tratado bien. —Sí —dijo—. Yo no voy a hablar mal de ustedes—. Caminaba esposado y a ciegas, dejándose llevar por el brazo de Sosa. Cuando llegaron frente al incinerador, Sosa lo detuvo. Se puso un paso detrás de él. —¿Y qué va a pasar con el auto que te compraste? —le preguntó. Duchicela comenzó a decir algo. El balazo no se escuchó. El cuerpo cayó bruscamente. El coronel Hanke y el comandante Rivera bajaron al sótano cuando Ortiz y Figueroa llevaban a Barrantes a su lugar de ejecución. Fueron informados de que ya había muerto Duchicela. Luego salieron. Pichilingüe no apareció. Aparentemente se había salido del Pentagonito. Los oficiales eran así. Preferían no involucrarse en el trabajo sucio. Cumplían órdenes del comandante general Artemio Palomino, y su trabajo no era apretar el gatillo sino supervisar el operativo.  Marco Barrantes Ortiz, a cargo de Barrantes, le disparó en la sien mientras dialogaba con el prisionero. Cuando cayó, aún respiraba. Sosa recriminó al matador. Había sido un mal tiro. Se acercó a Barrantes y lo remató.Los agentes acomodaron los cadáveres uno sobre el otro en la parrilla improvisada. Duchicela fue doblado formando una U, con la espalda pegada al fondo del incinerador. A Barrantes se le flexionó del mismo modo, pero lo pusieron con la espalda hacia afuera y las extremidades hacia el interior, encima del ecuatoriano. Cinco horas ardió el incinerador, alimentado continuamente de combustible por los cinco parrilleros del SIE reunidos alrededor de la boca". La tumba, un JardínLa eliminación del espía y su contacto se ejecutó de acuerdo a lo planificado por Sosa el 1 de junio de 1988. Duchicela y Barrantes no se enteraron de que iban a morir. Ese día había elección en Ecuador para la presidencia de la República que disputaban Jamil Mahuad y Álvaro Noboa.  Los jardines del Pentagonito A Duchicela le dijeron que iba a ser entregado al embajador de su país en Lima. Murió pensando que no lo habían abandonado y que marchaba hacia la libertad. A Barrantes le dijeron que sería entregado a la zona judicial del Ejército. Sosa se encargó de matar a Duchicela de un balazo en la cabeza, y después de dar el tiro de gracia a Barrantes. Las cenizas de ambos hombres fueron esparcidas luego en los jardines del Pentagonito. Documentos secretosLa red de espionaje que habría montado Enrique Duchicela le permitió tener acceso a 25 documentos clasificados. Estos fueron: • Plan de Operaciones Quiñones y Relámpago, anexos del plan Quiñones. • Estado de relevo del Batallón de Infantería Blindada Nº 77 1986. • Directiva única de funcionamiento del SIE. • Red del Destacamento de Inteligencia de la Tercera Región Militar con sede en Lima, 1987. • Escalafón de oficiales y del personal auxiliar, 1986. • Relación de directores de inteligencia de la FAP, AP, EP y PNP. • Relación de agregados militares del EP y de los agentes de la DINTE en el exterior. • Escalafón de suboficiales. • Orden General del EP relacionada con cambios de oficiales subalternos. • Escalafón de oficiales generales del Comando Conjunto. • Plan de Operaciones Chispazo I, II y III para Ecuador y Chile. • Plan de Operaciones Escoba para Chile. • Apreciación de Contrainteligencia de la Primera Región Militar. • Organigrama y Posible Red de Espionaje de Ecuador en el teatro de Operaciones del Norte. • Oficio e Informe de llegada de un buque ruso al Perú con material bélico. • Parte de la Memoria Anual de la Sección Contrainteligencia del SIE, 1987. • Listado de Unidades a nivel del Ejército 1986 y 1987. • Orden General del Ejército de cambio de oficiales superiores. • Memorias anuales de la I y 5 Región Militar 1986. • Memoria Anual de Inspectoría General del Ejército, 1987. • Legajo de la Primera Reunión Tripartita Perú, Chile y Bolivia. • Legajo de la Política Estratégica del Comando del Ejército. • Legajo del Estado de Relevo de la Subdirección de Asuntos Estratégicos y Antártico, 1987. • Memoria de la Primera Región Militar, 1987.
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