Mi Otro Yo
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| jueves, 07/08/2008 | ||||||
¿Cuán importante es para un país organizar una Olimpiada? Nadie lo sabe, pero todos creemos tener la respuesta. Antes de un conclave olímpico, proliferan las tensiones organizacionales y políticas; después solo quedan recuerdos, no siempre gratos. Un sentimiento de fraternidad entre los que asistieron al acontecimiento mundial y en las masas conectadas por los mass media, imágenes y algunos deslumbramientos. Unos gobiernos tratando de aprovechar los resultados olímpicos que condenan a otros. Será una olimpiada que será vista con más ojos (para verla mejor) y que informarán mas sobre los eventos, con alguna diferencia, siempre importante, que los medios tradicionales. Desde Internet, es posible concluir que la renuncia cívica-democrática de Spielberg no es más que una defección, una abdicación. El demócrata deja el espacio de expresión (de lucha) para ser ocupado por otro cineasta tan espectacular que seguramente, en la inauguración, sorprenderá con su espectáculo, tanto o más que él. No será la más politizada como la Olimpiada Soviética o la estadounidense, tal vez tanto como la de Berlín, pero sin duda será la de mayor valor simbólico para el organizador: China. El país emergente que se transformará en el centro del universo y por eso, acaso será el principio (simbólico y real) de la era de la China universalista, que hoy pretende ocupar un lugar preeminente en las relaciones internacionales, como una potencia que amenaza a otras supremacías. Un país, todavía para muchos remoto, ignoto y exótico. El reto está en manos de los periodistas, que deberán mostrar al mundo una realidad, en todas sus dimensiones. Ojalá. Todo esto a pesar de Jacques Rogge, presidente del Comité Olímpico Internacional (COI), que ha recordado el punto 3 de la Norma 51 de la “Carta Olímpica”, en la que escrito esta que: “No se permitirá ningún tipo de manifestación ni propaganda política, religiosa o racial en ningún emplazamiento, instalación u otro lugar que se considere parte de los emplazamientos olímpicos”. Hermoso enunciado, que liberales, conservadores, fascistas, marxistas, alterglobalizadores, globalofílicos, fundamentalistas, socialdemócratas, sodalicios y muchos mas defenderán o atacarán sin piedad, según las conveniencias coyunturales, como siempre. ¿Podrían los países democráticos del mundo boicotear las olimpiadas chinas?. Seguro que sí, las razones para hacerlo saltan a la vista. Pero no lo harán. En primer lugar, porque no pueden hacerlo, es decir por debilidad política e ideológica de estos países frente a países emergentes como China. En segundo lugar, algunos datos indican que más de mil millones de chinos seguirán las olimpiadas, agreguemos medio millón de turistas, sumemos una audiencia mediática mundial de cuatro mil millones de telespectadores. Un mega mercado nunca imaginado: ¡Cuatro mil millones de espectadores olímpicos! Los chinos como los occidentales saben responder al dilema existencial: negocios o derechos humanos. Los chinos, al organizar las olimpiadas, desafían al clima, transforman la naturaleza y crean las mejores condiciones ambientales para el conclave deportivo. El hombre desafía la naturaleza pero no puede consigo mismo. Las noticias mas frecuentes nos informan de las reticencias del poder frente a la libertad y los derechos elementales de algunas minorías y pueblos. No sorprende la dimensión de la seguridad. Si nos llama la atención que la política de seguridad denominada “Los Tres Pasos del Sistema de Seguridad” establece que todos los vehículos y ciudadanos estén bajo estricto control y plena identificación y acreditados por la autoridad china. Las medidas de seguridad han trastocado la vida de los residentes, las cámaras de TV instaladas son tantas que los ciudadanos se sienten despojados de privacidad; se han establecido recompensas por informar de ocurrencias ilegales que fluctúan entre 14 a 70 mil dólares. Se presiona a los funcionarios del gobierno y a los responsables del Partido Comunista, de tal forma, que serán personalmente responsables de las ocurrencias no deseadas en su jurisdicción. Y casi naturalmente, millones de chinos serán excluidos de las olimpiadas, por razones de seguridad. Escribir Comentario
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