La gimnasta rusa Olga Kapranova se proclamó campeona del mundo del concurso general en la penúltima jornada de los Mundiales de gimnasia rítmica, que se disputaron en Baku, tras imponerse en las pruebas de cuerda, pelota y cinta y en la que las españolas Almudena Cid y Jennifer Colino sólo pudieron ser undécimas y decimoséptimas respectivamente.
La ucraniana Anna Bessonova lideró la prueba de mazas en la que sumó 16, 0 puntos, sin embargo, Olga Kapronova fue más constante y superó a todas sus rivales en los demás aparatos, destacando en la pelota donde obtuvo una puntuación de 17.175 puntos al realizar un ejercicio impecable.
De esta forma, Bessonova que consiguió tres oros y una plata en el Europeo de 2003, dejó escapar la corona mundial y sólo pudo ser plata, mientras que el bronce fue para la rusa Irina Tchachina que también se perfilaba como una de las grandes favoritas del Campeonato.
Después de la jornada, Rusia suma ya seis medallas de oro y dos de bronce y lidera la clasificación por países, por su parte, Ucrania lleva cinco de plata y una de bronce seguida de Italia con una plata y Bielorrusia ocupa la cuarta posición con tres bronces.
Tras este triunfo, Kapranova, mejor en todas las rotaciones, toma el relevo de la 'reina' de la gimnasia, Alina Kabaeva, que en el Mundial de Budapest en 2003, se hizo con la medalla de oro en los dos aparatos, además de lograr el mismo metal en el concurso individual y en el de aro.
Por otro lado, las españolas Almudena Cid y Jennifer Colino sólo pudieron ser undécima y decimoséptima, respectivamanete. La veterana vitoriana obtuvo una nota final de 56.275 y su mejor resultado la obtuvo en la disciplina de pelota (14.650), su especialidad, donde fue décima.
Por su parte, Colino obtuvo una nota final de 53.000, siendo su mejor resultado en mazas (13.450) y quedando decimoséptima de veinticuatro participantes.
La nueva muñeca de goma
No se ha cumplido aún un año desde que la «diosa» Alina Kabaeva anunciara su retirada cuando ya se le ha encontrado sustituta. Y ésta no ha sido ninguna de previsibles, Irina Tchachina o Anna Bessonova, durante muchos años a la sombra de Kabaeva. Se trata de Olga Kapranova, una gimnasta muy joven (17 años), que se ha entrenado en el grupo de Kabaeva aunque siempre ocupando un lugar secundario y que nunca había dado muestras de la calidad que atesora. En este Mundial de Bakú (Azerbaiyán) ha ganado hasta ahora cuatro medallas de oro, la de equipos y las individuales de mazas, cuerda y pelota.
Olga Kapranova nació en Moscú el 6 de diciembre de 1987 y en principio su presencia en los gimnasios se debió únicamente a que acompañaba a su hermana Ekaterina, año y medio mayor que ella y que era quien realmente tenía vocación por la rítmica (tiene su propia página web, www.ekkapranova.narod.ru, por supuesto, en ruso).
Pero Elena Nefedova, la entrenadora de Ekaterina, se fijó también en Olga y le animó a que entrase en su grupo, lo que hizo en 1994, cuando aún no había cumplido los siete años. Con Nefedova estuvo ocho años, hasta 2002. Entonces fue reclamada por el equipo de trabajo que componen la mítica Irina Viner, su ayudante Vera Shatalina y la coreógrafa Veronika Shatkova. Estar allí, al lado de las «grandes» Alina Kabaeva e Irina Tchachina, era un sueño, aunque bien pronto comprendió que no iba a ser gratuito.
Salto y flexibilidad
«La niña tenía las dos cualidades esenciales para poder llegar a ser una buena gimnasta: salto y flexibilidad. El resto podía conseguirse con una mejora de la alimentación, el estilo de vida y, sobre todo, el entrenamiento», recuerda Irina Viner, acostumbrada a trabajar hasta ese momento con gimnastas menos corpulentas que Olga (Kabaeva medía 1,65 metros y pesaba 42 kilos cuando estaba en competición, y Tchachina mide 1,66 metros y pesa 45 kilos, por los 1,72 de altura y 47 kilos de Kapranova).
La calidad del equipo ruso -ahí están siempre las mejores gimnastas del mundo- le impidió acudir a las grandes competiciones, a las que van únicamente tres por país. Lo suyo siempre han sido los torneos de la Copa del Mundo. Debutó internacionalmente en Zaragoza en 2003, siendo entonces cuarta en la competición individual. Fue campeona del mundo por equipos
En el año 2004, sin cumplir los 17, fue cuando consiguió sus primeros triunfos individuales, al ser primera en pelota, mazas y cinta en la prueba de la Copa del Mundo de Tashkent (Uzbekistán). Pese a su juventud (16 años entonces) fue seleccionada para los Juegos Olímpicos de Atenas, aunque sin ninguna posibilidad de éxito ya que era la tercera del equipo, tras Kabaeva y Tchachina, y en rítmica sólo pueden pasar a la final individual un máximo de dos gimnastas por país. Pasaron las anteriormente citadas y, para que nadie dudase de la superioridad que ejercían no sólo dentro del equipo ruso, sino en el mundo, ganaron las medallas de oro y plata, respectivamente.
Cuando el 10 de octubre del año pasado Kabaeva anunció su retirada -hizo un intento de ponerse en forma para este Mundial, pero fracasó- la gimnasia rusa replanteó sus ideas. Tchachina parecía llamada a ser la líder en este Mundial, que será seguramente su última competición (23 años). Olga Kapranova sólo había apuntado con el oro en pelota en el europeo de Moscú y cinco primeros puestos en la Copa del Mundo, algo «vulgar» en Rusia. Pero en el Mundial todo le ha salido rodado y se ha convertido ya, sin esperar siquiera al final de la competición de mañana, en la nueva reina de la rítmica mundial. Su insultante juventud hace prever que habrá reina para rato.




